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Correos de Brasil a la venta: los atractivos y desafíos de su privatización en la era del e-commerce

La locomotora de la privatización del presidente Jair Bolsonaro está avanzando a todo vapor y tiene entre sus objetivos la empresa estatal de correos de Brasil, por la que se dice que pugnan compañías de logística y comercio electrónico. Según algunos expertos, el cambio traerá eficiencia y tecnología, mientras que, para otros, será destructivo para los usuarios, sean ciudadanos u otras empresas de e-commerce.
Miércoles, 29/09/2021 Sol Park

Desde el segundo semestre de 2022, los brasileños podrán recibir sus correspondencias y encomiendas traídas por carteros vestidos con los uniformes celeste de Amazon, violeta de FedEx, o azules de Magazine Luiza. Atrás quedarán los tradicionales uniformes azules y amarillos de los carteros de la ha sido durante más de 350 años la encargada de la correspondencia local: Empresa Brasileira de Correios e Telégrafos (ECT), que pasará a manos privadas como parte del plan de privatizaciones impulsado por el gobierno del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Según el primer estudio de desestatización realizado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), vinculado al Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, junto a la consultora Accenture, la comunicación y transacciones por medios digitales han ocasionado una caída acelerada en el volumen postal, traducido en la pérdida gradual de ingresos de Correios que no ha conseguido apalancar todo el potencial de automatización y digitalización de sus operaciones.

Por esta razón, la posición oficial del Gobierno Federal de Bolsonaro es que la privatización de la ECT es la “mejor alternativa que satisface los requisitos técnicos, económicos y jurídico-regulatorios para maximizar el valor generado para las diferentes partes interesadas: gobierno, empleados y toda la población brasileña”.

Por el otro lado, la oposición –del gobierno y del proceso de desestatización– argumenta que el proyecto no solo es inconstitucional (ya que en la carta magna brasileña dispone que la mantención de los servicios postales sea de forma exclusiva del gobierno federal), sino que también va a ser perjudicial para los ciudadanos y compañías. Y se trata de la venta de una compañía pública productiva que ha generado ingresos de R$ 1.530 millones (US$ 282 millones) en 2020 y además creará un monopolio que privará a las ciudades más apartadas y no rentables para la compañía del contacto con el resto del país.

El irrefutable atractivo

Pero más allá de las distintas posturas, lo cierto es que uno de los actores que más de cerca está observando el proceso es la industria del retail, especialmente el de las ventas online. “Lo que está en juego en este momento son los envíos del e-commerce, es esa la cuestión central. Ese es el debate que está escondiendo, la mina de oro, el lucro real”, dijo el líder de minoría, el diputado Marcelo Freixo (PSB-RJ), durante la discusión en la Cámara de Diputados para la autorización de la privatización de la estatal.

De hecho, Brasil se encuentra entre los 10 países con mayor número de ventas online a nivel global en 2020, según eMarketer. En 2020 el crecimiento de e-commerce respecto al año anterior cerró en 75%, según el E-Commerce Quality Index 2020 de Lett, la compañía brasileña de soluciones de inteligencia de mercado en e-commerce. Y en el primer semestre de 2021, la venta de online ha aumentado 57,4% en comparación al mismo período del año anterior, concluyó el estudio de Neotrust, consultora brasileña de e-commerce.

De esta manera, el atractivo de ETC es tal, que no solo los nombres de las empresas de logística tradicionales han salido en la discusión pública local como potenciales interesados en su gestión, tales como la brasileña Simpar o las multinacionales Fedex y DHL, sino también las de retail. En septiembre del año pasado, de hecho, el ministro de comunicaciones Fábio Faria afirmó que entre las candidatas están empresas como el retailer brasileño Magazine Luiza y el gigante estadounidense Amazon, e insinuó que la china Alibaba estaría interesada.

¿Y el activo más interesante? Ser la única compañía en el país con la capacidad de alcanzar a más de 5.500 de 5.568 municipios de Brasil a través de 11.000 agencias y 98.000 funcionarios.

