Santiago. El gobierno del presidente Sebastián Piñera y los empresarios de la minería chilena prendieron las alertas sobre el eventual fin del llamado "super ciclo" de altos precio de los commodities, el cobre en particular que constituye su producto de exportación estrella.

Una encuesta de la estatal Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), hecha recientemente, pronosticó que este año el precio del metal finalizaría en torno a los US$3,52 la libra, una buena cotización, pero otras proyecciones de entidades privadas señalan que estaría en un rango de US$3,3 y US$3,4.

La baja del cobre estaría influida mayormente por la falta de dinamismo de la economía de la Eurozona, la cual continúa débil, y por la lenta recuperación de Estados Unidos, que apenas crece en torno al 2%.

De acuerdo con The International Copper Study Group (ICSG), la demanda de cobre refinado creció en 2012 alrededor de 3,1%, para un total de 20,5 millones de toneladas métricas.

El rango de precios del cobre sigue siendo de todas formas muy favorable para la minería Chile si se consideran sus ventajas comparativas al poseer yacimientos cupríferos de clase mundial y las mayores reservas de cobre del mundo, así como un reconocido clima para la inversión.

La producción de cobre de Chile subió 3% interanual en 2012 para sumar un total de 5,4 millones de toneladas.

Es cierto que en los últimos años, la producción global efectiva de cobre ha sido menor que los pronósticos de la industria debido a la caída de ley o contenido del cobre.

Se estima por ejemplo que entre 2005 y 2012, por ese motivo, se dejaron de producir cuatro millones de toneladas métricas.

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Además, otro foco de preocupación sobre la minería chilena deriva del eventual ingreso al mercado de una mayor oferta de este metal por parte de otros países.

Según especialistas, la minería chilena, no sólo de cobre sino también de otros metales, tendría que poner más énfasis en el control de costos, que han venido afectando su competitividad a nivel mundial.

La escasez de energía en las zonas mineras, que se concentran en el norteño Desierto de Atacama, ha provocado, por ejemplo, que desde hace 13 años los precios de la electricidad hayan aumentado en promedio 11% anual.

También sugieren elevar los índices de productividad de la industria minera local, donde el costo de la mano de obra subió en los últimos años en torno al 50%, mientras la productividad ha descendido casi 20%.

De esa forma, la industria crupífera sería capaz de mantener su liderazgo y enfrentar los inevitables vaivenes en el precio del metal en el mercado internacional.

Por otro lado, a nivel mundial se estima que el sector minero vivió una aguda ralentización en el primer trimestre de este año debido a la reducción de las inversiones en los yacimientos no sólo de cobre, sino también de oro y otros minerales.

Algunos expertos han señalado que grandes empresas mundiales han debido realizar significativos cambios para adoptar políticas de control de costos y un manejo más eficiente de sus inversiones, y cita como ejemplo la caída del precio del oro.

En Canadá, el corredor de inversiones independiente Fraser Mackenzie Ltd. cerró sus operaciones y otras firmas están haciendo lo mismo, por lo que se prevé que los capitales para invertir en minería serían más escasos en el futuro.

Pero Codelco, la empresa estatal chilena, anunció recientemente que invertirá unos US$27.000 millones en los próximos seis años, la mayor inversión de su historia.

Al mismo tiempo, en Chile, hay varios proyectos que se encuentran detenidos por permisos medioambientales y otros, mientras que otros han visto sus contratos postergados de modo indefinido, lo que repercutiría en la desaceleración económica nacional.