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Despertar Barranquillero

Consolidada como un atractivo punto de inversión, la capital del departamento colombiano del Atlántico se abre camino en el universo de las smart cities y toma a las industrias creativas como caballo de batalla para su futuro crecimiento
Martes, 05/11/2019 Natalia Vera Ramírez

En Barranquilla me quedo”, dice la famosa canción compuesta por el maestro de la salsa colombiana Joe Arroyo. Esta pieza musical, que se ha convertido en la canción que más identifica a la capital del departamento colombiano del Atlántico, es hoy también una frase que muchas instituciones privadas y públicas han logrado que diversos inversionistas locales y extranjeros la hagan suya, al apostar en diversas industrias de esta urbe caribeña.

Y es que hoy, tras varios años de depresión económica, Barranquilla ha logrado generar un clima de negocios atractivo que la ha convertido en una de las ciudades colombianas de mayor dinamismo y crecimiento en distintos indicadores económicos, superando así a ciudades más grandes. 

Muestra de esto es que en junio pasado, por tercer año consecutivo, Fitch Ratings Colombia mantuvo el grado de calificación nacional (AAA) al Distrito Especial, Industrial y Portuario de Barranquilla, y destacó sus saludables finanzas, que le han permitido contar con la confianza del sector financiero nacional, que cada vez apuesta más por el desarrollo de la ciudad y acompañan los ambiciosos planes de inversión de la actual administración, liderada por el alcalde Alejandro Char y el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano.

Para Ana María Bidel, directora ejecutiva de ProBarranquila, la clave del éxito de la bonanza barranquillera ha sido el trabajo articulado. “Se ha generado confianza entre el sector público y el privado y entre la alcaldía y la gobernación. Cuando todos se ponen de acuerdo en la hoja de ruta ya no hay forma de dar marcha atrás. Otro punto importante ha sido la continuidad y la institucionalidad. En la medida en que hay buenos gobiernos y se ven los resultados, se crean otras dinámicas que se consolidan con el tiempo”, dice. 

Y es que muchos ciudadanos de a pie y actores del sector empresarial coinciden en que la dupla formada por el alcalde Char y el gobernador Verano (quienes ocupan estos cargos por segunda vez y son los funcionarios mejor valorados de Colombia) ha sido fundamental para sacar adelante a Barranquilla. 

“Durante muchos años hemos crecido como subalternos de Bogotá en materia de modelo económico y estamos descubriendo que si no hacemos nuestro propio plan exportador, si no definimos la ruta por la que debe ir una economía fundamentada en nuestra propia región Caribe, jamás nos la van a construir. Somos nosotros los que tendremos que edificar un modelo económico totalmente novedoso y creativo”, dice Eduardo Verano, gobernador del Atlántico.

Su modelo se enfocó en tener un buen manejo fiscal, incrementar la recaudación de impuestos, generar buenos ingresos, asignar eficientemente el gasto, atraer inversión pública y privada y reducir la deuda, lo cual permitió el saneamiento financiero y fiscal del distrito en los últimos 10 años.

Los resultados de este modelo saltan a la vista. Entre 2008 y 2018 en Barranquilla y el departamento del Atlántico se captaron US$ 4.757 millones de inversión que generaron 32.462 empleos directos. Esto como resultado del desarrollo de 708 proyectos de inversión y reinversión. El 60% de estos proyectos corresponde a nuevas inversiones, mientras que el restante 40%, a inversiones de empresas que ya operaban localmente y decidieron expandir o relocalizar sus operaciones. En tanto, el 52% de las inversiones se concentraron principalmente en cinco sectores: productos de consumo, logística, distribución y transporte, metalmecánica, hotelería y turismo, y construcción de bienes raíces para servicios empresariales.

Así, La Arenosa, como se conoce a la ciudad, ha visto nacer empresas emblemáticas como Avianca, que este año cumple 100 años de fundación; Sempertex, una de las empresas líderes mundiales de fabricación de globos, y Tecnoglass, grupo de transformación de vidrio y producción de sistemas arquitectónicos más grande de América Latina, y que en 2013 se convirtió en la primera empresa colombiana listada en Nasdaq. A su vez, se prepara para acoger a nuevas y más diversificadas empresas.

