Washington. Estados Unidos acogió formalmente el Acuerdo de Copenhague sobre calentamiento global, después de que el presidente instó al Congreso a trabajar en una ley amplia para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Todd Stern, máximo negociador sobre clima de Estados Unidos, también destacó que, como estaba previsto, el país buscará para 2020 una reducción de 17% en las emisiones de dióxido de carbono y otros gases que causan el calentamiento global, en comparación a los niveles de 2005.

El anuncio, que confirmó la meta fijada por la Casa Blanca el año pasado, era una condición para que otros países presentaran sus objetivos de reducción de gases contaminantes, dijo Stern.

John Kerry, senador demócrata que está trabajando en la ley, insistió en que el Congreso pondría un precio al carbono, lo que obligaría a las empresas a pagar por la contaminación que generen.

Sin embargo, Kerry siguió la línea del presidente Barack Obama, quien llamó a un plan amplio en su discurso ante el Congreso el miércoles, pero sin mencionar uno de los más controvertidos elementos que permitiría a las empresas negociar derechos a contaminar.

"Estoy abierto a cómo valorar el carbono", dijo Kerry a Reuters. "La gente se tiene que relajar y ver todas las posibilidades de ponerle un precio al carbono. No estamos limitados a una sola postura", dijo Kerry.

Kerry está intentando ganar el apoyo de votantes republicanos y de demócratas moderados para que voten una ley que incluya incentivos a la energía nuclear, a la explotación de petróleo costas afuera y a empleos en tecnologías limpias.

Lento avance. El objetivo de una reducción de 17% de Estados Unidos representa un recorte de apenas 4% frente al nivel de 1990, lo que demuestra lo difícil que es para Estados Unidos la elaboración de un plan para regular las emisiones.

La Unión Europea reiteró el miércoles una propuesta de un recorte de 20% para 2020, frente a los niveles de 1990, y de hasta 30% si otras naciones amplían sus recortes.

El Acuerdo de Copenhague que firmaron Estados Unidos, China, India y otros países en diciembre insta a los gobiernos a presentar sus planes antes del 31 de enero del 2010.

El acuerdo no obliga a los países a reducir sus emisiones, pero es considerado un paso para destrabar los escollos del pasado sobre cómo deben repartir sus responsabilidades en el calentamiento global los países ricos y pobres.

Estados Unidos dijo que presentará una meta final de recorte de emisiones una vez que el Congreso apruebe una legislación doméstica para reducir la contaminación por C02. Sin embargo, aquella ley tiene un destino incierto en el Senado.