Santiago. Luego del terremoto registrado en febrero del 2010 en Chile, el mercado de seguros local está hoy mejor preparado para enfrentar eventuales catástrofes de igual magnitud y brindar a la población mejores condiciones de acceso a los servicios, aseguró el superintendente de Valores y Seguros, Fernando Coloma.

El funcionario chileno repasó la labor del organismo autónomo gubernamental, a tres años y medio de ocurrido el sismo y tsunami, que dejó más de 520 personas fallecidas, decenas de desaparecidos y pérdidas por US$30.000 millones.

Chile es un país muy sísmico y con muchos riesgos de terremotos y tsunamis, sin embargo, sus compañías aseguradoras son muy pequeñas, por lo que regularmente buscan reasegurarse con entidades extranjeras.

Los pagos por los daños que el terremoto y tsunami ocasionaron a personas y empresas chilenas ascendieron a unos US$6.800 millones, de los cuales 1.300 millones correspondieron a viviendas.

De estos, las empresas chilenas pagaron solamente unos US$60 millones, porque se vieron favorecidas por el reaseguro con compañías foráneas.

El gobierno adoptó un Plan y un Fondo de Reconstrucción en las seis regiones del centro-sur del país, incluyendo Santiago, ubicada en la región metropolitana, que fueron duramente castigadas por el terremoto y el tsunami.

"A los seis meses del terremoto, estaba liquidado el 90% de los siniestros de viviendas, que era lo que más preocupaba a la Superintendencia, porque tenían poca defensa ante las compañías de seguros, en comparación con las empresas afectadas", explicó Fernando Coloma.

Reconoció que "la experiencia acumulada ha sido muy valiosa. Se hicieron cosas que van a quedar dentro del acervo cultural del país en el futuro. Ante otro sismo, tenemos un sistema en que los liquidadores de siniestros están mejor preparados y existen planes de contingencias con nuevas normas".

El superintendente enfatizó que "las empresas de seguros saben que ahora hay una Superintendencia que está vigilando los derechos de los asegurados y que si incumplen van a ser sancionados por la ley".

Explicó que este organismo, asociado al ministerio de Hacienda y en el cual trabajan 315 personas, de las cuales 70 lo hacen en la Intendencia de Seguros, se hizo cargo de verificar, luego del sismo, el caso de unos 300.000 damnificados asegurados. Coloma recordó que las empresas aseguradoras calcularon que ese proceso duraría tres años, "pero les dijimos que ese plazo no correspondía, porque los seguros estaban vendidos y tenía que haber planes de contingencia".

Además, había plazos legales y podrían prorrogarse si había un plan concreto para dar respuesta a las demandas de los usuarios de las compañías de seguros.

Dijo que ante la tragedia, la Superintendencia instó a las compañías aseguradoras a diseñar planes especiales de liquidación de los daños, "con el fin de enfrentar la catástrofe y la gran cantidad de siniestros reportados".  Los principales daños por el terremoto del 27 de febrero del 2010 se registraron en la infraestructura pública y privada, como carreteras, puertos, escuelas, hospitales y unas 220.000 viviendas destruidas o seriamente dañadas.

El gobierno adoptó un Plan y un Fondo de Reconstrucción en las seis regiones del centro-sur del país, incluyendo Santiago, ubicada en la región metropolitana, que fueron duramente castigadas por el terremoto y el tsunami.

Ese plan está en 97%, según el gobierno, habiéndose entregado gratuitamente miles de viviendas a personas sin seguros y reparado los puentes, carreteras, puertos, aeropuertos, escuelas y hospitales.

"Hoy tenemos más expertise (especialización) por el aprendizaje que tuvimos que desarrollar, y ahora todo el proceso asegurador está más tecnificado", apuntó Coloma.

Destacó que en Chile "se ha creado una cultura para enfrentar cualquier desastre, por el conocimiento tecnológico adquirido y a sabiendas de que la Superintendencia está fiscalizando y hay un sistema de liquidación con sus normas para los siniestros, que ha ayudado muchísimo al país".

Coloma reiteró que las muchas y variadas experiencias posibilitan "reaccionar más rápido ante un terremoto u otros desastres. Si a los seis meses del sismo del 2010 estaba liquidado el 90% de los siniestros, ante otro terremoto de la misma magnitud, en cuatro meses se podría alcanzar esa cifra".

Afirmó que las aseguradoras no estaban preparadas para responder a los asegurados en el 2010, pero ahora hay un nuevo reglamento, que obliga a las compañías de seguros a tener disponible en su sitio web los mecanismos de información al público sobre el estado de los siniestros.

Dijo que "eso no existía y los asegurados no tenían información ni sabían cómo funcionaba el seguro. Las pólizas eran medio enredadas y hoy son mucho más claras y cada persona puede preguntar sobre la situación de su seguro".

El funcionario recalcó que ahora "hay un gran aprendizaje de la industria del seguro y los asegurados tienen más opciones para hacer valer sus derechos y están mejor informados y, todo eso, contribuirá a resolver los problemas ante un terremoto de la misma magnitud en el futuro".

Consideró que con los recursos que existían en el país en aquella ocasión, "la superintendencia se manejó muy bien, y ahora quedó preparado el camino para que, en un eventual sismo de la misma magnitud, las gestiones en apoyo de los asegurados se puedan hacer más rápidas".

Funcionarios de Nueva Zelanda, un país tan sísmico como Chile, visitaron recientemente el país y elogiaron la forma en que las autoridades chilenas actuaron frente al quinto mayor terremoto de su historia, al resolver el 90 de los problemas de los seguros luego de seis meses de ocurrido.

Asimsimo, una delegación de la Intendencia de Seguros de China, visitó este país para conocer de cerca la experiencia chilena en el manejo de los seguros ante la magnitud del terremoto de febrero de 2010.

En julio de 2011, la Federación Interamericana de Empresas de Seguros hizo un reconocimiento público al conjunto de empresas de seguros de Chile por su respuesta ante los daños causados por el terremoto y la rapidez con que se hicieron los pagos.