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Caballos con múltiples cuernos: ¿qué son los decacornios y hectacornios?

En el mundo ya existen 863 startups unicornios, aquellas que valen más de US$ 1.000 millones. Con el boom de la industria del venture capital, ahora existen aquellas que valen más de US$ 10.000 millones y US$ 100.000 millones, lo que implica toda una nueva forma de evaluar a las compañías de base tecnológica.
Viernes, 22/10/2021 Sol Park

En el mundo del emprendimiento, cada vez que una startup logra alcanzar una valorización de US$ 1.000 millones a través de un levantamiento de capital se celebra con gran fanfarria. Es porque en ese momento se convierten en startups unicornios, empresas innovadoras basadas en tecnología que lograron alcanzar el hito tan difícil de superar el valle de la muerte y ser una empresa establecida 

Este término fue acuñado en 2013 por Aileen Lee, fundadora del venture capital (VC) estadounidense Cowboy Ventures, escogiendo el animal mitológico para representar la imposibilidad estadística de que una empresa de estas características sea exitosa. 

En 2013, sólo había 39 compañías unicornio. Hoy, según CB Insights, existen 863 empresas que valen más de US$ 1.000 millones y, cada semana, hay noticias del nacimiento de uno nuevo.

Así, en esta industria de inversión de riesgo existen nuevos y más escasos seres mitológicos: el decacornio y el hectocornio.

Los decacornios son aquellas startups que son valorizadas por más de US$ 10.000 millones en el mercado de inversión privada (no pública, como la bolsa). Según CB Insights, existen actualmente 36 compañías de estas características, un número similar a la cantidad de unicornios que existía en 2013.

Entre las más famosas está Stripe, la fintech estadounidense de pagos que actualmente vale US$ 95.000 millones luego de una ronda de financiamiento H realizada en abril de este año. También se destacan startups como la plataforma de diseño gráfico australiano Canva (US$ 40.000 millones), la compañía de videojuegos estadounidense Epic Games (US$ 48.700 millones) y la compañía de e-commerce china Shein (US$ 15.000 millones).

Representando a América Latina está solamente la fintech brasileña Nubank, que alcanzó su estatus de unicornio en 2018 y el estatus de decacornio en julio de 2019 durante su levantamiento de fondos serie F. Actualmente, la tecnolatina vale US$ 30.000 millones, una cifra lograda a través de su ronda serie G de US$ 750 millones liderada por Berkshire Hathaway.

“La implicación de que se puede construir empresas de miles de millones y decenas de miles de millones de dólares en Latinoamérica es enorme”, explica Federico Antoni, socio fundador del fondo mexicano ALLVP, “Implica que los y las emprendedores pueden levantar más capital de inversionistas más sofisticados y a valoraciones más elevadas”, añade.

Un animal con aún más cuernos que los decacornios son los hectacornios: startups que valen más de US$ 100.000 millones. Hoy, en este selecto club existen solo dos empresas en el mundo. Una de ellas es Bytedance, la compañía china dueña de la red social TikTok, valorada en US$ 140.000 millones, y la otra es SpaceX, la empresa aeroespacial del CEO de Tesla, Elon Musk, que vale US$ 100.300 millones.

Para dimensionar la cifra, hay que entender que no existen tantas empresas en el mercado público que valen más que US$ 100.000 millones. Por ejemplo, la valuación de Bytedance se podría comparar con la capitalización bursátil de Starbucks, Boeing y el Banco Agrícola de China, y SpaceX con Goldman Sachs, Lockheed Martin y British Petroleum.

Un nuevo concepto

La existencia de startups decacornios y hectacornios no solo implica que hay empresas con mayor valuación, sino también una nueva manera de mirar la industria de la inversión en emprendimientos de base tecnológica.

Por un lado, la posibilidad de que las compañías puedan ser privadas y seguir levantando dinero por más tiempo es positiva, dice Patrick Alex, director Access to Capital de la comunidad de emprendedores Endeavor. Permite a la startup consolidarse y ser más ágil antes de listarse en la bolsa. 

Por el otro, surge una nueva forma de percibir el valor de una empresa. Las startups, famosamente, son compañías que están enfocadas en su crecimiento, más que en sus utilidades. Uno de los casos más emblemáticos es Amazon, fundada en 1994, recién en 2016 anunció cuatro trimestres consecutivos de rentabilidad.

