El silencio impera en las calles sin tránsito de la parroquia Manú, en el cantón Saraguro. El ruido que esta semana se ha replicado en otras ciudades debido a manifestaciones por el Yasuní, no alcanza a esta localidad ubicada al oriente de Loja.

Sus habitantes siguen su rutina: la agricultura, la ganadería y el comercio; pero también piensan en el Yasuní.

El fin de la iniciativa ecológica no solo implica la extracción de petróleo de un área de este parque de la Amazonía, sino también el posible fin de algunos proyectos de energía renovable, uno de los cuales está previsto en Manú.

El comité directivo del fideicomiso Yasuní ITT aprobó el 21 de diciembre del 2012 la concesión de US$8,7 millones para la construcción de la minicentral hidroeléctrica Guapamala, en esa parroquia. Así lo indica el Informe Anual 2012 del Fondo Fiduciario Yasuní ITT, emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que administra el fideicomiso.

“Guapamala se erige como un ejemplo de la gran cantidad de proyectos en energías renovables que existen en Ecuador”, subraya el documento.

Pero los moradores de Manú desconocen si la obra se ejecutará ahora que la iniciativa fue liquidada, refiere el presidente de la Junta Parroquial Rural (JPR), Iván Mora.

Y comenta que varios ciudadanos le han expresado su preocupación pues temen que el gobierno “no invertirá en una parroquia tan alejada”.

Manú, con 2.668 habitantes según la JPR, está a 63 km de su cabecera cantonal, Saraguro; y a 70 km de la capital provincial, Loja, a dos y tres horas de distancia en carro particular.

El mandatario Rafael Correa anunció el 15 de agosto el fin del plan ambiental porque no se habían recaudado suficientes contribuciones.

“Es incierto lo que pasará con la planta. La última vez que nos informaron algo fue en la socialización”, dice el vicepresidente de la JPR, Joel Guillén, sobre la presentación del proyecto.

En enero de este año, Senplades anunció la decisión del comité del fideicomiso en un acto público, en el auditorio de la Judicatura de Loja, al cual asistieron varias autoridades, entre ellas la entonces jefa negociadora del Yasuní, Ivonne Baki.

Ella destacó que sería la primera central financiada con recursos del fondo, según una nota de la agencia pública Andes.

Mora recuerda que se ofreció arrancar los trabajos en agosto, mes que concluyó el sábado; y terminarlos en 36 meses.

Sin embargo, en el sector de Manú, donde circula el río Guapamala, no se han ejecutado labores de construcción. Las autoridades locales dicen que los habitantes añoran la planta desde hace más de una década, pues la zona se beneficiaría con vías y fuentes de trabajo.

El informe no solo cita a Guapamala, sino que refiere que se identificó “una serie inicial de proyectos de energías renovables”, entre hidroeléctricos, eólicos, solares y de biomasa.

Se solicitó información sobre Guapamala al ministerio de Electricidad y Energía Renovable, pero su departamento de Comunicación indicó que había que pedirla al Consejo Nacional de Electricidad (Conelec). Se lo hizo y aún no hay una respuesta.

Dato. 5,2 megavatios de energía aportaría la hidroeléctrica en Manú.