Eficiencia financiera

El plan de Bolsonaro de privatizar Correios busca “maximizar su valor generado” y se da en el que es, posiblemente, el “mejor momento financiero” de la compañía estatal. 

En 2020, la ECT presentó un ingreso líquido récord en 10 años especialmente impulsado por las ventas online que crecieron durante el periodo de cuarentenas por el COVID-19. Es más, según un reportaje del medio brasileño Uol, la compañía ha sido rentable en los últimos 20 años, presentando pérdidas solamente entre 2013 y 2016, y ha transferido el 73% de sus resultados positivos acumulados a su único accionista, el gobierno federal.

Además, al ser una compañía independiente de la Hacienda Pública, al sufrir pérdidas debe recurrir a préstamos pagados con sus propios recursos.

Pese a estar en números azules y no suponer una carga para el Estado, el gran peso de Correios son sus altos costos operativos que se traducen en una baja rentabilidad, según  Hugo Queiroz, director de la plataforma brasileña de educación, información e inteligencia para inversionistas retail TC Matrix. Y es que -para el ejecutivo- si bien la compañía ha registrado mayores ingresos en los últimos años, está lejos de tener la rentabilidad de una empresa privada.

Por otro lado, para que Correios se mantenga competitivo, en términos de modernización tecnológica e inteligencia de negocios, necesitaría R$ 2.500 millones (US$ 460,5 millones) en inversiones anuales, un monto que la estatal no posee, afirmó el ministro de comunicaciones Fábio Faria.

Rafael Cintra, analista de Forpus Capital, recalca además un dato a tener en cuenta para analizar los resultados de la empresa estatal: está exenta de impuestos, sean federales, estaduales y municipales. “Se calcula que en 2020 ese beneficio fiscal equivaldrá en torno a los R$ 1.600 millones (US$ 294,7 millones). Entonces prácticamente su rentabilidad viene de ahí. No es que sea eficiente, sino que tiene inmunidad tributaria”, dice.

Un estudio del BNDES, asimismo, afirma que hoy “existen más de 4.000 municipios que generan más costos que beneficios a Correios, por lo que deja de recaudar alrededor de R$ 2.000 millones (US$ 368,4 millones), que es sostenido por la propia ECT con beneficios de inmunidad tributaria y monopolio legal sobre correspondencias”.

Eficiencia operacional

El profesor del Instituto de Economía de Unicamp, Pedro Paulo Zahluth, afirma que no existe comprobación de que Correios es ineficiente, y asegura que si los impuestos fueran cobrados a la compañía estatal el gasto se traspasaría directamente al consumidor. Además, para el docente “una empresa pública no necesariamente debe ser rentable si está cumpliendo un determinado servicio, pasando parte de los beneficios para el conjunto de la población”.

Más allá de su rentabilidad, la eficiencia operacional de la empresa estatal de correos de Brasil genera también notorias diferencias entre los expertos.

“Las empresas públicas grandes no entregan la calidad esperada por diversos motivos. Por ejemplo, acá en Brasil los funcionarios públicos tienen una serie de beneficios y son muy difíciles de ser despedidos, lo que hace que estén más relajados y no sean tan productivos”, critica Anderson Meneses, fundador y CEO de la consultora Alkin Research.

Meneses añade que las propias empresas de e-commerce comenzaron a desarrollar sus propios centros logísticos por la ineficiencia de la ECT, dando como ejemplo a Mercado Libre en Brasil, que hasta 2017 encargaba el 95% de sus entregas a la estatal, mientras que ahora depende menos del 5% en esta.

Pero el director de industria de la Asociación Brasilera de Comercio Electrónico (ABComm) y chief strategy & sales officer de Synapcom, compañía desarrolladora de proyectos para e-commerce, Fabio Fialho, afirma que “Correios es extremadamente eficiente”. 

De las 20.000 entregas diarias de su empresa, el 30% a 40% se realiza a través de la empresa estatal. Obviamente un porcentaje menor que antes, pero también hay que tener en cuenta que el “e-commerce ha crecido en dos dígitos en los últimos cinco años, por lo tanto, aunque la participación de mercado de Correios disminuye, el volumen de envíos crece”, dice.

