Washington. El Gobierno de Estados Unidos, mientras busca imponer sanciones más severas contra Teherán, ha entregado US$107.000 millones durante los últimos 10 años a compañías nacionales y extranjeras que hacen negocios en Irán, reportó el sábado el diario New York Times.

A pesar de la amenaza de un castigo a las compañías que buscan contratos federales de Estados Unidos mientras tienen relaciones con Irán, el Times dijo que diversas administraciones han luchado para ejercer su autoridad sobre firmas extranjeras y filiales de firmas estadounidenses en el extranjero.

De las 74 compañías que el periódico dijo que ha identificado que están haciendo negocios tanto con Estados Unidos como con Irán, 49 aún trabajan con Irán y no han anunciado planes de dejar el país.

"Muchas de aquellas compañías están integradas en los elementos más vitales de la economía de Irán", dijo el Times en su análisis de registros federales, reportes de las firmas y otros documentos.

"Más de dos tercios del dinero del Gobierno fue a firmas que hacen negocios en la industria energética de Irán, una enorme fuente de ingresos para el Gobierno iraní y un bastión de la cada vez más poderosa Guardia Revolucionaria Islámica," que supervisa los programas de misiles y nuclear de Irán, dijo el diario.

Según el Times, las compañías que han compartido los 107.000 millones de dólares en pagos por contratos, subsidios y otros beneficios de Estados Unidos entre el 2000 y el 2009 mientras hacen negocios con Irán, directamente o a través de filiales, son:

- El gigante mundial de la energía Royal Dutch Shell- El conglomerado energético estatal brasileño Petrobras - La firma aeroespacial y de aviación estadounidense Honeywell- La automotriz japonesa Mazda- El grupo de ingeniería surcoreano Daelim Industrial- El Departamento de Estado no tuvo comentarios de inmediato, dijo el portavoz Fred Lash.

Una gama de herramientas. Estados Unidos se ha sumado a Gran Bretaña, Francia y Alemania en una campaña por imponer nuevas sanciones a Irán por su programa nuclear, incluidas restricciones a nuevos bancos iraníes en el extranjero y la "vigilancia" del banco central iraní.

El Consejo de Seguridad de la ONU ha impuesto tres rondas de sanciones contra Irán por desafiar las demandas del organismo para que detenga su programa de enriquecimiento nuclear.

Teherán rechaza las acusaciones de Occidente de que su programa está diseñado para desarrollar armas atómicas y dice que sólo será utilizado para generar electricidad.

Rusia y China, ambas con poder de veto en el Consejo de Seguridad, tienen lucrativos lazos comerciales con Teherán, pero Moscú ha indicado que podría apoyar nuevas medidas de castigo contra Irán mientras no sean muy severas.

China no ha descartado apoyar nuevas sanciones, pero ha dicho reiteradamente que el tema debería resolverse mediante el diálogo.

El Acta de Sanciones a Irán de 1996 da al presidente de Estados Unidos una gama de medidas para utilizar contra las compañías, pero el Congreso está considerando acciones más severas que obliguen a que las firmas que inviertan en el sector energético de Irán no puedan recibir contratos federales.