Y muchas startups siguen el ejemplo del conglomerado de Jeff Bezos y, por esa razón, requieren de mayor inversión a largo plazo. Una estrategia que castigaría a una compañía de una industria tradicional listada en la bolsa.

“La rentabilidad ocurre cuando la plusvalía generada por la empresa no se reinvierte en la innovación y crecimiento, por lo contrario, se deja como activo en efectivo o se redistribuye a sus accionistas como dividendos”, explica Andrés Barreto, director de la aceleradora Techstars Boulder Accelerator. “Pero como el crecimiento es exponencial y depende de la innovación en alta velocidad, se reinvierte todo en innovación e incluso se recauda capital para acelerar ese crecimiento”, añade.

Ahora, respecto a los hectacornios, Alex expresa más dudas sobre su eficiencia. “La pregunta es si ser un hectacornio es algo para aspirar o no”, cuestiona. Y esto porque el experto considera que es mejor que una compañía de ese tamaño salga al mercado público, para que los inversionistas particulares tengan acceso a esta nueva generación de empresas, los mismos empleados de estas compañías puedan vender sus acciones de esta y puede resultar en problemas de liquidez.

“No me atrevería a aseverar que es deseable avanzar en la línea de los hectacornios”, dice Alex. “Me parece perfecto que tengamos más unicornios o decacornios, pero un hectacornio tiene diez veces el tamaño de un decacornio. ¿Es mucho no?”, pregunta.

Equinos latinoamericanos

Con más de 850 startups que valen más de US$ 1.000 millones en el mundo, ¿está el término unicornio obsoleto?

No, según los expertos entrevistados para esta nota, y mucho menos en América Latina donde existen actualmente 34, según el informe de la plataforma de datos de startups de Latinoamérica Sling Hub. “El hito de alcanzar a ser un unicornio es aún interesante porque muestra el potencial de escalabilidad que tiene una empresa y cómo se puede consolidar para ir a la bolsa”, explica Patrick Alex.

Es más, según Eric Pérez-Grovas, el general partner y cofundador de Jaguar Ventures, el fondo que tiene en su portafolio al decacornio Nubank y los unicornios Kavak, Loft y Konfío, afirma que pese a que el unicornio sigue siendo una figura aspiracional “como inversionista puedes ser increíblemente exitoso si haces bien tu trabajo invirtiendo en empresas que incluso no tienen que llegar a ser un unicornio”.

Para Pérez-Grovas, compañías de su portafolio que aún no son unicornios, como la plataforma de e-commerce mexicana de lentes Benk & Frank, ya son rentables. Otro ejemplo es la fintech mexicana de medios de pagos Conekta, que “si bien aún no es un unicornio, para nosotros ya se materializó en una salida de más de 10 veces de retorno”, dice. 

Ahora, con la transformación digital y su aceleración causada por la pandemia, Andrés Barreto afirma que el boom de unicornios, decacornios y hectacornios es un resultado esperado y América Latina no va a quedarse atrás en este.

¿Y cuándo vamos a ver esta explosión? “Es cuestión de tiempo”, dice Federico Antoni. De hecho, ya existen varios unicornios latinoamericanos cerca de ser decacornios. Por ejemplo, la plataforma mexicana de compra y venta de autos seminuevos Kavak tiene valorización de US$ 8.700 millones, la superapp colombiana Rappi vale US$ 5.250 millones, y la proptech brasileña Quinto Andar y el neobanco brasileño C6 Bank valen US$ 5.100 millones cada una. 

“Cuando veamos las cinco empresas más grandes de América Latina por capitalización bursátil, las top serán aquellas que nacieron como startups”, dice Barreto. “México y Brasil son mercados inmensos, que dan para empresas sumamente grandes. No tengo ni la menor duda que América Latina está listo para los decacornios que ya existen y para los que vienen, más un futuro hectocornio”, concuerda Pérez-Grovas.

Pero para ello, Barreto considera que es necesario que más fondos globales empiecen a invertir en startups regionales en etapas tempranas. Además afirma que se necesita que más fondos de América Latina participen en inversiones en unicornios para arriba, ya que actualmente está concentrado en pocos actores, como Kaszek Ventures, Jaguar Ventures, Monashees y SoftBank.

 

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