La creciente demanda de una robustecida clase media en América Latina, sumado al progresivo crecimiento económico de algunos países que forman parte del continente, ha centrado gran parte de la atención de los líderes, en la capacidad que tiene la matriz energética de la región.

Es imperioso saciar y sustentar los costos del crecimiento económico, de los nuevos proyectos y de las nuevas necesidades de la población, lo cual puede encontrar cierta dificultad, considerando además la premisa de protección medioambiental.

Sin embargo, la región ha recibido una noticia positiva que mejora las expectativas y cambia la visión hacia el futuro. Un reciente estudio presentado por el Banco Interamericano del Desarrollo (BID), concluyó que la región (incluido el Caribe) tiene la dotación de recursos de energía renovable suficiente para cubrir más de 22 veces la demanda eléctrica proyectada para el 2030.

Ante esta promisoria proyección, AméricaEconomía.com conversó con Hugo Lucas, Director of Knowledge, Policy and Finance Centre de Irena (Agencia Internacional de Energías Renovables) sobre las posibilidades de la región en materia energética, además de los desafiós y oportunidades para aprovechar eficazmente este potencial.

-A su juicio, ¿cuán importante es el resultado de este estudio?

-Es crear conciencia desde los recursos de energía renovable, que no solo son inagotables, sino que su potencial es muchísimo mayor al de las energías fósiles y existen las tecnologías que pueden valorizar ese recurso. Y otro dato importante, es que el costo de estas nuevas tecnologías es competitivo. Creo que el mensaje más imortante no es el potencial enorme de América Latina, sino que con el desarrollo tecnológico y con la producción que se ha dado en los últimos cinco a diez años de las energía solar y eólica, la noticia importante es que se puede abastecer, y además, se puede valorizar a un costo muy pequeño.

-Pero, ¿existe la voluntad política para aprovechar estos recursos de buena manera?

-Efectivamente, la mayor parte de los países de América Latina, tienen algun tipo de objetivo de energia renovable y también tienen un marco regulatorio de apoyo; dependiendo de los países, algunos son más o menos ambiciosos, pero creo que todos han creado conciencia de que tienen que empezar a hacer algo. Hay países como Brasil, que históricamente ha liderado las energías renovables a nivel mundial. Pero la voluntad politica en los útlimos años ha crecido, y se ha posicionado muy alto en la agenda para generar energía renovable, particularmente la eléctrica.

-¿Cómo se desarrollará el trabajo para esto y qué rol tendrán los privados y los gobiernos?

-Sin duda alguna, los desarrolladores del proyecto tienen un papel muy importante, son los que traen la tecnología, el conocimiento, el diseño, la puesta en marcha y son los que por su naturaleza competitiva buscarán los mejores emplazamientos para los proyectos. Entonces, de manera general, hay países que tienen solo un generador y es muy importante el rol del privado en la elección de estos. El rol de los gobiernos, es proporcionar el marco regulatorio que le asegure retornos a esa inversión, la posiblidad de que un productor exista, pueda firmar un contrato de sumistro de electricidad a largo plazo, un marco estable que le abarate al desarrollador la gestión.

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-¿Cree que los resultados concentrarán un interés extranjero aún mayor en la región?

-Una cosa que ha permitido que se abaraten los costos, ha sido la internacionalizacion de los grandes desarrolladores de proyectos, lo que los hace más competitivos, pero no cabe duda de que en la actualidad, existen por ejemplo, ciertas inestabilidades regulatorias en Europa y Estados Unidos, lo que hace atractivo mirar a otras zonas geográficas como Oriente Medio, que sin embargo, no es lo suficientemente maduro y, desde luego, Latinoamérica en el corto plazo se hace mucho más atractivo para un desarrollador, considerando el potencial enérgetico.

-¿Cuáles son los principales desafíos para lograr que la demanda energética sea totalmente cubierta?

-La primera, es poner un marco regulatorio que sea estable y a largo plazo para atraer inversiones privadas. Lo segundo, es la infraestructura, hay que tener en cuenta que muchos recursos renovables se encuentran alejados de la transmisión, o sea, hay que construir para integrar toda esta generación renovable del sistema. Se necesita invertir en infraestructura sobre todo eléctrica y también en las redes inteligentes. Y lo tercero, los recusos humanos; hay que empezar a formar a los ingenieros que van a operar y mantener las plantas, enseñar a esos fontaneros que van a instalar un panel solar térmico, a esos electricistas que instalarán un panel solar fotovoltáico, etc.

-¿En qué estado y cuáles son los potenciales de algunos paises de América Latina?

-Brasil ha sido un líder en el desarrollo de los renovables, no ahora, sino que desde principios de la década, lo ha liderado a nivel mundial con distintos programas. por su parte, la regulación puesta en marcha a partir del 2008 en Perú, y su posterior implementación y regulación, ha hecho que a nivel eléctrico, ese país sea líder en América, en energía fotovoltaica instalada a la red.  En el caso de las subastas de Perú, es un tema que se estudia a nivel internacional. Uruguay va a pasar en cuestión de años, de 70 megavatios eólicos a más de 1000 megavatios, que a su vez no se van a apoyar económicamente, son proyectos competitivos contra las energías fósiles convencionales; pero lo qué ha hecho Uruguay, es asegurar la infraestructura y un marco regulatorio en el cual la empresa nacional comprará toda esa electricidad que se produzca.

El plan de desarrollo de energía hidráulica en Ecuador, que lo va a hacer independiente del resto de los países a 2016, va a producir toda su generación eléctrica, es decir cerca del 96% de ella con energía hidráulica.

Chile también ha sido desde el inicio de los primeros países que se pusieron objetivos de generación, y ahora están por probar un nuevo programa de subasta de electricidad. Y México ha sido uno de los paśies que ha liderado el año pasado las inversiones en energías renovables con un billón de dólares, con un desarrollo eólico espectacular.

-¿Y qué hay de Centroamérica?

-Esos países tienen un buen desarrollo de base hidraúlica, Costa Rica es muy renovable, Nicaragua tiene mucha agua, pero no recuerdo un plan concreto en Centroamérica que sea nacional para el desarrollo de no convencionales. Hay un tema de escala muy importante a nivel de energía, países más pequeños en tamaño son menos atractivos. Por eso existen iniciativas de integración muy importantes, no sólo una línea eléctrica, sino también con un mercado común para hacerla más atractiva y hacer proyectos más eficientes y no siete proyectos diferentes, más pequeños y más ineficientes.

-Por último, ¿ésta potencialidad energética se verá reflejada en el vivir cotidiano de los latinoamericanos?

-Sí, lo van a notar a nivel macroeconómico. Las renovables van a generar mucho empleo, van a bajar la factura energética, van a permitir que de los presupuestos de los Estados se destine menos dinero a comprar petróleo, y más a invertir en el país. A nivel macro, lo notarán porque a su vez se va a generar mayor riqueza y beneficiará a todos. Y luego, también nos permitirán a todos ser generadores de energía, podemos perfectamente tener un panel solar en casa y lo que se ve en muchos países es que el coste de electricidad de los hogares es mayor a lo que te costaría generarlo tu mismo con un panel solar.