Río de Janeiro. El gobierno brasileño anunció que ha llegado a un acuerdo con los bancos privados del país para financiar el programa de concesiones de infraestructura, principal apuesta de la actual presidenta, Dilma Rousseff, para acelerar el crecimiento del país.

Según explicó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, los bancos privados también se sumaron al pacto, al que ya se incluyó a los grandes bancos públicos. En el caso de las carreteras que serán licitadas, el conjunto de los bancos se han comprometido a financiar hasta el 70% de las inversiones.

"Es un modelo a largo plazo, en el que hay un período de gracia y luego unas tasas bajas", dijo Mantega, quien recordó que la semana que viene se realizarán las concesiones de las dos primeras carreteras licitadas. El período total de los préstamos será de 30 años, con cinco años de período de gracia y pago en 25 años.

Según el ministro de Hacienda brasileño, se esperan inversiones de unos 50.000 millones de reales (US$22.000 millones). Entre los bancos que participarán en las concesiones, destacan los privados Itaú Unibanco, Bradesco, Santander BTG Pactual, JPMorgan, Bank of America y Vintage, así como los públicos Banco do Brasil, Caixa Economica Federal y el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico y Social (BNDES).

Según Mantega, el gobierno brasileño confía en que tras las carreteras, los bancos privados participen de otras licitaciones, como ferrocarriles o el sector eléctrico. La entrada de los bancos privados aliviará al BNDES, el banco de fomento al desarrollo del país.