Dubai. Comenzada su construcción en el punto álgido del boom económico y levantado por unos 12.000 obreros, el edificio más alto del mundo fue inaugurado este lunes en Dubai en un momento en el que el deslumbrante emirato trata de revivir el optimismo después de su crisis financiera.

Burj Dubai, cuya apertura fue retrasada dos veces desde que su construcción comenzara en 2004, marca otro hito para este emirato profundamente endeudado por su propensión a la búsqueda de nuevos récords.

El regente de Dubai, el jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum, rebautizó la estructura como Torre Califa, en honor del presidente de los Emiratos Arabes Unidos y gobernante del vecino emirato de Abu Dabi.

Dubai, uno de los siete miembros de los Emiratos Árabes Unidos, se hizo una reputación por los excesos en la creación de islas artificiales con el trazado de palmeras y una pista de nieve cubierta en el desierto.

Con la confianza de los inversores gravemente golpeada en Dubai por el anuncio del emirato en noviembre de que buscaría una moratoria de deuda para uno de sus grandes conglomerados empresariales, la torre del Burj Dubai es vista como un comienzo positivo para el año después de un 2009 gris.

El proyecto ha sido vigilado por grupos de derechos humanos, que se han opuesto al trato dado a los albañiles, y también por ecologistas que dijeron que la torre actuaría como una poderosa aspiradora que incrementaría la masiva emisión de dióxido de carbono de la ciudad.

Pero a pesar de las críticas, muchos dicen que el edificio, cuyo costo se cree que es de US$1.500 millones, es una maravilla arquitectónica.

La altura de la torre, desarrollada por la empresa Emaar Properties, se había mantenido en secreto hasta ahora: 828 metros.

Los expertos creen que los problemas financieros recientes de Dubai no han dañado las ventas en el Burj -que significa torre en árabe- de aproximadamente 1.100 unidades residenciales y dicen que casi todas han sido vendidas.

El sector de la construcción de Dubai se hundió a finales de  2008 cuando la crisis económica mundial golpeó el emirato después de un boom inmobiliario de seis años. Miles de trabajos se perdieron y proyectos valuados en miles de millones de dólares fueron cancelados o retrasados.