México. Una histórica reforma energética se vislumbra en la agenda de México cuando esta semana el presidente del país, Enrique Peña Nieto, envíe al Congreso su propuesta para modificar la Constitución y abrir a las petroleras privadas la inversión en los yacimientos mexicanos nacionalizados en 1938.

El objetivo primordial, ha dicho el mandatario, apunta a consolidar a México como una economía emergente, actualmente es la segunda mayor economía de América Latina, detrás de Brasil, al atraer millones de dólares en inversión para mejorar la industria petrolera, gasífera y eléctrica.

Peña, que regresó este martes a sus actividades, tras ser sometido hace una semana a una cirugía para retirarle un nódulo tiroideo, dijo que este miércoles presentaría su propuesta pero algunos congresistas consultados han señalado que podría ser hasta el jueves o viernes. Sin embargo, el mandatario anunció que lo hará la próxima semana.

El gobierno de Peña Nieto que asumió su mandato por seis años el 1 de diciembre del 2012, ha dicho que es necesario modificar el marco legal del sector petrolero para captar mayores recursos que permitan elevar la producción de crudo.

La reforma juega un papel fundamental en el ajedrez de la política nacional, al ser una de los cambios estructurales que prometió Peña en su campaña electoral y que tras el triunfo dijo que transformaría al país, con tasas de crecimiento económico de 6% anual con más empleo y energía más accesible.

México, que es el décimo productor de crudo en el mundo, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en la última década ha visto reducida su producción en una cuarta parte tras un máximode 3,4 millones de barriles por día en el 2004.

El mandatario ha remarcado que todo esto lo logrará sin que se privaticen los recursos, considerados un tesoro para los mexicanos, al significar los ingresos petroleros un tercio de todo el presupuesto de México.

Además, desde la nacionalización en 1938 por el entonces presidente Lázaro Cárdenas, el petróleo se convirtió en un orgullo nacional.

La reforma juega un papel fundamental en el ajedrez de la política nacional, al ser una de los cambios estructurales que prometió Peña en su campaña electoral y que tras el triunfo dijo que transformaría al país, con tasas de crecimiento económico de 6% anual con más empleo y energía más accesible.

De salir con éxito de esta reforma, el nuevo gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que regresó al poder tras doce años en la oposición, estaría fortalecido para seguir con otros cambios de ley como la fiscal y judicial, urgentes en el país al ser estos sectores de los más antiacuados.

El presidente de la Comisión de Energía del Senado, David Penchyna, explicó este martes que la iniciativa de reforma energética contendrá tres o cuatro modificaciones a la Constitución.

El congresista del PRI, del mismo partido que el presidente y familiarizado con las negociaciones, dijo que la propuesta presidencial será integral para todo el sector energético y que en ella el país mantendrá la propiedad pública sobre los energéticos.

"Hay certidumbre jurídica de reglas del juego donde vamos a demostrar que manteniendo la propiedad pública sobre los recursos energéticos y la rectoría económica del estado mexicano se puede combinar capital público y privado", comentó.

Se prevé que los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, serán los modificados con la reforma, al ser los que contienen el núcleo legal del nacionalismo petrolero del país.

El 27, es el que estará bajo la lupa pública, al ser el que prohíbe explícitamente las concesiones a privados y que también es interpretado como una negativa a los contratos de producción compartida.

Actualmente, la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) cuenta con los servicios de proveedores particulares como Schlumberger o Halliburton, pero estos no pueden perforar por su cuenta.

El propósito de un cambio de ley, permitiría que más firmas privadas puedan compartir los riesgos de desarrollar reservas energéticas cada vez más complejas, como los depósitos de crudo en aguas profundas.

El proyecto de ley tiene buenas posibilidades de avanzar. Además del apoyo del PRI, el partido en el poder, la ley cuenta con el respaldo del derechsita Partido Acción Nacional (PAN), que la semana pasada presentó su propia propuesta de reforma para permitir las concesiones y proponiendo mayor autonomía a los órganos reguladores de energía del país.

Se estima que el mayor opositor sea el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) que ha dejado claro que no apoyará los cambios constitucionales y se espera que presente su propia propuesta de reforma energética esta semana.