El nuevo gerente general de Edelnor, el belga Lodewijk Verdeyen, muestra con alegría un regalo que le enviaron sus sobrinos desde su país natal. Es un cuadro pequeño con dos fotografías: una suya y otra del famoso dueño de la planta nuclear de Springfield –la ciudad de la familia Simpson–, el maligno Mr. Burns. Cada uno de ellos tiene una aureola sobre su cabeza y en la parte de arriba se lee: “La diferencia entre él y tú, es que tú tienes pelo”.

En realidad, la única similitud entre Verdeyen y el dibujo animado es la que vieron los niños: ambos dirigen una generadora eléctrica. El carácter del ejecutivo radicado en Chile dista bastante del del inescrupuloso Burns. Además, la responsabilidad que tiene sobre sus hombros no se limita a una pequeña ciudad, sino a varias regiones del norte chileno. Y es que el ejecutivo deberá hacerse cargo de la reciente fusión operativa de todas las unidades de la compañía –Electroandina, Gasoducto Norandino Argentina y Gasoducto Norandino Chile–, incluyendo Edelnor, lo que la ha transformado en la principal empresa eléctrica del SING y la cuarta en Chile.

Hasta hace poco, las empresas controladas por el grupo franco-belga Suez y la chilena Codelco –que en las últimos semanas ha manifestado su interés por salirse de la propiedad– funcionaban en forma independiente. Pero se impulsó una restructuración para aprovechar las sinergias. Algo que ayudará a la sociedad a que sus ventas sigan creciendo en dos dígitos durante los próximos dos años. A esto se sumará la entrada en operación de dos nuevas plantas de generación, a lo que se sumarán nuevos contratos de abastecimiento. Además la firma, eminentemente térmica, desea dar un golpe de timón y enfocarse en el desarrollo de proyectos de generación en base a ERNC.

Por lo pronto, la tarea de Verdeyen es consolidar la fusión. Y una de las principales ganancias se verá en la capacidad de financiarse: “Antiguamente teníamos que iniciar los proyectos basados en la capacidad financiera del grupo controlador; ahora vamos a tener la capacidad de autofinanciarnos”. Punto que Jorge Donoso, analista de LarrainVial, comparte. “La compañía resultante tendrá un mayor tamaño, por lo que tendrá también una mayor capacidad de endeudamiento y con esto una mayor capacidad de emprender nuevos proyectos”, dice.

Y las cifras lo corroboran. Tras la operación, la nueva Edelnor tendrá una capacidad instalada de 1.795 MW en el SING –equivalente a un 49% de participación en este sistema–. Además, tendrá 2.080 kilómetros de líneas de transmisión, participará en el negocio de transporte de gas natural desde Argentina, con una capacidad de 8 millones de m3 al día y, a través de su filial Distrinor, participará en el negocio de distribución y comercialización de gas en la zona norte de Chile.

Al gusto del cliente. Pero el futuro de Edelnor no está sólo circunscrito a su tamaño, sino también a su diversidad energética. Así, uno de los principales puntos a favor se notará en el área comercial. “En adelante, estamos en una posición de ofrecer a los clientes contratos basados en distintos combustibles”, dice el gerente general de la compañía. “Esto, gracias a que tenemos un parque de generación diversificado, en base a carbón, GNL y diésel pesado”. Esto incidirá positivamente en los resultados de la empresa. “La fusión implicará una mayor estabilidad en los beneficios de la compañía, situación que se reflejará en los próximos años”, dice Donoso.

Eso se suma a políticas contractuales seguras. Edelnor posee un perfil comercial que contempla contratos de suministro de largo plazo y un adecuado nivel de contratación en relación a su potencia firme (390 MW) y a su capacidad de producción más eficiente (unidades a carbón). Este último aspecto reduce la exposición comercial de la empresa a un mercado spot potencialmente volátil, dice un informe de Feller-Rate.

Además, los contratos incorporan cláusulas de indexación que permiten traspasar a los clientes parte de las fluctuaciones de los precios de los combustibles que requiere para operar y compensar efectos de la falta de gas natural y de la detención de la operación de unidades a carbón por labores de mantenimiento programados.

