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Del campo argentino al mundo: Auravant quiere ser referente de la transformación del agro

La startup agtech fue desarrollada por dos emprendedores argentinos hace apenas dos años y ya se utiliza en varios países de Latinoamérica y Europa. Su modelo es freemium y colaborativo. El fondo integrado por Arcor, Coca Cola y el BID ya apuesta a esta.
Jueves, 23/09/2021 Cintia Perazo

El agro es el sector más competitivo de la economía argentina y las miradas están puestas en él cuando se habla de la recuperación del país.

Según la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), las cadenas agro generan uno de cada cuatro pesos que produce el país. El 24% del PIB argentino proviene del campo, con un aporte de US$ 77.235 millones, que la convierte en la actividad que mayor aporte genera.

Hoy, los avances en ciencia y tecnología, en especial en biotecnología, tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y nanotecnología, abren nuevas oportunidades para transformar la actividad agropecuaria de Argentina.

“El agro está viviendo una silenciosa transformación para adecuarse a las exigentes demandas de la sociedad del siglo XXI. Este proceso comienza a ser reconocido como la revolución digital del agro y promete transformar los principios fundamentales del negocio agroindustrial. Como ya ha sucedido en otras industrias, esta revolución seguramente determinará cambios significativos en los liderazgos del sector y Argentina tiene la oportunidad única de jugar un rol protagónico en esta. Muchas de sus startups agtech tienen el potencial de convertirse en protagonistas y liderar la nueva agricultura digital”, sostiene Carlos Becco, asesor Agribusiness-Agtech.

En este contexto hace unos meses el fondo Kamay Ventures −formado por varias empresas, entre las que se destaca Coca Cola, Arcor y el Banco Interamericano de Desarrollo− anunció con bombos y platillos su inversión de € 200.000 (alrededor de US$ 235.000) en la que podría ser una de las protagonistas de esta revolución agtech: Auravant. Pero no fueron los únicos durante esta misma ronda, que fue liderada por Go Hub, un fondo corporativo de la empresa Global Omnium (Valencia), y de la que participaron también The Yield Lab Latam y The Yield Lab Europe, la startup recibió un monto total de € 1.8 millones (US$ 2,12 millones).

Auravant es una compañía de big data cuya plataforma permite hacer agricultura de precisión, con la que empresas, productores y asesores agrícolas pueden hacer un uso más eficiente de la tierra y de los insumos. “Nuestra plataforma permite combinar distintas fuentes de información como imágenes satelitales, imágenes de drones, mapas de suelos, mapas de rendimiento e información de sensores para armar una especie de historia clínica de cada metro cuadrado del campo y en base a eso tomar, cada vez, mejores decisiones. Si bien la utilizan tanto contratistas como agricultores y productores, el usuario principal es el agrónomo, que es el que toma las decisiones de cómo cultivar”, explica su CEO, Leandro Sabignoso.

La plataforma ya cuenta con unos 20.000 usuarios en 70 países y monitorea alrededor de siete millones de cultivos intensivos y extensivos y con la inyección de capital de este fondo de inversión apunta a consolidar sus operaciones en España y Latinoamérica.

“Nuestro objetivo ahora es expandir el negocio. Nos enfocaremos, principalmente, en crecer en los productos core y desarrollar extensiones para continuar integrándonos con otros sistemas y potenciar el conocimiento agronómico”, dice Sabignoso.

Para Kamay Ventures, Auravant integra una solución innovadora y sostenible para la agricultura digital, poniendo el foco en uno de sus intereses: el uso de tecnologías que ayuda a optimizar la producción y a garantizar un uso eficiente de los recursos. En esta línea, presenta una respuesta al problema de la brecha alimentaria que enfrentará la humanidad en las próximas décadas con el aumento de la población mundial a 9.800 millones de habitantes, proyectados para 2050.

