La nueva aerolínea de bandera uruguaya que formaron los ex trabajadores de Pluna, “Alas-U”, asume que puede perder el negocio de comenzar a volar durante la próxima temporada de verano, lo cual tenía previsto por lo rentable del periodo. Hasta ahora, el sindicato (que opera bajo la sociedad anónima Dyrus) pudo acordar con el Poder Ejecutivo un compromiso de venta de tres aviones Bombardier, un préstamo de US$ 15 millones del Fondo de Desarrollo (Fondes) y asegurarse las frecuencias que pertenecen a Uruguay. Sin embargo, necesitan tener la certificación que otorga la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia), tanto para poder realizar vuelos de línea como para empezar a ofrecer pasajes.

Por ello, comenzaron a evaluar la posibilidad de iniciar operaciones con vuelos chárter (alquiler de aviones para traslados por fuera de los horarios de línea), según pudo saber El Observador. Los trabajadores entienden que la temporada se presta para comercializar ese tipo de servicios, sobre todo con clientes que llegan directamente a Punta del Este (Maldonado) durante el verano. La necesidad de comenzar con los vuelos radica en que siguen sin empleo a más de un año de cerrada la aerolínea por insolvencia financiera en julio de 2012.

Está previsto que a fines de agosto se reúna la Junta Aeronáutica del ministerio de Transporte para analizar el asunto, y establecer plazos de entrega de la certificación. Los trabajadores necesitan tener certezas antes de octubre, para poder vender boletos y, de esa forma, volar desde diciembre cuando la temporada turística en Uruguay genera mucha demanda.

A ese trámite local se suma una certificación en cada aeropuerto adonde la nueva aerolínea piensa aterrizar, que puede iniciarse una vez que tengan el permiso de la Dinacia en Uruguay. El sindicato pensó en solicitar un certificado provisorio pero supieron que el organismo no está dispuesto a concederlo.

Según dicen los trabajadores, la Dinacia endureció sus controles y procedimientos luego del accidente del avión de la aerolínea AirClass, desaparecida en aguas del Río de la Plata el 6 de junio de 2012 por causas que todavía se desconocen.

Por otra parte, el gobierno obligó al sindicato a establecer una serie de condiciones en el contrato de compra de los aviones. Entre otras cosas, estableció que la nueva aerolínea tiene que contratar auditorías externas para tener un monitoreo permanente del avance del negocio. Los trabajadores deberán informar de todas las modificaciones al plan de negocios que entiendan pertinentes.

Según dijo a El Observador una fuente del sindicato, la evaluación fue propuesta por los trabajadores al presidente José Mujica. Su idea consistía en ubicar un síndico del Estado en el directorio de la aerolínea, pero se optó por contratar auditorías. “Alas-U” deberá también contratar seguros.

La compañía comenzará a volar con tres de los Bombardier que formaban parte de la flota de Pluna, sumado a uno o dos que negocian alquilar para vuelos cortos. A los Bombardier piensan pagar los US$46 millones en cuotas durante diez años, a partir del tercer año de gobierno, con una tasa anual fija de 2%.

Varios quieren negociar los aviones. El fideicomiso que administra los bienes de Pluna recibió instrucciones del ministerio de Transporte y Obras Públicas para iniciar el proceso de venta de los cuatro aviones Bombardier CRJ 900 que formaban parte de la flota de la ex Pluna y que no serán utilizados por la nueva aerolínea. Según informó El País el miércoles, fueron diez las empresas que se presentaron ante el fideicomiso para negociar las aeronaves. Se trata agentes o corredores que aseguran tener interesados en diferentes partes del mundo. Por los otros tres aviones, el sindicato de Pluna promete pagar US$46 millones en diez años, a partir del tercer año de operaciones. El jueves se venció una nueva cuota ante el Scotiabank por los siete aviones. Cada cuota es de US$8.645.861.