La multinacional Coca-Cola Co. alcanzó un acuerdo para adquirir las operaciones en América del Norte de Coca-Cola Enterprises Inc.  mediante una transacción valorizada en cerca de US$12.170 millones en efectivo y deuda, excluida la participación de 34% de la fabricante de refrescos en la embotelladora.

Con la operación, Coca-Cola busca ganar más control en los procesos de manufactura y distribución.

Como parte del acuerdo, Coca-Cola Enterprises acordó en principio comprar las embotelladoras de Coca-Cola en Noruega y Suecia, y obtener el derecho de adquirir la embotelladora alemana.

Coca-Cola Enterprises otorgará a sus accionistas, sin incluir la participación del 34% en manos de Coca-Cola, un pago en efectivo único de US$10 por acción. El acuerdo también contempla que Coca-Cola asuma US$8.880 millones en deuda y la totalidad de los activos y pasivos en América del Norte.

Coca-Cola Enterprises adquirirá las embotelladoras de Coca-Cola en Noruega y Suecia por US$822 millones y comprará una participación del 83% de sus operaciones en Alemania en el futuro cercano.

Las acciones de Coca-Cola Enterprises subían el 28,62% a US$24,67 en las negociaciones electrónicas previas a la apertura oficial de Wall Street, mientras que las de Coca-Cola caían el 3,01% a US$53,50.

La operación, que sería finalizada en el cuarto trimestre, modificaría una estrategia que Coca-Cola llevó a cabo durante décadas: establecer embotelladoras grandes e independientes que operan de manera autónoma a la empresa de Atlanta.

Esa distribución funcionó bien para Coca-Cola en las décadas de los 80 y 90, cuando los consumidores preferían las bebidas gaseosas. Pero desde entonces, los intereses de Coca-Cola y sus embotelladoras se han distanciado a medida que Coca-Cola intenta adaptarse a los gustos del público, que hoy parecen preferir bebidas sin gas.

Con la transacción, el presidente ejecutivo y titular del directorio de Coca-Cola, Muhtar Kent, dijo que la compañía está convirtiendo "capital pasivo en capital activo".

Agregó que esto otorgaría a Coca-Cola control directo sobre su inversión en América del Norte para acelerar el crecimiento.

La empresa espera la generación de US$350 millones en sinergias durante cuatro años y que la compra contribuya a las ganancias para 2012.