Desde hace varios días, Juan Pulido –gerente de Opaín, firma que opera el aeropuerto El Dorado de Bogotá-, tenía clara una cosa: dar un paso al costado. 

Llevaba siete años al mando del concesionario que concluyó una larga tarea: erigir la nueva terminal aérea que reemplazó las instalaciones que desde 1959 prestaron sus servicios a la capital.

“Esta es una decisión concertada. A mí me trajeron, hace siete años, para terminar la modernización de El Dorado y lo cumplimos. Sólo están pendientes inversiones por US$100 millones, las cuales están en ejecución”, manifestó Pulido, quien cree que el nuevo aeropuerto -que ya opera vuelos nacionales e internacionales-, no es una instalación de comodidad sino de alta competitividad. 

Agrega que su salida de la compañía no obedece a que le hayan lanzado una pedrada para ‘tumbarlo’.

Una vez se terminen los trabajos de derribamiento del antiguo terminal, contó Pulido, se procederá a construir la plataforma que falta. Con ello, estarán las 33 posiciones establecidas en el contrato: “La otra semana se estará finalizando la demolición del espigón sur y antes de que finalice el año estará en el suelo el espigón norte”.

Un aeropuerto no se queda quieto. Una vez se concluya la construcción de la torre de control se demolerá la actual para dar más espacio a la ejecución de las calles de rodaje.

Pulido, quien trabaja en una negociación para vincularse a una empresa del sector real, hizo un llamado a la prudencia sobre las opiniones que se emiten sobre la infraestructura de El Dorado, al señalar que una cosa es la parte física del lado tierra y otra es la del lado aire, como son las radioayudas. 

“Todo aeropuerto con problemas meteorológicos tiene restricciones y éste no es la excepción. Los aviones modernos, que son todos los que operan en Bogotá, pueden aterrizar en medio de situaciones complejas pero requieren radioayudas, que es en lo que está trabajando la Aerocivil”, aseguró.

Recordó que Avianca tiene un compromiso con el concesionario que consiste en trasladar su operación desde el Puente Aéreo al terminal unificado a más tardar el próximo 31 de marzo, lo que le permitirá atender a todos sus viajeros sin inconvenientes de transporte a las posiciones remotas.

El Puente Aéreo se convertiría en un terminal para la operación de aerolíneas regionales y de bajo costo. Allí irían Satena, EasyFly y Viva Colombia. 

Pulido cree que el Gobierno debe estar invirtiendo en los aeropuertos y que este es un trabajo continuo; además recalcó que ve con buenos ojos las inversiones que se harán en las terminales concesionadas, lo que le permitirá al país ser más competitivo y dinámico.

Insistió en que las ciudades para atraer aerolíneas de larga trayectoria deben ofrecer incentivos, como lo están haciendo otras ciudades de Latinoamérica. 

De lo contrario, agrega, El Dorado y el país perderán una oportunidad para seguir creciendo.