Nueva York. Los precios del petróleo oscilaban debajo de los US$86 por barril el jueves pues la fortaleza del dólar atenuaba un repunte inicial tras la noticia de que se aceleró el crecimiento económico de China, que es el segundo mayor consumidor de crudo.

El índice dólar subía 0,4% el jueves, recuperándose de las pérdidas iniciales causadas por los fuertes datos del crecimiento económico chino. Esos indicadores incrementaron las especulaciones sobre una revaluación del yuan, la moneda china, lo que es visto como negativo para el dólar.

El petróleo tiende a bajar cuando sube el dólar, pues las alzas de la divisa norteamericana encarecen las materias primas para los inversores que derivan sus ingresos en otras unidades.

Igualmente, los precios se cotizaban dentro de un rango de US$2 del máximo en 18 meses visto este mes, pues la sólida expansión china alentó las expectativas para la demanda.

La economía de China creció el 11,9% en enero-marzo, el mayor ritmo trimestral desde el 2007. Esa tasa de expansión tan elevada plantea la perspectiva de una nueva apreciación del yuan, un movimiento que se cree que podría ser alcista para el crudo, ya que podría mejorar el poder adquisitivo chino en dólares.

El petróleo estadounidense para el próximo mes descendía 32 centavos a US$85,52 el barril a las 0913 GMT, no muy lejos del máximo en 18 meses de US$87,09 por barril visto el 6 de abril. El crudo Brent ganaba 10 centavos a US$86,25 el barril.

"Estamos mirando los datos de China y esto es muy favorable para el mercado", dijo Christophe Barret, analista de Credit Agricole Corporate and Investment Bank. "Pero creo que el crecimiento se anticipaba y ya estaba descontado en los precios", agregó.

El valor del crudo ganó más de 2% en la sesión anterior, poniendo fin a una racha de pérdidas de cinco días, tras unos datos del gobierno de Estados Unidos que mostraron una sorpresiva baja de 2,2 millones de barriles en las existencias estadounidenses el miércoles.

Pero el reporte también mostró un aumento mayor de lo esperado en las existencias de destilados, generando dudas sobre el ritmo de la salida de la recesión estadounidense.