Galliano, EE.UU. El gigante energético BP hizo un nuevo intento por desviar el petróleo que fluye desde un pozo submarino, mientras la presión política y la molestia del público aumentan debido a lento avance de la compañía a la hora de detener el desastre ambiental.

BP Plc, con base en Londres, admitió el sábado que su más reciente intento por contener el derrame había fracasado, pero un ejecutivo de alto rango expresó su optimismo sobre que el complejo esfuerzo submarino por redirigir el flujo de petróleo estaría funcionando durante la noche.

La reparación más reciente involucra el guiar robots submarinos para que inserten un pequeño tubo en un ducto de 53 centímetros, conocido como elevador, para desviar el petróleo hacia un buque en la superficie.

El crudo fluye sin control hacia el mar desde un pozo dañado ubicado a 1,6 kilómetros bajo la superficie del mar en el Golfo de México, amenazando con provocar un desastre ecológico y económico en la costa de Estados Unidos.

Funcionarios dijeron que hasta el momento el derrame ha tenido un impacto mínimo en la costa y para la vida salvaje, pero los restos de crudo y alquitrán han comenzado a llegar a una barrera de islas y playas de Luisiana, Alabama y Misisipi.

Científicos y residentes de la Costa del Golfo dicen que su mayor preocupación es la esperada invasión de petróleo en los ambientalmente frágiles pantanos y marismas donde abundan los camarones, ostras, cangrejos, peces, pájaros y vida silvestre.

Trabajadores de Luisiana expresaron su ira por los comentarios del presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, quien sugirió que el tamaño del derrame era "diminuto" comparado con el Golfo de México.

"Creo que él está loco", dijo Kenneth Theriot, de 56 años, propietario de un bote camaronero y capitán, residente del pueblo Chauvin de Luisiana. "No me importa cuan grande sea el golfo, todo viene hacia acá", agregó.

Los camaroneros y pescadores han estado detenidos debido a que se impuso una prohibición a la pesca comercial a causa del derrame.

Los comentarios de Hayward fueron publicados por el periódico británico The Guardian.

El intento inicial de BP por insertar el tubo en el elevador se topó con problemas cuando el marco de metal que apoya al sifón cambió, dijo el sábado jefe de operaciones de BP, Doug Suttles, a periodistas en Robert, Luisiana.

Suttles dijo que BP esperaba insertar el tubo para desviar el flujo de crudo en la noche del sábado y tenerlo operativo durante la noche.

Un portavoz de BP no respondió a las consultas sobre los avances del último intento ya avanzada la noche del sábado.

El derrame comenzó después de la explosión del 20 de abril de la plataforma de perforación Deepwater Horizon, que dejó 11 trabajadores muertos. Amenaza con eclipsar el derrame del Exxon Valdez de 1989 frente a Alaska, el peor desastre ecológico en la historia de Estados Unidos.

Columnas de petróleo. Un reporte del diario New York Times del sábado dijo que científicos habían encontrado enormes columnas de petróleo en el Golfo, incluida una que alcanzaba los 16 kilómetros de largo, 4,8 kilómetros de ancho y 91 metros de espesor.

Sostuvo que el descubrimiento entrega evidencia de que el derrame podría ser "sustancialmente peor" que las estimaciones entregadas previamente por el Gobierno y BP.

BP enfrenta una creciente presión política para demostrar que pagará todos los costos relacionados con el derrame.

"El público tiene derecho a entender claramente los compromisos de BP para reparar todos los daños que han ocurrido o que ocurrirán en el futuro como resultado del derrame de crudo", dijo el secretario del Interior, Ken Salazar, y la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, en una carta dirigida a Hayward.

Han surgido preocupaciones sobre la actual ley de Estados Unidos que limita a 75 millones de dólares las responsabilidades de las compañías energéticas por la pérdida de negocios e ingresos tributarios locales derivados de derrames de crudo.

Randy Arceneaux, un pescador de 28 años y marinero de la aldea cajún Cocodrie, en un condado pantanoso de Luisiana, dijo que está abatido por algo más que los ingresos que ha perdido.

"La comida que va a mi mesa viene de estas aguas", dijo Arceneaux a Reuters. "La gente habla sobre el dinero que está perdiendo. No es sólo dinero. Es la comida, es nuestro estilo de vida. Es lo que te enseñaron, es donde te criaste, y me gustaría darle eso a mis hijos", agregó.