Según el ejecutivo, entre las 20 empresas de logística de última milla con las que trabaja, la estatal tiene uno de los mejores plazos acordados para el envío y entrega de una encomienda, conocidos como Service Level Agreement (SLA). 

Por otro lado, Fialho afirma que, mientras existen compañías privadas eficientes que tienen servicios de entrega el mismo día o el próximo día, Correios logra cubrir espacios que las privadas no consiguen alcanzar o lo hacen con un costo mayor, especialmente por su capilaridad, ya que llega a casi todas las ciudades del territorio nacional. Finalmente, la compañía también cumple con una buena logística inversa –el proceso de envío de un producto desde el cliente hasta el vendedor, tales como una devolución– y hasta las empresas privadas buscan a la estatal para realizar este servicio.

En el balancín

Sea eficiente o no, por lo pronto el proyecto de privatización está en curso. Ya fue aprobado en la Cámara de Diputados y actualmente está tramitándose en el Senado. Si cumple con la agenda, la licitación deberá ser realizada durante el primer semestre de 2022, cuando se conocerán a las compañías candidatas que estarán compitiendo en el proceso.

La ventaja principal es obvia: la casi omnipresencia del organismo a lo largo y ancho del país. De esta manera, sus 11.000 agencias pueden ser un activo especialmente interesante para aquellas compañías de e-commerce que buscan estar más cerca del consumidor, como también pueden actuar como una bodega para esas empresas de retail.

“Creemos que las compañías más interesadas van a ser las empresas que no tienen tiendas físicas cercanas al consumidor. Entonces, la estructura de Correios es tal vez interesante para empresas como Amazon o Alibaba que no tienen nada de físico en Brasil”, dice Anderson Meneses, de Alkin. De hecho, si bien Mercado Libre fue mencionada por el Ministro de Comunicaciones como una de las interesadas, la compañía de origen argentino aseguró que no estaría participando porque ha desarrollado su propia infraestructura logística en el país.

Hugo Queiroz de TC Matrix dice que, dependiendo del nivel de precio, Correios va a ser una buena adquisición por un precio barato, en torno a R$ 15.000 millones (US$ 2.763 millones), según proyectó el ministro de comunicaciones en septiembre de 2020, una cantidad similar al capital desembolsado por empresas anualmente para la logística.

En esa línea, las compañías que tienen mayor capacidad de adquirirla son las empresas de e-commerce o las extranjeras, explica Rafael Cintra de Forpus Capital, tales como Amazon o Magazine Luiza que transan miles de millones de dólares en el mercado público. Para otras empresas brasileñas listadas como Sequoia y JSL sería un cheque muy grande y deben pensar si realmente hace sentido comprar”. 

Por el otro lado, existen varios factores que llevarían a las compañías privadas a ser reticentes en la adquisición de la estatal, tales como las diferencias culturales entre una compañía pública creada en 1663 con una empresa privada y, más aún, si es una empresa privada extranjera la que adquiere.

Además, están los requisitos que la adquirente deberá cumplir de la licitación. En el formato de privatización escogido por el gobierno, la estatal será vendida, pero los servicios postales, que son monopolio del gobierno federal, serán prestados por la nueva empresa privada en forma de concesión, por lo que estará regulada por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones, y las tarifas del servicio postal estarán controladas.

El texto aprobado en la Cámara también define que la compañía que compre Correios debe mantener el servicio postal universalizado, lo que la obliga a ofrecer el servicio a regiones menos atractivas y no le permite cerrar agencias en áreas remotas del país. Además, la nueva empresa privada se verá prohibida de despedir funcionarios sin causa justa por 18 meses luego de la adquisición y, si los funcionarios renuncian voluntariamente, les corresponderá indemnización de 12 meses de salario.

El día después de la venta

En agosto de este año, la secretaria encargada de las privatizaciones locales Martha Seiller dijo que Correios sería vendido por un valorzinho (valorcito), un precio mínimo mucho menor que el valor de los activos de la empresa.

