La Habana. Urgido de disminuir la dependencia del combustible fósil, y de paso reducir una costosa factura petrolera, el gobierno cubano impulsa el uso de la biomasa para la producción de energía eléctrica.

El empleo de la biomasa para generar energía eléctrica está entre los programas que desarrolla el Grupo de Montaña del ministerio de la Agricultura, cuyo director, Juan José Blanco, detalló a la prensa local la experiencia en varios aserraderos de la isla.

Blanco explicó que el proyecto se inició en la localidad de Baconao, en la oriental provincia de Santiago de Cuba, e incluye tres estudios de factibilidad en varios aserraderos, ubicados en Guanes, Minas de Matahambre y en La Palma, localidades todas del extremo occidental del país.

El primer paso que se está dando es iniciar por Macurije, en Guanes, la generación mediante gasificadores, comentó.

En ese caso, se usan los desechos que generan los aserraderos y los recortes de la madera que se deprecian en el proceso de corte, una práctica que prevé la posibilidad de generar hasta un megawatt.

El presidente de la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energías y el Respeto Ambiental (Cubasolar), Luis Bérriz, citado por la Agencia de Información Nacional, dijo la semana anterior que la isla puede ser una potencia en el empleo de ese tipo de energías.

El especialista indicó que se quiere probar en esos lugares toda la efectividad y eficiencia de esa generación, y posteriormente aplicar la experiencia al resto de los aserraderos del país.

Dijo, además, que se realizan trabajos que proponen la biomasa del marabú, un arbusto espinoso de la familia de las Mimosáceas de rápida propagación y que forma tupidos bosques, muy difíciles de erradicar.

La tecnología principal para fomentar este programa comprende gasificadores y generadores que el país debe importar. Es complejo y costoso todo el montaje, pero existen políticas para incrementar en la matriz electroenergética las energías renovables, dentro de las cuales se encuentra el empleo de la biomasa, acotó Blanco.

En la isla también se lleva a cabo la construcción, en la occidental provincia de Matanzas, de la primera planta bioeléctrica de la isla, la que tendrá tecnología china que empleará biomasa para la producción.

Con una inversión de US$60 millones, está previsto el inicio a fines de este año del montaje de la unidad, que generará unos 20 megawatts (MW), con los residuos de la molienda del central azucarero Jesús Rabí, del municipio de Calimete, unos 150 kilómetros al sureste de La Habana.

La generación eléctrica de la planta abastecerá las necesidades de la refinería de azúcar, y tributará el 70% del fluido al sistema electroenergético nacional, de acuerdo con una reseña del sitio digital del semanario "Girón".

La planta empleará como materia prima el bagazo, residuo de la caña de azúcar, aunque en el futuro podrá emplear otros desechos forestales como el marabú.

Las autoridades gubernamentales impulsan una fuerte campaña de ahorro de energía que este año le ha permitido a la isla ahorrar unos US$20 millones en generación eléctrica.

El ahorro se alcanzó mediante un mayor control de los portadores energéticos en las entidades estatales y el sector residencial en Cuba, explicó el director de la Oficina Nacional para el Uso Racional de la Energía (Onure), Ramsés Montes, citado por el diario "Granma".

De enero al 15 de agosto último se dejaron de consumir por ese concepto 40.000 toneladas de petróleo, una cantidad que permitiría el uso por tres días de las plantas generadoras cubanas y la producción de 150 gigawatts-hora.

Las autoridades también trabajan para convertir al país en una potencia en el uso de las fuentes renovables de energía (FRE) y el desarrollo del conocimiento y la tecnología.

El presidente de la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energías y el Respeto Ambiental (Cubasolar), Luis Bérriz, citado por la Agencia de Información Nacional, dijo la semana anterior que la isla puede ser una potencia en el empleo de ese tipo de energías.

En un artículo publicado en la última edición de la revista "Energía y tú", una publicación trimestral de divulgación científica editada por Cubasolar, Bérriz calificó de imposible la concepción de un programa de desarrollo sostenible sin tener en cuenta la aplicación de las FRE, por existir una unidad indisoluble entre el medioambiente y el desarrollo.

Bérriz puso como ejemplo el caso del territorio cubano, que, dijo, recibe 1.800 veces más irradiación que toda la producida por el petróleo consumido por sus respectivos sectores industriales, residenciales y de servicios a la población.

El valor promedio del impacto del Sol en la isla es de 1.400 kilowatts-hora (Kw) por metro cuadrado, de acuerdo con Daniel Stolik Novygrod, profesor de la Facultad de Física y del Instituto de Materiales y Reactivos de la Universidad de La Habana.

A inicios de junio, Cuba expuso sus experiencias en el uso de las energías renovables durante la XII Conferencia Mundial de Energía Eólica, que se desarrolló en La Habana, organizada por el Centro de Estudios de Tecnologías Energéticas Renovables (Ceter), del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), y la Asociación Mundial de Energía Eólica (WWEA).

En la isla, más de 34.000 instalaciones utilizan las FRE en calentadores solares, paneles, molinos de viento, plantas de biogás, hornos de producción de ladrillos con biomasa forestal, hidroeléctricas, turbo generadores, calderas y máquinas de parques eólicos, según el Ministerio de Energía y Minas.

En la actualidad, Cuba tiene en activo tres parques eólicos ubicados en Holguín, Ciego de Avila y la Isla de la Juventud, que aportan en conjunto al Sistema Electroenergético Nacional unos 11,70 MW y utilizan tecnología francesa, china y española.

A raíz de la crisis energética de 2004 y 2005, el gobierno cubano priorizó el uso y desarrollo de las fuentes renovables para la producción de electricidad y el ahorro de combustibles fósiles.