Por el lado del comercio e infraestructura de logística, el TLC con Estados Unidos fue un gran impulso para la ciudad portuaria. “Cuando en 2013 el gobierno regional privatizó los puertos se presentó un auge importante. Barranquilla tiene 25 concesiones entregadas, nueve operativas y cuatro de uso público. Hoy, el puerto de Barranquilla es el más grande en su región, maneja más del 60% del mercado y se concentra principalmente en cinco tipos de carga: contenedores, granel, general, coque (carbón metalúrgico) y refrigerados y congelados”, dice René Puche, CEO de Puerto de Barranquilla.

De esta forma, la mayor inversión y generación de empleo ha tenido un impacto directo en la calidad de vida de las personas. Por un lado, entre 2002 y 2018, el nivel de pobreza de la ciudad se redujo en más de la mitad, pasando de 43,9% a 21,1%, lo que la convirtió en la urbe del país que más personas sacó de la pobreza y pobreza extrema en ese periodo. Asimismo, según datos de Fundesarrollo, Barranquilla es la primera ciudad con la mayor tasa de crecimiento en el ingreso promedio por hogar, y la tercera con el ingreso promedio por hogar más alto, superada solo por Bogotá y Medellín.

“Los barranquilleros hemos mejorado nuestra calidad de vida y un ciudadano con buena salud es más productivo y más feliz. Debemos pensar cómo continuamos con este buen modelo de salud pública.Tenemos para seguir potenciándolo y convertirlo en uno de los mejores del mundo”, dice Carlos Acosta, gerente de Desarrollo de la ciudad de Barranquilla.

Smart city caribeña

Barranquilla aspira a convertirse en una ciudad inteligente. Es así que en la reciente edición de ExpoProBarranquilla 2019, el eje temático fue Barranquilla como territorio del futuro. “Tenemos potencial para serlo y debemos trabajar en ello. La apuesta más grande que podemos hacer es centrarnos en los ciudadanos. Es decir, pensar que como territorios debemos estar conectados con ciudades que van un paso adelante en tecnología, desarrollo, conocimiento y políticas. Esto nos ayudará a solucionar retos actuales, y comprender que nuestro futuro y oportunidades ya no dependen de la ubicación geográfica sino de la ‘conectografía’, es decir, cómo desde nuestro territorio conectamos y hacemos clic con otros lugares que son ejemplo de negocios, política, inversión y conocimiento, para que la economía global fluya por la economía del Atlántico”, dice Ana María Bidel.

“Como barranquilleros, tenemos que pensar cómo queremos conectarnos a nivel local, regional e internacional. Soñamos con una Barranquilla con toda la infraestructura para tener un metro, más rutas aéreas, mayor conectividad, pero para lograrlo debemos trabajar en conjunto”, dice Carlos Acosta. “La Barranquilla del futuro depende de la de hoy. En 2039, vislumbro que todos seremos productivos, la exportación de servicios e industrias creativas serán nuestro motor de crecimiento y seremos más amigables con el medio ambiente”.

En ese sentido, para Javier Villamizar, ejecutivo de Softbank Investment Advisers, la infraestructura cumple un papel importante en el desarrollo de ciudades inteligentes y sin ella es imposible crear una. 

“Para que una ciudad sea inteligente, el gobierno tiene que serlo. Es importante que entienda la tecnología, se dé cuenta de que existe y se prepare para implementarla. Como ciudadanos, es fundamental que a la hora de votar por algún gobernante lo hagamos por alguien que entienda este tema”, dice. “Desde el punto de vista de la industria, los inversionistas deben actuar como proveedores de tecnología que modernicen una ciudad. Es un muy buen negocio a largo plazo y hay interés del capital privado de ponerle dinero”, complementa.

Por lo pronto, ya hay empresas que vienen creando soluciones que ayuden a transformar a la ciudad en una más inteligente y segura. Es el caso de Extreme Technology. “Muchos se imaginan que las smart cities son como un escenario de La guerra de las galaxias, que son como una utopía del futuro, pero el tema ya es una realidad que están trabajando varias ciudades de Colombia. En Barranquilla debemos empezar a hacerlo”, dice su fundador Guillermo Hernández. “Sin embargo, es importante que los gobernantes pongan esto en la agenda pública lo antes posible. Por ejemplo, en Barranquilla, con ayuda de la gobernación del Atlántico, desarrollamos el proyecto de botón de pánico, un dispositivo de seguridad para combatir los robos en los buses intermunicipales. Al activarlo, se comunica con la policía y dependiendo de la ubicación del vehículo esta puede tener una reacción más rápida y efectiva para capturar a los ladrones”.

