Washington. El secretario de Transporte de Estados Unidos, Ray LaHood, desea hablar directamente con el presidente ejecutivo de Toyota Motors (TM), Akio Toyoda, sobre las preocupaciones de seguridad que involucran a los vehículos de la empresa.

"Esto es muy serio", dijo LaHood en un desayuno con reporteros en Washington. "Después que hable con él, ellos lo entenderán. Seguiremos manteniendo la presión".

LaHood defendió la gestión de las investigaciones de la Dirección Nacional de Seguridad en Carretera (NHTSA, por sus siglas en inglés) sobre la repentina aceleración de vehículos de Toyota.

Algunos grupos de seguridad vial han cuestionado a la NHTSA por no presionar a Toyota para que llamara antes a revisión los vehículos, tras conocerse que las quejas de los clientes comenzaron hace seis años.

El Departamento de Transporte dijo que está investigando reportes que indican que la interferencia electromagnética podría afectar a los sistemas electrónicos de aceleración.

La entidad agregó que no ha encontrado pruebas sobre otras causas de aceleración involuntaria, además de alfombras de suelo mal colocadas y pedales de acelerador que se atascan, causas ya mencionadas con anterioridad por el propio Departamento de Transporte y Toyota.

Los problemas de Toyota se agudizaron este martes cuando las autoridades reguladoras acusaron a la compañía de no hacer lo suficiente por arreglar los pedales defectuosos, y amenazaron al fabricante con imponerle sanciones y abrir nuevas investigaciones.

Las acusaciones obligarán a la firma a redoblar sus esfuerzos por resolver la mayor crisis de seguridad y relaciones públicas de su historia.

"Si bien Toyota ahora está tomando medidas de responsabilidad, desgraciadamente se ha tenido que hacer un enorme esfuerzo para llegar a este punto", dijo LaHood en un comunicado. "No hemos terminado con Toyota y seguimos investigando posibles defectos y analizando el seguimiento de las llamadas a revisión".

La Hood añadió que funcionarios del Departamento de Transporte viajaron a Japón en diciembre para reunirse con ejecutivos de la firma y recordar al fabricante "sus obligaciones legales".

La NHTSA, indicó, "hizo un seguimiento con una reunión en enero en la sede el Departamento de Transporte para insistir en que debían abordar el tema del pedal de aceleración".

Los fabricantes de vehículos que se retrasan en llamar a revisión vehículos defectuosos pueden recibir una multa de hasta US$16,4 millones.