Para los empresarios bumangueses del Frigorífico Metropolitano y los ejecutivos de Almatec —empresa de Carvajal—, ante la creciente demanda de servicios de almacenamiento de productos perecederos en medio de tiempos donde el volumen comercial crece atado a los acuerdos de libre comercio, se convirtió en una obsesión poder construir la nevera más grande del país a las afueras de Bogotá.

Exactamente, en una zona franca localizada en Funza (Cundinamarca). No querían dejar solo a un país como Chile, que lleva varios kilómetros de ventaja en esta materia.

El objetivo de los empresarios del Frigorífico Metropolitano desde los primeros trazos del proyecto, era poder almacenar más de 8.000 toneladas de alimentos a 18 grados bajo cero en estructuras metálicas y al menor costo posible.

Además, la idea era que la ‘nevera’ pudiera desarmarse, de llegar a ser necesario un traslado a otra ciudad del país. Bajo estas especificaciones, Almatec ideó el diseño de esta bodega refrigerada, que tiene capacidad de congelar hasta 48 toneladas de alimentos en un solo día.

Gabriel Solano Montes, gerente general de Almatec, contó que el frigorífico —que entrará en funcionamiento en septiembre— no necesitó de la construcción de un edificio, lo cual permitió emplear un área de sólo 3.000 metros cuadrados en la que se está terminando de erigir un gigante entramado de acero importado y sellado por miles de remaches (para almacenar 8.200 toneladas de alimentos se hubiera requerido una estructura de 13.000 metros cuadrados).

“La misma estantería alberga las paredes y la cubierta. La carga en la bodega se moverá con unos equipos robotizados, lo cual mejora la eficiencia en términos de logística”, comentó Solano.

Estos dispositivos, que se traerán de Estados Unidos, se moverán por estrechos pasillos y estarán en capacidad de remover una pesada carga a 20 metros de altura —para luego llevarla a un camión refrigerado— y de revisar inventarios sin tener que suspender otros procesos logísticos.

Este proyecto, en el que se invirtieron US$11 millones, según el gerente del Frigorífico Metropolitano, Gonzalo Díaz, tiene la capacidad de atender las necesidades de las compañías importadoras y exportadoras que necesitan sofisticados sistemas de almacenamiento en frío.

“Queremos facilitar que las empresas importen más productos como frutas y precocidos”, detalló.

La nevera más grande del país, ahora pasará a complementar a frigoríficos similares como los que existen en Bucaramanga y Cartagena —que pueden almacenar entre 2.000 y 4.000 toneladas de alimentos—.

Así lo ve Reinaldo Herrera, gerente administrativo del Frigorífico Metropolitano, quien lleva más de dos décadas ideando formas para que el negocio de congelar productos y almacenarlos con altos estándares de eficiencia no sólo sea rentable, sino que se encuentre al nivel de las grandes empresas logísticas de mundo.