 “El incremento de la población en lo cuantitativo, más el tipo de alimentación desde lo cualitativo y la imposibilidad de incrementar el avance sobre sistemas naturales son desafíos que solo pueden ser cubiertos con más y mejor agronomía. La productividad y la reducción de la pérdida sin uso de los alimentos juegan ya un rol central”, dice al respecto Fernando Vilella, director del Posgrado en Bionegocios Sostenibles en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

Según Vilella, lograr mayor productividad con mínimo impacto requiere pasar de tecnologías estandarizadas a otras muy precisas y detalladas en cada situación específica. “Es allí donde los sistemas informáticos tienen su mayor potencia cuando se los combina con las mejores prácticas de manejo. No es extraño, entonces que las miradas están depositadas en emprendimientos que se focalicen en mejorar la eficiencia productiva, utilizar la menor cantidad de insumos y generar mínimos costos económicos”, destaca.

Prueba piloto

En Argentina, Auravant realizó una prueba de concepto junto a la división de Agro del local Grupo Arcor, optimizando la producción de más de 10.000 hectáreas del país. La compañía de alimentos viene utilizando la plataforma desde agosto de 2020 con éxito.

Además, la startup presentó junto al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el organismo de investigación estatal argentino, una herramienta para ajustar la fertilización: el N_INTA. Se trata de un algoritmo que ayuda a calcular la dosis óptima de nitrógeno en el trigo. Por otra parte, se encuentra trabajando con el lanzamiento de un módulo para determinar las necesidades hídricas del cultivo. Este producto brindará una estimación de la evapotranspiración del cultivo a partir de factores como clima y radiación, que permitirán optimizar las dosis de riego, evitando así el derroche del agua.

“Desde Kamay Ventures vamos a acompañar a Auravant potenciando su crecimiento de la mano de corporaciones que actúan en el sector. La agricultura digital que optimiza recursos ya no es una opción, sino una necesidad para el desarrollo de la industria en la región”, resalta Gabriela Ruggeri, managing partner de Kamay Ventures.

El elegido

Ya el nombre de la startup de origen argentino llama la atención: Auravant. “‘Aura’ es una palabra que le gusta mucho a mi socio Nicolás (Larrandart). Significa brisa y también hace referencia a la radiación luminosa, el aura. Vant es Vehículo Aéreo No Tripulado, en referencia a los drones que utilizamos al comenzar con este proyecto. Cuando unimos las dos palabras quedaba bien. Auravant: parece decir el aura que avanza”, explica sonriente Sabignoso.

Larrandart y Sabignoso son ingenieros electrónicos y se conocieron justamente estudiando en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Trabajaron durante mucho tiempo en Telefónica, ocuparon distintos roles, a veces como compañeros y en otras oportunidades en áreas distintas.

“Siempre quisimos tener un emprendimiento con Nicolás. Nuestra idea era hacer algo con drones porque nos divertía mucho. Así fue que empezamos a probar diferentes opciones. Empezamos filmando eventos, pero al tiempo empezamos a mirar de cerca el sector del agro y vimos que necesitaba tecnología porque las decisiones se seguían tomando como hace cien años”, recuerda el CEO de Auravant.

De esta manera empezaron a volar sus drones sobre los campos y tomar fotos. Con esas imágenes calculaban índices a través de un algoritmo y, luego, ofrecían a los productores recomendaciones de fertilización variable con nitrógeno en cereales. “Pero después vimos que había muchas otras oportunidades y necesidades. Cambiamos de tecnología, empezamos a utilizar imágenes de satélites y nanosatélites y eso nos permitió llegar a mercados muchos más amplios, porque no teníamos que ir nosotros a tomar las imágenes”, narra el emprendedor.

