La Habana. Cuba pierde más del 50% del agua que bombea debido al deterioro de sus redes, dijo el sábado un funcionario del sector, en momentos en que la isla se aprieta el cinturón para hacer más eficiente su economía ante la crisis global.

Alejandro Vilá Noya, directivo de Aguas de La Habana, dijo al periódico oficial Granma que el suministro de agua potable podría verse "fuertemente afectado" debido al despilfarro del líquido.

"Los salideros más escandalosos están en las calles, porque son visibles y corren por el pavimento (...) más del 50% del agua que bombean se pierde por esas causas", dijo Granma citando a Vilá Noya.

"Si no tomamos medidas para subsanar el problema, el suministro se verá fuertemente afectado, vamos a tener que alargar los ciclos de entrega", advirtió el funcionario, sin dar más detalles.

Fuentes del sector dijeron a Granma que gran parte de los salideros se concentra en las viviendas y centros laborales.

El deterioro de las redes se debe, en parte, al tiempo de uso que oscila entre 50 y 100 años.

El Gobierno ha dicho que tiene un programa de rehabilitación de las redes de acueducto para un plazo de entre 10 y 15 años. Sólo en Ciudad de La Habana, el Estado cubano deberá reparar unos 2.500 kilómetros de redes.

El periódico dijo que muchas personas esperan que el Gobierno enfrente los arreglos domésticos, un síntoma del paternalismo que ha estado criticando el presidente cubano, Raúl Castro, desde que reemplazó en el Gobierno a su enfermo hermano Fidel en el 2008.

"La gente espera que el Estado resuelva el problema y eso es casi imposible, cuando es un asunto que debe enfrentar cada inquilino", dijo Granma.

Según cifras oficiales, más del 95% de la población tiene acceso al agua potable. El 74% tiene conexión intradomiciliaria, el 5% la recibe a través de pilas públicas, pozos o pipas.

El agua potable es un tema crítico en la isla, que ha sido fuertemente castigada por la sequía en los últimos años. Investigaciones del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos revelaron en el 2006 que en Cuba llovía 133 milímetros menos que hace 40 años.