Wanze, Bélgica. México, junto con Estados Unidos y Canadá, se ha convertido en el segundo mercado con mayor potencial de crecimiento en el mundo —después de Asia— en el negocio de calderas generadoras de energía para la empresa belga CMI Energy, por lo que afirma: no detendrán los proyectos de inversión a base de gas natural ante las amenazas de Donald Trump de limitar el comercio y resurgir el uso del carbón.

Laurence Petit, directora de Comunicación de la compañía internacional afirmó: “El mercado mexicano es muy interesante para CMI, existen varios proyectos y la planta en Monterrey opera a buena velocidad”.

“La capacidad total de las 15 calderas instaladas de CMI dentro de México ascenderá a 4.000 megawatts”, proyectó Petit.

CMI es líder en el diseño y suministro de generadores de vapor de recuperación de calor (HRSG), receptores solares térmicos, calderas para FLNG (gas natural licuado flotante) y calderas industriales.

A raíz de la apertura del sector energético, México se volvió más atractivo para la empresa, sostuvo la representante, pues a la fecha ha vendido 15 generadores de vapor de recuperación de calor dentro del marco de seis proyectos diferentes. Los primeros tres de estos fueron instalados en el sitio Samalayuca en 1996, por General Electric. Y el último contrato se concluyó en el 2016 con Iberdrola, contrato que prevé el diseño y suministro de dos calderas de recuperación de calor en noreste para el proyecto Topolobampo 2.

La responsable de CMI en Bélgica explicó que estas nuevas calderas horizontales con tres niveles de presión más recalentamiento, se instalarán detrás de la última generación de turbinas de gas Mitsubishi, además de que la central de ciclo combinado de noreste, ubicada al norte de los Mochis, Sinaloa, entrará en servicio en el 2019 y suministrará electricidad a más de 3 millones de mexicanos.

“La capacidad total de las 15 calderas instaladas de CMI dentro de México ascenderá a 4.000 megawatts”, proyectó Petit.

De visita a la fábrica pionera de CMI, la directora de Comunicación informó que la fábrica de Monterrey —que arrancó operaciones en el 2015— podría exportar piezas hacia Estados Unidos, lo que permitiría reducir costos y sustituir piezas de Asia. A la fecha, la fábrica opera con 60% de proveedores mexicanos, y se tiene la proyección de realizar entre dos y tres proyectos por año.

“No pienso que haya menos acceso al mercado estadounidense”, pero Trump (el presidente de Estados Unidos) dijo que impulsaría el declive del carbón. “No creo que pase eso, hay muchos proyectos con gas natural en EE.UU.”, expresó.