Con esas imágenes comenzaron a detectar anomalías, donde el cultivo crecía de una forma que no era la esperada. Cuando tenían ese dato, lo notificaban al agrónomo o al agricultor para que llegue más rápido a ese lugar. “Pasado un tiempo nos dimos cuenta que abriendo la plataforma en forma gratuita, para que puedan colaborar los usuarios y cocrear, nuestro producto iba a crecer. Además, vimos la necesidad que tenía el agrónomo de una herramienta como la nuestra. Ese fue el nacimiento de Auravant como la vemos hoy”, cuenta Sabignoso.

Al tener en claro el horizonte, las inversiones comenzaron a llegar. Participaron del programa de Aceleración Agtech de NXTP Labs en 2016, en 2017 los co-invirtió Wayra en España y Argentina, la aceleradora de Telefónica. Luego obtuvieron inversión de un fondo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En 2018 realizaron una ronda de inversión de la cual participó Glocal, una aceleradora de Rosario, provincia de Santa Fe y un grupo de inversores ángeles llamado Nesters. En esta oportunidad la compañía levantó US$ 400.000.

En 2019 llegó otra gran noticia: ganaron dos aceleraciones, la ESA BIC y Copernicus, de la Agencia Espacial Europea. “En este caso nos dieron € 100.000 (unos US$ 112.000), que nos permitieron abrir oficinas en España. El año pasado pasamos nuestro breakeven y se aceleró mucho el negocio por la necesidad de digitalización que tuvieron las empresas debido a la pandemia. Así fue que organizamos una nueva ronda de inversión donde participó el fondo Kamay”, detalla el CEO de Auravant.

La plataforma por dentro

Uno de los aspectos que sorprende de la plataforma de estos dos emprendedores argentinos es que su modelo de comercialización es freemuim. Es decir, los usuarios pueden utilizar el 80% de la funcionalidad sin costo, pero empiezan a pagar cuando hacen un uso intensivo de la plataforma. “Al diseñarla tuvimos en cuenta que debía ser muy fácil de usar porque los agrónomos saben mucho sobre lo que estudian, pero no tienen por qué saber sobre procesamiento de datos. Además, debía funcionar rápido porque normalmente tienen poco tiempo para tomar decisiones. Justamente nuestra plataforma es lo que estaban necesitando, una solución fácil de usar, robusta y económica”, resume Sabignoso.

Pero los usuarios no son solo agrónomos sino que también lo utilizan empresas medianas y grandes como cooperativas, distribuidores de insumos, empresas de asesoría agronómicas, laboratorios de suelos, grandes fábricas de alimentos, bancos y hasta seguradoras. “Muchas de estas compañías utilizan Auravant para llegar al productor con alguna propuesta de valor adicional. Las empresas medianas le dan asesoría, o les venden insumos a los agricultores. Las grandes firmas, por su parte, la usan para saber cuándo el productor necesita determinado insumo; mientras que un banco o una aseguradora, por ejemplo, observa cómo viene su producción para analizar el riesgo que tiene. Por último, las empresas de alimentos como Coca Cola y Arcos pueden prever, gracias a la información que brinda, la cantidad y calidad de los insumos antes de terminada la producción. Estos datos tienen muchísimo valor”, detalla el cofundador.

“Elegimos invertir en Auravant porque consideramos que la trazabilidad es sumamente importante. Además, al realizar la prueba piloto en Argentina se logró optimizar la productividad un 15% gracias al uso de esta plataforma. Otro aspecto destacable es que la herramienta es muy amigable y es fundamental porque todos los actores de la cadena del campo deben poder utilizarla con facilidad. Y, por último, fue construida con una mentalidad abierta que permite integrar múltiples fuentes de información y datos para tomar las mejores decisiones”, dice Gabriela Ruggeri,de Kamay Ventures, quien asegura que hoy los consumidores prefieren comprar productos que tengan una mayor trazabilidad y calidad.

