Nueva York. Los contratos a futuro sobre el crudo cerraron en lunes en territorio negativo por cuarta sesión consecutiva, en tanto las preocupaciones por el alto nivel de los inventarios contrarrestaban el efecto positivo que podrían tener un paquete de ayuda adicional para Grecia o el aumento de la demanda en China.

El contrato de crudo para entrega en mayo cayó 58 centavos, o un 0,7%, a US$84,34 el barril en la New York Mercantile Exchange. El crudo Brent en la bolsa de futuros ICE descendió 6 centavos a US$84,77 el barril.

El crudo ha cerrado en territorio negativo en las últimas cuatro sesiones, y ha descendido desde un máximo de 17 meses cercano a los US$87 por barril luego que cifras publicadas la semana pasada en Estados Unidos un continuo aumento en los inventarios.

"Esta es la primera vez en mucho tiempo que el mercado está negociando sobre los (indicadores) fundamentales", afirmó Hamza Khan, analista con Schork Group Inc. en Pennsylvania.

"Los alcistas quieren llevar el precio del crudo sobre los US$90 ante la especulación sobre una demanda creciente, por eso es que tuvimos hoy un juego de tira y afloja alrededor de los US$85", agregó.

Los alcistas esperaban poder hacerlo subir mas, los bajistas estaban tratando de hacerlo bajar; el hecho de que hayamos cerrado por debajo de US$85 implica que los bajistas estaban tomando impulso usando como base los (indicadores) fundamentales.

Los precios del crudo ascendieron durante la noche en Europa y Asia, llegando a un máximo de US$85,71, para un alza del 1%, en tanto el dólar retrocedía frente al euro ante las noticias de que los gobiernos de la Unión Europea comprometieron una ayuda financiera adicional para que Grecia enfrente sus problemas de deuda

Sin embargo, después de la apertura la atención regresó a los altos niveles de oferta, lo cual llevó al petróleo a un mínimo de US$84,08 antes de regresar a cerca de US$85, donde cerraron la semana pasada.

Los inventarios de crudo estadounidense han aumentado por 10 semanas consecutivas y se sitúan sobre su promedio de cinco semanas, mientras que las existencias de gasolina se sitúan en niveles cercanos a máximos de 17 años, todos factores que hacen caer los precios.