Asimismo, la startup barranquillera desarrolló Q’ruta, una app que tiene más de 100.000 descargas y calcula qué ruta de transporte público urbano es la más efectiva para el sitio al que se quiere llegar. Permite configurar la distancia máxima a caminar para tomar cada ruta y cuánto tiene que esperar para que pase el siguiente bus. “Esto es muy relevante en la ciudad, ya que las personas no tienen que esperar con mucha anticipación en los paraderos y soportar las altas temperaturas”, dice Hernández.

Apuesta naranja

El Carnaval de Baranquilla es el evento cultural más importante de Colombia. No en vano ha sido reconocido como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y es actualmente el principal impulso económico de importantes encadenamientos productivos.

Además del carnaval, la ciudad viene desarrollando otras plataformas de industrias creativas y culturales, consolidando a la economía naranja como un innovador motor de desarrollo. “En esta era en que muchos trabajos humanos están siendo reemplazados por la automatización, solo nos queda enfocarnos en la creatividad como único y más importante potencial de los seres humanos y el recurso más importante que tienen las ciudades. Barranquilla está consolidada y proyectada a nivel nacional e internacional como una ciudad creativa. Evidencia de esto es que en los últimos cinco años el turismo creció más de 30%”, apunta Daniela Céspedes, asesora de Findeter para la Economía Naranja.

A la fecha se han dado grandes avances. Hace cinco años la ciudad fue aceptada para ser parte de la red de ciudades creativas de la Unesco y del programa O-City de la Unión Europea. “Esto nos ayudó a valorar nuestro patrimonio cultural material e inmaterial. Nos dimos cuenta de la importancia de poner la cultura y la creatividad en el centro de nuestro desarrollo, como punto de partida y no como temas anexos. La innovación y creatividad son la base para la competitividad. Hace cinco años comenzamos a hablar de Barranquilla como la ciudad creativa, porque nuestro ADN tiene un color diferente al de muchas ciudades del mundo”, dice Daniela Céspedes.

Así, ya se habla de distritos creativos como el de Barrio Abajo, donde actualmente se están construyendo la Fábrica de Cultura, el Museo del Carnaval y dos sedes del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) especializadas en industrias creativas y en Hotelería y Turismo. 

Esta mayor apertura a la innovación y creatividad atrae a empresas extranjeras. Es el caso de Jumio, gigante tecnológico de verificación de datos en línea de Silicon Valley que aterrizó en Barranquilla en 2018. “Barranquilla cuenta con un importante desarrollo de la industria de las tecnologías e innovaciones, entre los que se encuentran empresas de talla internacional como Jumio, que estableció su primer Centro de Verificación de Identidad de América Latina tras una inversión de US$ 5 millones”, dice Ana María Bidel. “También contamos con empresa locales como Koombea que exportan sus servicios en desarrollo de tecnologías”.

Para Juliana Martínez, jefa de Economía Naranja del banco de desarrollo Bancoldex, la economía naranja promovida intensamente por el presidente Iván Duque toma cada vez mayor relevancia. Se calcula que cerca de 300.000 personas trabajan en industrias creativas y culturales, y cerca del 2% de todas las empresas del país son naranja. “En Colombia se producen cerca de 50 películas al año y estamos en el ránking top 10 de países exportadores de videojuegos. El gran reto que tenemos como país y la apuesta que tiene este gobierno es ser un referente de creatividad e innovación y ser un país pionero que está pensando en el futuro”, dice.

Según la ejecutiva, Barranquilla no es la excepción. “En la región del Atlántico hemos desembolsado cerca de 80.000 millones de pesos (US$ 25 millones aproximadamente). La mitad de estos recursos han sido destinados principalmente para exhibición de películas. Hemos acompañando y estamos apoyando empresas como Royal Films y al grupo gastronómico El Sultán. Hemos apoyado a cerca de 16 municipios en el Atlántico, pero Barranquilla es la que se lleva una mayor proporción”, dice.

De esta forma, Barranquilla quiere dejar una marca. Ya bien lo dijo el célebre César “Paragüita” Morales, fundador de la tradicional comparsa de Las Marimondas de Barrio Abajo: “Barranquilla, quien no te conoce te sueña, y quien te conoce jamás te olvida”. Hoy, la denominada Puerta de Oro de Colombia se moderniza para convertirse en una amplia ventana para el mundo.