Según Seiller, la razón es que la compañía que adquirirá la estatal tendrá la obligación de mantener el servicio de cartas y correspondencias en todo el país, hasta en aquellos lugares remotos que no son rentables, y pasará a pagar impuestos. Y, si el gobierno busca recaudar más, el comprador no tendrá dinero para invertir en la modernización, el negocio sería inviable y perjudicaría la prestación del servicio postal básico a los ciudadanos.

“Lo que dijo la secretaria es escandaloso”, dice Pedro Paulo Zahluth de Unicamp. “Quiere decir que, para los contribuyentes, estás entregando una empresa que tiene un conjunto de ingresos por un valor simbólico. Entonces el valor presente de las rentas esperadas de Correios no va a ser pago en su venta”, explica.

El académico afirma que Seiller omite un punto esencial: no importa si el Estado cobra más o menos en la licitación, la compañía que adquiera Correios va a tener gastos mayores de los que tiene actualmente y, por esta razón, los costos de sus servicios necesariamente van a aumentar.

La ECT es propiedad del Estado brasilero, y si eventualmente tuviera la necesidad de realizar una inversión que no está cubierta por su rentabilidad o deba cubrir un prejuicio en un año, el Estado puede realizar un préstamo con la tasa básica de interés Selic (que actualmente se encuentra en 6,25%, mientras la tasa de interés bancaria para un privado será necesariamente mayor), manteniendo el precio bajo para los consumidores.

No solamente esto, sino que de acuerdo al texto aprobado en la Cámara de Diputados, la compañía que gane la licitación tendrá el monopolio de la entrega de cartas por cinco años y su precio será regulado, pero la actividad de entrega de encomiendas funcionará con régimen privado. Es decir, la empresa tendrá la libertad de definir precios y demás condiciones para este servicio.

“En cinco años más, la empresa va a tener una estructura monopolista, pero no va a ser regulada, lo que significa que puede generar mucho beneficio sin la obligación de entregar servicios en áreas poco densamente pobladas”, explica Zahluth. “No existe interés público ni fiscal en la privatización. Solo se justifica para atender los intereses privados monopolistas de empresas que apoyaron políticamente a Bolsonaro”, critica.

Al otro lado de la vereda, Hugo Queiroz, de TC Matrix, dice que el riesgo del abuso de precios por el actor monopólico en pueblos alejados existe, pero no se va a materializar, especialmente por empresas como Sequoia Logística, que es una compañía especializada en mallas logísticas en las zonas donde los grandes retailers no actúan todavía.

“Magazine Luiza, por ejemplo, no consigue llenar un camión de mercancía para una ciudad de 10.000 habitantes, mientras una empresa menor como Sequoia puede prestar servicio a Magazine Luiza, Mercado Libre, Via Varejo y Amazon y con eso distribuye en toda la región”, explica Queiroz. “Y Sequoia va a continuar expandiendo sus operaciones en las ciudades y regiones donde Correios monopoliza, va a competir y entregar mejor servicio y precio”, añade.

Más allá del precio, el hecho de que participen compañías que tradicionalmente no son de logística – las de retail y e-commerce – también es fuente de preocupación para Zahluth: “Hay un riesgo en el sentido que Amazon, por ejemplo, domine un servicio que es esencial para su competencia, ya que puede perjudicar con un aumento de costo y burocracia y utilizar su poder económico en la distribución para aumentar su poder económico en el retail”.

Pese a que está a favor de la privatización, Fabio Fialho de ABComm concuerda en este aspecto con el académico. Destaca que Brasil es un país regional, con actores locales como Grupo Mateus de Maranhão, Lojas Rede en Minas Gerais y otros pequeños y medianos retailers importantes, sin concentraciones que se observan en otros países, tales como Alibaba en China o Amazon en Estados Unidos. En este contexto, Correios cumple el rol de democratizar el acceso a la malla logística.

“Como retailer, no va a aprovechar tu propia malla para favorecer otro negocio”, dice Fialho. “Creemos que el camino ideal sería que Correios fuera privatizado con una asociación público-privada o vaya a un player agnóstico puramente de última milla, que no tenga comprometido intereses específicos de una consolidación vertical”, añade.

Fotos: Reuters