La Mesa Nicaragüense ante el Cambio Climático, que aglutina a más de 20 organizaciones ambientales del país, expresó su rechazo al proyecto de construcción de un canal interoceánico "tal como está planteado".

"Compartimos el deseo de encontrar alternativas que nos conduzcan rápidamente a superar los niveles de pobreza, sin embargo, dichas rutas no deben comprometer las posibilidades de las futuras generaciones a vivir en un ambiente sano", informó la Mesa, una organización no gubernamental, en un comunicado.

La Mesa cuestionó 62 artículos de una ley y dos proyectos de ley relacionados directamente con la construcción del canal que uniría los océanos Atlántico y Pacífico en un plazo de diez años, utilizando el Gran Lago de Nicaragua (Cocibolca) a un costo de US$40.000 millones.

La preocupación de esta Mesa Nicaragüense ante el Cambio Climático es que el canal no sólo afectará el lago Cocibolca, sino toda la "cuenca número 69", la más grande del país, que nace en el norte del territorio, abarca tres de los lagos más grandes, y ríos importantes, entre ellos el San Juan, el más caudaloso de Centroamérica.

Si el proyecto se ejecuta tal como lo prevé el Gobierno de Daniel Ortega, casi un tercio de Nicaragua quedaría en manos del inversionista chino Wang Ping, representante de la empresa china, HK Nicaragua Canal Development Investment Co., Limited, con quien el presidente se comprometió a dar la concesión de construcción, informó la Mesa.

"Son 40.000 kilómetros cuadrados los que se van a tener que regular para establecer el canal, afectará totalmente al país, no hay ingeniería del mundo que garantice que no se va a ensuciar el Cocibolca", dijo a Efe el vicepresidente del Centro Humboldt, Víctor Campos, miembro de la Mesa.

Los ambientalistas consideraron que el canal será peor que el fracasado proyecto hidroeléctrico Brito, no sólo porque será una obra mayor, sino que además afectará otras cuencas.

"El canal va a necesitar sus propias represas, porque se tiene que regular el nivel del lago, de todos modos va a tocar Brito (la comunidad) y va a tener serias afectaciones en el río San Juan, por otro lado, dependiendo de la ruta, va a cambiar la gradiente (sentido de la corriente) de un río grande como el Oyate", comentó a Efe el presidente de la Fundación del Río, Antonio Ruiz, quien también pertenece a la Mesa.

En el comunicado los ambientalistas sostienen que el canal interoceánico "significa la mayor amenaza a las condiciones ambientales del país en su historia" y el "mayor riesgo" para la satisfacción de necesidades básicas de agua y alimentación segura.

La Mesa advirtió que la legislación del canal, tal como la propone Ortega, deja en desventaja a los nicaragüenses, ya que "se ponen los intereses de una empresa extranjera sobre los del país".

"La ley establece que las condiciones ambientales no son motivo suficiente ni siquiera para retrasar la construcción del canal", advirtió Campos, por lo que "deja a Nicaragua en manos de un chino".

La presidenta del Club de Jóvenes Ambientalistas, Joseline Manzanares, dijo a Efe que "no logro aceptar para mi futuro que acorten las fuentes de agua y que ni siquiera podamos opinar".

Una veintena de organismos de oposición al Gobierno y organizaciones no gubernamentales compuestas por mujeres y jóvenes, emitieron un manifiesto "en defensa de la soberanía nacional", señalando que "Nicaragua no está en venta" porque el país "no es propiedad privada de Ortega y su familia".

El Gobierno de Nicaragua calcula que, si la construcción del canal inicia en mayo de 2014, el crecimiento económico del país sería del 10,8% en 2014 y de 15% en 2015.

El crecimiento económico para 2013 está calculado en 4,5%, según reportes oficiales. En 2012 Nicaragua creció en 5,2%.