Port Fourchon. Los intentos de BP por contener el masivo derrame de crudo en el Golfo de México afrontan problemas, dijo el sábado el secretario de Interior estadounidense, Ken Salazar, mientras que el jefe de la firma pareció desestimar el desastre calificándolo como "pequeño".

El accidente está amenazando con convertirse en una calamidad medioambiental y económica en la costa estadounidense del golfo.

Mientras el crudo fluye sin control desde un pozo ubicado a 1,6 kilómetros bajo el mar en el Golfo, la firma con base en Londres luchaba por guiar a los robots submarinos para que inserten un tubo estrecho envuelto en una cubierta de goma en una tubería de 54 centímetros que ahora derrama petróleo, y desviarlo hacia una nave en la superficie.

Salazar dijo que el gigante energético británico BP experimentó problemas para insertar el tubo, pero que seguían realizándose esfuerzos. Intentos anteriores de la compañía para contener el flujo de crudo utilizando un enorme domo fracasaron esta semana.

"Están esperanzados en que serán capaces de lograr algún progreso en el día (sábado)", dijo Salazar a reporteros durante una visita al refugio Fort Jackson Wildlife Rehabilitation en Buras, Luisiana. No entregó mayores detalles sobre los problemas relacionados con el tubo.

Pequeña cantidad de crudo. En una entrevista publicada en un periódico británico el viernes, el presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward, pareció restar importancia a un incidente que podría convertirse en el peor desastre medio ambiental de la historia estadounidense.

"El Golfo de México es un océano muy grande. La cantidad de volumen de petróleo y dispersantes que estamos vertiendo en él es pequeña en relación al volumen total del agua", comentó Hayward, según citas publicadas por el diario The Guardian.

Hayward también reconoció que su trabajo está expuesto y que sería juzgado por la respuesta de la compañía ante el desastre.

Las acciones de BP se desplomaron y barrieron un mercado de valores de 30.000 millones de dólares desde que comenzó el desastre.

El derrame comenzó después de una explosión del 20 de abril en la plataforma Deepwater Horizon, que dejó 11 trabajadores muertos. Amenaza con eclipsar el derrame del Exxon Valdez de 1989 frente a Alaska y convertirse en el peor desastre ecológico en la historia de Estados Unidos.

El portavoz de BP Mark Proegler dijo que el petróleo llegó a la costa de Misisipi por primera vez el sábado. Hasta ahora el petróleo ha contaminado ocho playas en tres estados después de que fue detectado en Whiskey Island, Luisiana y varios sectores de Alabama.

Buscando evitar que el petróleo llegue a la superficie, la guardia costera de Estados Unidos y la agencia de protección medioambiental dijeron que autorizaron el uso submarino de más dispersantes químicos en la zona de la filtración.

Los dispersantes están diseñados para transformar el petróleo en pequeñas gotitas que tienen una mayor probabilidad de hundirse en el lecho marino.

Algunos grupos ambientalistas y la industria camaronera del golfo han expresado preocupación por el efecto de los químicos, diciendo que el petróleo podría no hundirse por completo, sino que permanecer suspendido en el agua y luego ser ingerido por la flora y fauna marina.

Un comunicado de la agencia y la guardia costera intentó disipar tales temores diciendo que los dispersantes "generalmente son menos dañinos que el altamente tóxico petróleo" y que se biodegrada con mayor rapidez.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, criticó el viernes a todas las compañías involucradas en el derrame -BP, Halliburton y Transocean Ltd.- y dijo que no descansaría hasta que la filtración haya sido detenida