Moscú. Altos funcionarios rusos y bielorrusos reiniciaron el sábado sus diálogos en Moscú respecto a una nueva estructura de precios para las entregas de petróleo del 2010, en un esfuerzo por evitar un nuevo conflicto energético, que podría afectar los suministros de crudo a Europa.

Los diálogos entre los ex Estados soviéticos fracasaron en víspera de Año Nuevo, generando preocupaciones en Alemania y Polonia de que se pudiera repetir el corte en el suministro ocurrido en enero del 2007, tras una disputa similar. Sin embargo, los suministros de petróleo siguen fluyendo.

Funcionarios de Gobierno de ambos países se reunieron en Moscú el sábado por primera vez desde el jueves, informó Mikhail Barkov, vicepresidente del monopolio de oleoductos petroleros Transneft.

"Esperamos concluir las negociaciones lo más pronto posible", comentó.

Barkov rechazó comentar sobre las exigencias de precios de Rusia, pero dijo que el suministro de petróleo a Europa es seguro. "No hay riesgo del tránsito de suministros de petróleo a Europa a través de Bielorrusia", aseguró.

Bielorrusia reclamó el viernes por las torpes tácticas de negociación durante los diálogos de fin de año en Moscú y aseguró que los altos precios propuestos por Rusia violarían los términos de una unión aduanera en ciernes entre dichas naciones.

Bielorrusia recibe cerca de 400.000 barriles por día de parte de Rusia a través del oleoducto Druzhba, material que es procesado en dos refinerías y exporta la mayor parte de él en productos refinados a Occidente, consumiendo internamente una porción mucho menor.

La maniobra para eludir un corte del suministro será recibida con alivio en Alemania y Polonia, tras las interrupciones tres años atrás. Pero mientras no se alcance el acuerdo, la amenaza persiste.

Políticos europeos han acusado en repetidas ocasiones al Kremlin de utilizar su poder energético para intimidar a sus vecinos, tanto en acuerdos petroleros como gasíferos con Bielorrusia o Ucrania.

Rusia, el mayor productor de petróleo y gas del mundo, asegura que simplemente está adecuándose gradualmente a las condiciones del mercado después de subsidiar por años a sus vecinos con precios energéticos económicos .

Druzhba, uno de los mayores oleoductos del mundo por extensión y capacidad, lleva suministros a grandes refinerías en Alemania que cubren cerca del 15 por ciento de las necesidades de crudo del país, mientras que Polonia depende de Druzhba para más de tres cuartos de su consumo.