Nueva York. Los contratos a futuro sobre el crudo cerraron el miércoles cerca de un mínimo de tres meses a medida que un exceso cada vez mayor de petróleo en la región del medio oeste de Estados Unidos ejercía presión sobre los precios de entrega en el corto plazo.

El contrato de crudo para entrega en junio bajó 72 centavos, o el 0,9%, a US$75,65 el barril, mientras que el de julio cerró con un descenso de apenas 7 centavos a US$80,15 en la New York Mercantile Exchange. Los futuros a agosto ascendieron 37 centavos, o el 0,5%, a US$82,55 por barril.

El contrato del Brent que se negocia en el mercado de futuros ICE subía 41 centavos, o el 0,5%, a US$80,90 por barril.

La brecha creciente entre el precio del petróleo para entrega el mes próximo y los contratos posteriores muestran cuán saturado se ha vuelto el mercado que usa como base el centro de almacenamiento en Cushing, Oklahoma.

El miércoles, la Administración de Información de Energía (EIA) informó que los inventarios en Cushing, donde se entregan los barriles que se negocian en la Nymex, aumentaron en la semana al 7 de mayo a un récord de 37 millones de barriles. Eso deja menos de 10 millones de barriles de capacidad de almacenamiento no ocupada, según la mayoría de las estimaciones y crea un desincentivo para mantener contratos a futuro para entrega a Cushing el mes próximo.

"El enorme contango (precios más altos para los futuros de mayor plazo) que hemos visto en el mes principal está empezando a afectar a algunos de estos otros diferenciales", particularmente a la brecha entre julio y agosto, dijo Peter Donovan, de Vantage Trading en Nueva York.

Además del aumento en las existencias en Cushing, la EIA informó que los inventarios de crudo en Estados Unidos se incrementaron en 1,9 millones de barriles a 362,5 millones de barriles, en comparación con la estimación promedio de un aumento de 800.000 barriles.

Los inventarios de derivados del petróleo, que incluyen el combustible de calefacción y el diésel, registraron un alza de 1,4 millones de barriles a 153,8 millones de barriles. Los analistas preveían un incremento de 1,2 millones de barriles.