Londres. Gran Bretaña se está preparando para aplicar dolorosos recortes presupuestarios, pero los buenos tiempos todavía están en curso para los más ricos, incluyendo a los banqueros que son responsabilizados por varios de los pesares económicos del país.

Rescatados con fondos del Estado, los bancos están nuevamente en auge, mientras que los exclusivos negocios de Bond Street y Savile Row, relojes Rolex y trajes a medida todavía van desde las lujosas estanterías a los autos deportivos Mercedes y Alfa Romeo estacionados afuera.

De todos modos, si bien puede que el consumo ostentoso continúe sin detenerse, hay signos de que los ricos podrían estar haciendo donaciones a más a entidades de caridad, mientras Gran Bretaña se prepara para una época de austeridad.

El nuevo gobierno liderado por los conservadores difundirá el 22 de junio su plan para reducir el déficit presupuestario récord -acumulado en parte para rescatar bancos afectados por la crisis financiera del 2008- y es posible que los esperados recortes de gastos sean los más severos en 30 años.

No obstante, el prospecto para los banqueros de Londres parece prometedor.

"Pienso que para los bancos han vuelto las vacas gordas. Tenemos menos competidores. La cuota de mercado de cada banco ha aumentado sin que este hiciera nada", dijo un banquero que se negó a ser nombrado en el distrito financiero londinense de Carany Wharf, hogar de entidades como HSBC, Citibank y Barclays.

El impacto del impuesto extraordinario sobre los bonos bancarios del año pasado se vio suavizado cuando la mayoría de los bancos absorbió los costos en lugar de pasárselos a los empleados, y algunos extendieron el arancel por todas sus redes globales, reduciendo el efecto sobre Londres.

En tanto, los bancos están viviendo una recuperación económica global, manteniendo la presión sobre los sueldos mientras buscan trabajadores talentosos.

Lloyds y Royal Bank of Scotland, ambos beneficiados con rescates fiscales, han superado las expectativas y volvieron a reportar ganancias en el primer trimestre.

Los bancos extranjeros, incluyendo Goldman Sachs, JPMorgan y Deutsche Bank, tienen considerables operaciones en Gran Bretaña y reportaron ingresos extraordinarios.

Un sondeo de febrero encontró que los altos ejecutivos de Londres habían recibido un incremento promedio de 40% en sus bonificaciones este año y la mayoría también obtuvo un aumento en su salario básico.

Los países que arrasaron con sus arcas para rescatar bancos buscan aprobar nuevas reglas para recuperar el dinero de los salvatajes y controlar las prácticas bancarias riesgosas, pero el progreso ha sido lento que aún no existe un acuerdo sobre una legislación.

La riqueza colectiva de las 1.000 personas más pudientes de Gran Bretaña creció cerca de un tercio el pasado año, según la lista anual del Sunday Times, publicada el mes pasado junto a una nota que citaba fortunas "siderales" producto del alza de los mercados de valores y el resurgimiento de los bancos.

Empleados desafiantes. Capitalizando la severidad de las posturas públicas hacia los banqueros y ricos, los políticos que hicieron campaña para las elecciones de 6 de mayo en Gran Bretaña prometieron tomar medidas enérgicas contra los bancos y crear una sociedad "más justa".

El nuevo secretario de Comercio de Gran Bretaña, Vince Cable, ha prometió no que no habría "más de lo mismo" en torno a las políticas financieras, pero su influencia podría ser suavizada por la tradicional postura pro mercados del gobernante Partido Conservador.

David Cameron, el primer ministro, y George Osborne, ministro de Finanzas, provienen de familias adineradas y privilegiadas, mientras que el partido Liberal Demócrata al que pertenece Cable es el socio más pequeño en la coalición de gobierno.

Algunos en la industria financiera de Londres, conocida como la City y sobre la que depende fuertemente la economía de Gran Bretaña, se mostraron desafiantes.

"Lo que se necesita es que la City empiece a desarrollar nuevamente la economía. La gente puede denostar a la City y a los bancos todo lo que gusten, pero si arremetes contra la City, arremetes contra la economía británica", dijo un abogado de finanzas que se negó a ser nombrado.

Otros trabajadores de la City dijeron que era injusto castigar a todos por las malas decisiones de una fracción de empleados bancarios.

"Nos aseguramos de que todo lo que hacemos sea legal. ¿Qué más se puede hacer? Las personas responsables por la crisis financiera no son más que unas cinco personas en un banco", dijo el banquero de Canary Wharf.

Otro funcionarios sostuvo que los políticos estaban usándolos para distraer la atención ante su imposibilidad de implementar buenas normas bancarias.

"Los banqueros son un chivo expiatorio fácil para desviar la atención del mal desempeño de los políticos", indicó.

Lejos de arrepentirse mientras el resto de Gran Bretaña se ajusta el cinturón, los trabajadores de la City consultados por Reuters dijeron que sus gastos en artículos de lujo, o los de sus colegas más ricos, no habían disminuido.

Un informe sobre riqueza en abril del Economist Intelligence Unit decía: "La denominada nueva austeridad no se aplica a los muy ricos. Ellos siguen gastando la misma cantidad que gastaban antes de la debacle, pero lo harán de forma menos flagrante".