Llegaron a comienzos de la década de los 90. Hoy están en todas partes: por cada Carrefour, Coto o Día hay tres supermercados chinos en la misma manzana. Habitualmente son atendidos por jóvenes familias chinas que hablan en su idioma o en un castellano difícil de seguir.

Chen da Ming es el presidente de la Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos (CASRECH). Recibe a AméricaEconomía en una sala de reuniones donde parece haber un jardín de flores luminosas. Lo acompaña un traductor y sus respuestas al principio son breves, casi monosilábicas. Dice que su cámara tiene registrados cerca de 10.000 supermercados, que según una asociación de consumidores representan el 37% de la participación del mercado, pero que no le consta, pues no llevan estadísticas.

¿Qué explica el éxito de los supermercadistas chinos? “Primero, tenemos precios más bajos y segundo, contamos con un servicio completo en un espacio comprimido y cercano a su hogar”, afirma Chen da Ming.

La estrategia de CASRECH es tener las mejores relaciones posibles con el ejecutivo. “No es que tengamos amistad con tal persona, sino con cualquier gobierno siempre tendremos esta relación”, afirma Chen da Ming refiriéndose a las reuniones que ha sostenido con el subsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. La revista institucional de CASRECH tiene fotos de su presidente con Moreno, con la presidenta Cristina Fernández y con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.

Chen da Ming ha venido trabajando con el ejecutivo en la tarjeta de crédito (Supercard) –para los supermercados chinos y también para las otras cadenas– que se implementará a partir de este mes y que emitirá el Banco Hipotecario con una tasa de interés bastante baja (1% mensual) a fin de estimular el consumo y contrarrestar los efectos de la inflación.

Entre los desafíos de la cámara está ampliarse hacia el interior (provincias), y tratar de centralizar la compra, o como señala Chen da Ming, “crear un centro de distribución, para acercar al productor al supermercadista”. CASRECH está también apostando agresivamente para “avanzar hacia la marca o producción propia”. Para ello ha estado invirtiendo en maquinaria e instalaciones.  

Pero quizá el tema más sensible para esta comunidad es la seguridad. Frente a los saqueos producidos a fines del año pasado, la editorial de la revista institucional afirma: “Es evidente que se trató de hechos fríamente armados, pues a diferencia de otros saqueos ocurridos en el país en otras épocas [asociados a la crisis del 2001], en esta oportunidad no se trató de gente empujada por la desesperación o el hambre”.

¿Malas prácticas de algún competidor o xenofobia encubierta? CASRECH recomienda a sus asociados instalar cámaras de vigilancia las 24 horas. La institución trabaja con los servicios de seguridad y con el gobierno: “Si existe posibilidad de disturbios les avisamos a nuestros asociados a tiempo”, afirma Chen da Ming.