La Habana. Operadores turísticos de Cuba y Estados Unidos se reunirán en marzo para preparar un hipotético desembarco de millones de turistas estadounidenses en las playas de la isla si el Congreso elimina una prohibición de viaje de la Guerra Fría.

El encuentro programado del 24 al 26 de marzo en el balneario mexicano de Cancún y auspiciado por el National Tour Association (NTA) será el primero desde 2003, cuando el entonces presidente estadounidense George W. Bush endureció las sanciones contra Cuba.

"Hay un presidente nuevo, hay un clima diferente (...) y por lo menos hay esperanzas en el sector de los negocios que posiblemente podamos ver un cambio", dijo el organizador Kirby Jones, presidente de US-Cuba Trade Association.

"Los contactos que se puedan establecer durante esta reunión son muy útiles para cuando llegue el día en que se pueda hacer negocios", agregó en una conferencia de prensa en La Habana.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió "relanzar" las relaciones con Cuba y dio tímidos pasos, como liberar los viajes de los cubanos estadounidenses y el envío de remesas.

Pero autorizar los viajes de los estadounidenses a Cuba está en manos del Congreso, donde proyectos de ley para eliminar la prohibición fueron introducidos en el Senado y la Cámara de Representantes el año pasado.

Según sus autores, la propuesta tiene 178 patrocinadores en la Cámara baja, 40 votos menos de los 218 necesarios para ser aprobada.

Jones dijo que hay entre 20 y 25 representantes más que votarían a favor de liberar los viajes a Cuba. "Estamos llegando y el trabajo sigue. Estamos mucho más cerca ahora que en ningún otro año", comentó.

De ser aprobada, la ley representaría un paso importante para poner fin al embargo comercial estadounidense de 48 años contra Cuba.

El turismo es una de las principales fuentes de ingreso de divisas de Cuba, que recibe anualmente a 2,4 millones de turistas de todo el mundo, menos de Estados Unidos.

La NTA calcula que unos 850.000 estadounidenses viajarían a Cuba en el primer año tras el levantamiento de las sanciones.

Quienes se oponen a liberar los viajes dicen que el turismo estadounidense sería un salvavidas financiero para las autoridades comunistas de Cuba.