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¿Consolidación a la vista?: Easyfly se recupera “a buen ritmo” y escucha ofertas para crecer

La aerolínea low cost colombiana, que opera vuelos regionales, ha superado las dificultades que la obligaron a iniciar una reestructuración en 2020 y comenzó a generar utilidades. Ahora hace planes para expandirse, con la posibilidad de una alianza o fusión sobre la mesa. Alfonso Ávila, presidente de Easyfly, habló con AméricaEconomía acerca de sus planes.
Viernes, 24/09/2021 Gianni Amador

Volar en Colombia es casi una necesidad. Por ejemplo, para ir desde Bogotá a Villavicencio, una importante ciudad comercial del sureste del país −donde se unen la planicie de los llanos y la extensa cordillera de los Andes− se requiere de poco más de tres horas por carretera, mientras que en avión solo toma 30 minutos. Por eso, las conexiones entre ciudades en la nación sudamericana son tan importantes y han convertido al mercado aéreo doméstico en prácticamente una vía de salvación para las aerolíneas locales, mientras las restricciones impuestas por la pandemia del COVID-19 siguen limitando las operaciones internacionales.

Dentro de esta oportunidad, que deriva de la compleja topografía colombiana y de una pobre infraestructura vial, las líneas aéreas con un modelo de negocio de bajo costo se están llevando la ventaja. Easyfly es una de ellas. Desde que retomó sus operaciones hace un año, la aerolínea regional ha mantenido un crecimiento constante, está generando utilidades, tiene en marcha tres planes con los que prevé aumentar en 25% sus operaciones a finales de este año y, por si fuera poco, escucha ofertas de un par de aerolíneas interesadas en una eventual alianza o consolidación.

“Estamos creciendo a un muy buen ritmo”, celebra Alfonso Ávila, presidente de Easyfly en entrevista con AméricaEconomía. Para demostrarlo, apela a los números: las operaciones crecieron 84% en los primeros ocho meses de 2021 y los ingresos se duplicaron, pasando de 15.000 millones de pesos colombianos (US$ 3,8 millones) en enero a 30.000 millones (US$ 7,8 millones) en agosto.

Estos resultados demuestran que la compañía ha dejado atrás el tormentoso 2020, que le produjo pérdidas por 150.000 millones de pesos (US$ 40 millones) y lo obligó a iniciar una reorganización para reestructurar su deuda de 269.000 millones de pesos (US$ 70 millones). Para abaratar sus costos y achicar su estructura en un 25%, la aerolínea redujo la nómina de trabajadores en una proporción similar, entregó varias oficinas administrativas, canceló rutas y renegoció contratos con más de 400 proveedores.

Alfonso Ávila, presidente y fundador de Easyfly

“Todo el esfuerzo que tuvimos que hacer el año pasado valió la pena. La empresa regresó al punto de equilibrio, estamos generando utilidades y estamos cerca de llegar a unas condiciones similares a las que teníamos antes de la pandemia”, afirma el ejecutivo colombiano, quien fundó en 1992 AeroRepública, aerolínea que vendió en 2006 a Copa Airlines.

Pero la de Easyfly no es una recuperación casual ni tampoco debe sorprender en opinión de Carlos Ozores, vicepresidente de la consultora ICF y director de Aviación para las Américas. Por un lado, porque la crisis que impactó a la industria no tuvo su origen en lo económico, sino en las restricciones de la crisis sanitaria y aunque fueron estrictas en Colombia, ya se han levantado; y por otro lado, porque al ser un país con una topografía tan complicada, la aviación ha dejado de ser un lujo para convertirse en una forma de comunicarse. “Y este tráfico étnico (viajes por visita a familiares, que es el fuerte de Easyfly) es el que ha tenido un mayor repunte en Colombia”, señala el experto.

En todo caso, los resultados son favorables y le sirven para concentrarse en fortalecer su posición en un mercado en el que prácticamente no tiene competencia. Easyfly cubre rutas intermedias hacia ciudades que tienen una densidad poblacional baja con aviones de turbohélices Jetstream-41 y ATR-42 de menos de 50 asientos, y lo hace a través de un modelo de punta a punta sin escala. Un negocio poco rentable para compañías como Avianca, Latam y Viva Air que operan jets de más de 150 sillas.

¿Consolidación en puertas?

Alfonso Ávila dice estar muy concentrado en Colombia, pero no descarta algún tipo de alianza para su expansión. “Tenemos varios coqueteos, pero todavía no nos hemos decidido”, responde ante la pregunta de si están considerando algunas alianzas o consolidaciones con otras compañías. “Estamos mirando algunas [aerolíneas] internacionales también, pero no hemos tomado todavía ninguna decisión”, insiste sin dar mayores detalles por motivos de confidencialidad. Sin embargo, reconoce que en estos tiempos, una consolidación “es una estrategia que le conviene a las aerolíneas” y agrega que, de darse un acuerdo, sería en el mediano plazo.