Estas condiciones hacen que la empresa sea menos vulnerable a efectos financieros adversos en períodos de vacas flacas en el suministro de gas natural o insuficiente cobertura de sus unidades a carbón. Edelnor podría comprar energía en el mercado spot a precios altos, o bien, utilizando su parque de generación de respaldo de mayor costo variable, dice el reporte de la clasificadora de riesgo. Por eso, Feller-Rate espera que la compañía muestre una menor volatilidad en su Ebitda en los próximos años, con niveles más cercanos al promedio anual de 2006-2009 de US$ 110 millones.

De hecho, a mediados de septiembre de 2009 Edelnor se adjudicó los 23 sub-bloques de suministro de potencia y energía eléctrica licitados por las sociedades concesionarias de distribución eléctrica Empresa Eléctrica de Arica S.A. (Emelari), Empresa Eléctrica de Iquique S.A. (Eliqsa) y Empresa Eléctrica de Antofagasta S.A. (Elecda). Esto, para abastecer a clientes sometidos a regulación de precios para el período 2012-2026, por un bloque total de energía licitada de 1.800 GWh a 2.300 GWh.

Según un informe de la clasificadora ICR, estos contratos generarán ingresos anuales adicionales de alrededor de US$ 180 millones a la empresa a partir de 2012, cuando comenzarán a regir los contratos. La suma representaría un aumento de cerca del 47% de la facturación anual de la generadora con clientes contratados –en relación con la estimación de ingresos del año 2009– e ingresos anuales adicionales de alrededor de US$ 230 millones a partir de 2016 y hasta que los contratos terminen, es decir, en 2026. “La cantidad representará un aumento de cerca del 60% de la facturación anual de la compañía con clientes contratados –también en relación con la estimación del año 2009–”, dice el reporte de ICR.

Motor a gas. Este escenario ya se viene materializando en las ventas de la compañía. Según Verdeyen, la facturación de la generadora en 2009 superó los US$ 1.000 millones. Y las proyecciones hacia adelante son aún más auspiciosas. “Esperamos que en los próximos ejercicios las ventas aumenten en dos dígitos”, dice el ejecutivo. “Pero esto depende bastante del valor que registren los combustibles en cada ejercicio”. Por eso, para que esta proyección sea una realidad, la compañía tiene que crecer aún más. “Y tenemos un portafolio de proyectos que van a ingresar en operación, los que nos van a ayudar a aumentar nuestras ventas”, dice el ejecutivo.

Actualmente Edelnor está liderando la construcción del terminal de GNL en Mejillones –donde van a ser los mayores consumidores– que demandó una inversión de US$ 500 millones. Para Marcela Villafaña, analista de Inversiones Security, la llegada del GNL, junto con los contratos de suministro eléctrico abastecidos por este combustible –sumado a que no es necesario realizar inversiones para quemarlo–, revaloriza la capacidad instalada a gas de la compañía. “Sin estas condiciones, la rentabilidad de la generación con gas sería bastante inferior, dado que la tecnología de expansión del sistema en el largo plazo será el carbón”, dice Villafaña.

La generadora también está levantando dos carboneras: la CTA y CTH, que tendrán una capacidad instalada de 165 MW, respectivamente, y que podrán quemar una mezcla de carbón y biomasa. “La inversión en cada una de ellas bordea los US$ 400 millones”, dice Verdeyen. Sumas que junto a la del terminal de GNL serán fundamentales en el futuro de la compañía. “Mientras los precios se mantengan elevados en el SING al estar marcados por el diésel –hasta el año 2011– y luego por el GNL –2012 y 2013– Edelnor se beneficiaría de márgenes superiores al resto de las generadoras, debido a que posee dos tercios de su capacidad instalada en base a generación eficiente –carbón y GNL–, lo cual le permitiría generar a un costo inferior”, dice Villafaña.

Escenario que podría ser incluso mejor. Sí, aunque usted no lo crea. La generadora ya está en conversaciones con algunos nuevos clientes que desean desarrollar nuevos proyectos en el norte. “Además, nuestros actuales clientes también están analizando nuevas iniciativas, por lo que la demanda va a aumentar. Y estas iniciativas se podrían financiar con el aumento proyectado de nuestro Ebitda”, dice el máximo ejecutivo de Edelnor. Pero no sólo del carbón, el diésel y el GNL vive Verdeyen. “La compañía está estudiando varios terrenos para levantar parques eólicos. Estamos mirando proyectos solares y también de biomasa”, dice. Lineamiento que iría en la dirección opuesta a la implementada por Mr. Burns en Springfield. Algo de lo cual Verdeyen se siente absolutamente satisfecho.