Aunque al comienzo de 2021 el equipo de Auravant estaba compuesto por 18 personas, hoy la firma tiene 42 los empleados. Y, según adelanta su CEO, planean incorporar 10 colaboradores más antes de fin de año. Actualmente tiene oficinas en Argentina, Brasil, España y, próximamente en Uruguay. “Pero nuestros clientes están en varios países de Latinoamérica, incluyendo México, además tenemos usuarios en España y en Ucrania. Nuestro objetivo es continuar creciendo en estas dos regiones”, dice con entusiasmo.

El año pasado esta firma facturó US$ 540.000 y este año estiman una facturación de US$ 1,2 millones. Crece aproximadamente tres veces por año y planean seguir participando de rondas de inversión.

Sobre el sector agropecuario argentino, Sabignoso destaca que la presión impositiva es muy grande y la retención a las exportaciones complica la situación de los productores. “La mala noticia es que se invierte mucho menos porque cuesta mucho ver el retorno. Pero al mismo tiempo, eso hace que se necesite mayor eficiencia y por eso la tecnología tiene una gran oportunidad. El agro argentino es un gran mercado para las agtech y crecimos mucho porque, además, Argentina es un gran laboratorio donde pueden hacerse pruebas con escalas muy importantes. Países como Reino Unido también implementan mucha tecnología, pero no tienen escala. Además, Argentina tiene como vecino a Brasil Uruguay, Paraguay y Bolivia, que son mercados de campos extensivos. Y, por último, el campo argentino tiene cultivos intensivos”, explica.

Pero el emprendedor advierte que Argentina está perdiendo competitividad, tanto en la actividad agrícola como ganadera. Los límites que se impusieron para la exportación están provocando que se desinvierta, y en la actividad ganadera es un golpe muy duro porque cierran frigoríficos y dejan de producir ganado. “Este sector tardará años en recuperarse. La industria ganadera también utiliza nuestra herramienta. La usan para analizar las pasturas y mover al rodeo de una manera más eficiente”, agrega Sabignoso, quien, sin embargo, es optimista respecto al despegue agtech argentino.

 “Argentina tiene más del 90% de penetración de agricultura de conservación, superando a Brasil y Estados Unidos. Está más adelantado que algunos países europeos donde todavía se labra la tierra, práctica que erosiona el suelo y provoca que pierda la capacidad de captar carbono. Los campos bien trabajados con buenas prácticas agrícolas, como los de Argentina la posicionan muy bien y las condiciones están dadas para que pueda explotar. Claro que Brasil viene creciendo a una velocidad tremenda y hoy es el gran actor de Latinoamérica. La buena noticia es que cuando al campo argentino se le suelta un poco la presión, responde”. 

El fondo

Desde su creación, hace dos años, Kamay Ventures se diferenció por adoptar un rol activo durante todo el proceso de inversión,  ofreciendo a las empresas asesoramiento, el testeo y la validación de los proyectos; y brindando la posibilidad de conocer los desafíos de trabajar a gran escala.

El fondo invertirá durante los próximos tres años en alrededor de 10 emprendimientos por año con una inversión promedio de US$ 300.000 por proyecto y se centra en tres pilares fundamentales: el programa de aceleración, para impulsar proyectos ya existentes; el de company building, con ideas que comienzan desde cero, y en las alianzas estratégicas con entidades que contribuyan a acercar las startups a las corporaciones.

Kamay Ventures busca emprendimientos que estén enfocados en el comercio digital (e-commerce y m-commerce); fintech; digital S&OP (Inteligencia del Consumidor), IoT (distribución, embalaje y logística); agtech (producción primaria, trading y sustentabilidad); biotecnología aplicada, healthcare nutricional; y medioambiente (reciclaje con foco en recolección).
Según Gabriela Ruggeri su fondo mira de cerca al segmento agtech, no solo de Argentina sino de toda la región. Y es que esta industria ha experimentado un crecimiento a lo largo del sector regional de agricultura y alimentación, según destaca el BID en su “Mapa de la innovación agtech en América Latina y el Caribe”, en el que identificaba más de 450 emprendimientos de este tipo ya en 2019.