Según explica Ozores, una eventual alianza de este tipo le permitiría a Easyfly sacar tráfico aéreo de las ciudades donde otras aerolíneas no llegan y conectarlo con vuelos domésticos internacionales; algo que por sí solo no podría realizar, por el tipo de flota que emplea. Aunque el modelo de Easyfly se ve muy poco en la región, el consultor de ICF recuerda el caso de la mexicana Aeromar −que también opera aviones turbohélices− y estableció un acuerdo con Aeroméxico para realizar conexiones. 

“Tiene sentido que Easyfly esté viendo oportunidades de crecer, porque las hay y sería una decisión inteligente si elige ir en esa dirección. Como aerolínea tienen mucha experiencia y conocen bien el modelo”, agrega Ozores.

Esa posibilidad que abre la compañía fundada por Ávila, no es nueva. Antes de la pandemia y apoyada en un fuerte crecimiento de sus operaciones del 63% en 2019, la compañía hacía planes para realizar vuelos transfronterizos con Panamá y Ecuador. Sin embargo, “todo esto se paralizó y tenemos que revisar bien la situación de esos destinos”, señala el jefe de Easyfly. 

Ávila insiste en que por ahora está enfocado en ejecutar los tres proyectos que ha puesto en marcha para seguir ganando terreno en Colombia.

El primero de ellos consiste en aumentar las operaciones en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, con un aproximado de 10 nuevas rutas, que se traducirían en unos 548 vuelos adicionales. El segundo contempla el inicio de operaciones desde el Aeropuerto José María Córdova de Rionegro, también en la región de Antioquia, donde podrían ofrecer servicios hasta las 10:00 de la noche y operar cinco rutas adicionales. “Encontramos ahí un nicho de mercado que nos permite atender varias ciudades en un horario al final del día que no existe. Ese proyecto lleva casi un mes y los resultados han sido muy buenos”, señala.

El tercer plan es abrir una base de operaciones en Villavicencio, para atender ciudades como Mitú, Puerto Inírida y La Macarena, que conectan a la Orinoquía con la selva amazónica. Este proyecto y el primero están a la espera de la incorporación de dos nuevos aviones ATR-42 que estarían llegando en octubre y noviembre. 

“Con estos planes vamos crear 16 nuevas rutas y hacer 980 vuelos adicionales al mes, lo que equivale aumentar la operación en un 25% y alcanzar a finales de año los niveles de 2019, pero con una compañía mucho más liviana, más eficiente y con mejor utilización de su capacidad”, sostiene el presidente de la low cost

Este ambicioso movimiento es un reflejo de las oportunidades que se abren en tiempos de crisis, dice el director de Aviación de ICF. “No inviertes cuando estás en el tope, sino en un momento de debilidad del mercado. Hay un entorno dado y si tienes el capital, es un buen momento para expandirse, aprovechar el vacío y crecer, sobre todo cuando algunos competidores están debilitados”, explica.

Líder en solitario

Decir que Easyfly no tiene competencia pudiera parecer exagerado, pero no lo es, ya que cubre destinos que no abarca ninguna otra aerolínea.

“Ha encontrado un nicho que los demás han ignorado”, reconoce Ozores. Con presencia en el 72% de los departamentos (estados) de Colombia, puede cubrir una gran extensión del mercado, a diferencia de otros grandes jugadores como Avianca, Viva Air o Latam. “Ellos le han entregado ese mercado a Easyfly, que ha tenido una idea muy clara y se ha mantenido al margen de la competencia”, añade el consultor.

Ni siquiera el giro que busca dar Avianca a un modelo más low cost o el fortalecimiento acelerado que ha tenido Viva Air, le quitan el sueño al presidente de Easyfly. ¿La razón? Es muy difícil para una aerolínea que opera jets de entre 150 y 200 pasajeros, competir de forma directa con el modelo al que le ha apostado Ávila. 

“En las ciudades donde operamos, podemos volar con una utilización del 75% (de sillas) porque nuestros aviones son de 50. Para Avianca eso significa operar un 30% porque tienen 180 sillas. Además, nosotros podemos operar con una frecuencia de dos o tres veces al día, lo que no podrían hacer las otras aerolíneas en un mercado reducido”, explica el ejecutivo. “Viva Air ha hecho el intento de entrar a nuestras rutas, pero por los mismos factores no le ha funcionado”, comenta.

EasyFly cuenta actualmente con 17 aviones y espera terminar el año con 20 aeronaves. A un año del reinicio de las operaciones, tiene todas sus rutas activas y las ha incrementado a 50 (desde las 40 que operaban antes de la pandemia). “Ampliamos el espectro y ahora iremos aumentando la frecuencia”, apuesta Ávila. 

Pero aún deben superar un obstáculo: la lenta reactivación de los aeropuertos regionales. “Hay muchos aeropuertos que todavía no han llegado al nivel de servicios que prestaban en 2019 y la mayoría operan hasta la 6 de la tarde”, crítica Ávila. Esta limitante produce una especie de “cuello de botella” que no les permite terminar de despegar con más fuerza. 

Aún así, Easyfly tiene su ruta muy clara y la pista en condiciones para dar el salto. Hasta dónde llegará es la gran interrogante.

 

Fotos: Easyfly