El acceso al agua potable, el saneamiento y el refuerzo de la atención primaria y la prevención son los principales retos que afronta Panamá en materia sanitaria, explicó el ministro de Salud de este país, Javier Díaz.

En una entrevista con Efe, Javier Díaz subrayó que los resultados de este impulso estratégico por el bienestar de la población se verán a partir de cinco años; y ha valorado la ayuda de España a su país en materia sanitaria.

"La relación con España en materia de salud ha sido muy fructífera y queremos continuar con ella; hemos seguido sus programas de salud y siempre que hemos tenido una necesidad nos han dado apoyo", remarcó el ministro.

Uno de los grandes objetivos de Panamá, con una población de 3,4 millones de habitantes y un desempleo de 4%, es el acceso al agua potable de más del 90% de los ciudadanos, y en las 14 regiones del país.

"Hemos mejorado mucho, y en 2014, 13 de las 14 regiones tendrán este acceso", apuntó Díaz.

En cuanto al saneamiento de la ciudad y la bahía de Panamá, resaltó el gran impacto que este tipo de actuaciones tienen en la salud como, por ejemplo, reduciendo las diarreas.

Así, en julio próximo entrará en funcionamiento una planta de tratamiento de 100.000 metros cuadrados que ha supuesto una inversión de US$700 millones, un paso que el ministro calificó de muy importante para la salud de los ciudadanos.

Otros proyectos y retos son la creación de una ley integral para tratar las basuras y los desechos hospitalarios; un sistema integrado de servicio de ambulancias; y una red hospitalaria adecuada a las necesidades de la población.

"Existe un déficit de red hospitalaria", dijo el ministro, quien informó del proyecto "la ciudad hospitalaria", con institutos y departamentos de investigación, y la construcción de cinco hospitales nuevos.

La atención primaria y su impulso es otra de las apuestas estratégicas para mejorar la salud: "una buena atención primaria resuelve el 80% de los problemas de salud", añadió Díaz.

Al referirse a la prevención, el doctor Díaz señaló que Panamá ha puesto en marcha 41 campañas preventivas, e hizo hincapié en la lucha contra el tabaquismo, con el objetivo, entre otros, de que los adolescentes no se inicien en este hábito.

También destacó la restricción del uso del celular en los coches, ya que su utilización es causa de numerosos accidentes; la prevención del cáncer; y otras campañas destinadas al control de la hipertensión, la diabetes o la obesidad.

El ministro explicó que otro de los problemas es el déficit de profesionales de la salud, como médicos especializados y enfermería.

Por ello, y aunque se incrementó la formación hasta duplicar el número, Panamá necesita especialistas de fuera, sobre todo para las zonas del interior, que pueden llegar de países como España, Cuba, Argentina, Colombia, México y la República Dominicana, con quienes mantienen conversaciones.

El doctor Díaz admitió que este impulso por la salud llevará consigo altas inversiones, pero las defiende por sus efectos en la calidad de vida de la población y el ahorro de costes en el futuro.

"La inversión en prevención y atención primaria no es un gasto adicional, es una mirada hacia el futuro; este gasto sirve para ahorrar a la larga, en cinco, seis, siete años", indicó.