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Club de hombres: solo dos unicornios latinoamericanos fueron fundados por mujeres

Si bien durante 2021 el ecosistema latinoamericano experimentó un boom de surgimiento de emprendimientos con valuación mayor a US$ 1.000 millones, ninguno de los nuevos unicornios cuenta con mujeres en su equipo fundador.
Martes, 28/12/2021 Sol Park

2021 ha sido un año récord en surgimiento de unicornios en el ecosistema de innovación y emprendimiento latinoamericano. De un total de 40 startups con esta etiqueta, 14 nacieron durante este año, pero ninguna fue fundada por mujeres.

De hecho, según un recuento realizado por AméricaEconomía, de todo el club de unicornios, solamente existen dos startups latinoamericanas que cuentan con mujeres en su equipo fundador: Nubank y Kavak.

La fintech brasileña Nubank se convirtió en unicornio en 2018, cuando alcanzó la valoración mayor a US$ 1.000 millones a solo cuatro años desde su creación. Entre sus fundadores está Cristina Junqueira, quien cuenta con una licenciatura en Ingeniería y una maestría en la Universidad de Sao Paulo y una maestría en Administración de Negocios de la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos. Anteriormente, trabajó en Boston Consulting Group y en Itaú Unibanco.

Actualmente actúa como directora ejecutiva de Nubank, que recientemente debutó en la bolsa de Nueva York, alcanzando una capitalización de mercado de US$ 47.000 millones en el primer día. De esta manera, Junqueira se transformó en la primera latinoamericana en ser una multimillonaria por sus propios méritos (self-made billionaire), con una fortuna de US$ 1.300 millones.

La otra compañía que cuenta con una fundadora es Kavak, la plataforma mexicana de compra y venta de autos usados. Loreanne García Ottati es cofundadora y chief people officer de la startup que hoy vale US$ 8.700 millones, luego de un levantamiento de capital serie E en 2020.

Para Paula Valverde Norambuena, gerente general del Grupo Limonada y directora de Endeavor, las consecuencias de la baja participación de las mujeres en la esfera empresarial tiene consecuencias: “Por una parte, la mayor diversidad permite un mayor éxito en el mundo de los negocios y, por otra parte, el emprendimiento femenino es necesario para el desarrollo social y económico, no solo de mujeres, sino de la sociedad en su conjunto”.

¿Por qué?

La baja representación de las mujeres en los equipos fundadores de unicornios no condice con la realidad del ecosistema de emprendimiento de la región. Según Global Report 2020/2021 de Global Entrepreneurship Monitor, América Latina es la región con mayor representación femenina en la industria, con 24% de emprendimientos de mujeres en etapas tempranas.

Pero sí es explicado por el poco acceso a la financiación. De acuerdo a la investigación de la consultora global Gender Smart sobre América Latina publicada en enero de 2021, existen US$ 93.000 millones en gap (o brecha)  de acceso a financiamiento para las mujeres. En promedio, las startups lideradas por mujeres levantan US$ 500 mil, mientras que su par masculino levanta US$ 12 millones. El reporte también dice que, de los emprendimientos femeninos que han cerrado, el 73% se debe a falta de financiamiento.

“Las consideraciones culturales y la cultura machista juegan un rol significativo entre las emprendedoras latinas, ya que el matrimonio es relevante al momento de asegurar estabilidad económica. La baja auto-estima resultante contribuye a las barreras que se enfrentan las emprendedoras”, dice el estudio.

A nivel global, la situación es aún peor: mientras que en 2019 solo el 2,8% de la inversión en venture capital se dirigió a las startups fundadas por mujeres, en 2020 la cifra cayó a 2,3%, dice el estudio de Crunchbase.

El mismo estudio expone que solamente 10 de 120 nuevos unicornios que surgieron durante 2020 cuentan con alguna mujer en su equipo fundador, una cifra menor al del año anterior, con 21 startups unicornios con fundadoras.

Según Valverde, una de las soluciones para reducir la brecha de género es crear “mayores incentivos para que se creen fondos dedicados a proyectos liderados por mujeres, así como también mayor visibilización a las emprendedoras e inversoras de éxito desde edades tempranas para que se conviertan en referentes”.

Pese a ello, la ejecutiva afirma que la falta de enfoque de género en las inversiones no es el único desafío para las mujeres emprendedoras, sino se añade el problema estructural: la falta de mujeres en las inversiones: “Se ha instalado la idea o imaginario de que el mundo de las inversiones es dominado por hombres, y que, incluso, las mujeres no tenemos los atributos para ingresar a este exclusivo club. Sin embargo, estudios demuestran todo lo contrario; sin ir más lejos, un reciente reporte de Fidelity dio a conocer que las mujeres en esta área ganaron 0,4% más en el año que sus pares masculinos”.

La nueva generación de unicornios

Pese a la sombría situación de la paridad de género en el ecosistema de innovación y emprendimiento local, la nueva generación de startups latinoamericanas de rápido crecimiento promete mayor equidad.

De acuerdo al reporte de la firma de venture capital ALLVP, existen alrededor de 90 empresas latinoamericanas que son denominadas “soonicornios”, es decir, aquellas que tienen una valuación estimada superior a los US$ 100 millones y que tienen mayor potencial de convertirse en unicornios.

De estas, nueve son fundadas por mujeres. Por ejemplo, la fintech mexicana Stori, que cuenta como cofundadora a Marlene Garayzar, logró levantar US$ 125 millones en su última ronda de financiación en noviembre de este año. También se destaca la healthtech Pipo Saúde, con Manoela Ribas Mitchell en su equipo fundador, que recaudó US$ 4,6 millones para gestionar los servicios de salud.

Para impulsar la creación de más emprendimientos de rápido crecimiento, como también el de los unicornios, Paula Valverde indica que es necesario mayor inversión en la infancia de las niñas para derrumbar los estereotipos y prejuicios a temprana edad que afectan las decisiones vocacionales, especialmente en las carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

“Esta brecha de género nos debe preocupar si se tiene en consideración que las carreras vinculadas con las STEM son el motor de la innovación en los países y los unicornios que han surgido en el último tiempo tienen mayor relación con la tecnología que precisamente es un área donde las mujeres están menos presentes”.

Al mismo tiempo, sostiene la necesidad de erradicar políticas machistas que frenan el impulso emprendedor femenino. “Uno de los obstáculos en nuestro país (Chile) es que si una mujer casada en régimen de sociedad conyugal crea una sociedad o empresa nueva, debe acreditar que está actuando en virtud de su patrimonio reservado, de lo contrario será el marido quién tendrá que autorizarla para emprender”.