Sala de Inversión. Estados Unidos están experimentando una verdadera revolución energética, la que podría expandirse a otros países con yacimientos no convencionales prometedores, entre ellos la Argentina.

Esta situación en el país norteamericano se debe, según el reporte de Andrés Cardenal, Sala de Inversión América, a las nuevas tecnologías de extracción de hidrocarburos, combinadas con importantes descubrimientos gas y petróleo en los últimos años.

En el caso particular del gas natural, el impacto sobre los precios tiende ser mucho más pronunciado que en el crudo debido a que se trata de un producto complejo para su exportación, por lo que el componente local de la oferta tiende a ser determinante en su valor.

El fuerte aumento de la extracción en los Estados Unidos ha tenido un impacto bajista en su cotización. Mientras en 2008 se pagaba más de US$12 por millón de BTUs, actualmente no logran estabilizarse por encima de los US$4.

Los ciclos de precios en los commodities muchas veces muestran reacciones exageradas cuando se producen grandes cambios en la ecuación de oferta y demanda.

Si bien todo parece indicar que van a mantenerse relativamente bajos desde una perspectiva histórica, no puede descartarse una recuperación considerable en el mediano plazo.

La oferta se ha incrementado en los últimos meses y muchas compañías se encuentran en problemas para obtener rentabilidades adecuadas con valores tan bajos.

Esto ha llevado a que la cantidad de pozos operativos en los Estados Unidos se haya reducido en los últimos trimestres.

Pero también hay que tener en cuenta que los productores de energía eléctrica han reemplazado en buena medida al carbón y otros combustibles por gas natural por lo que una caída de la oferta combinada con un aumento de la demanda podría generar un rebote que compense en una pequeña proporción la fuerte caída que sufrieron en los últimos años.

En este sentido, hay que seguir de cerca la evolución de los factores climáticos, ya que la demanda es sensible ante estas cuestiones, especialmente cuando se acerque el invierno en los Estados Unidos.

Un vehículo muy directo y eficiente para operar con el gas natural son los contratos de futuros que permiten posicionarse con facilidad tanto al alza como a la baja.

Su alto nivel de apalancamiento los convierte en un instrumento atractivo para transacciones de corto plazo, ya que en muchos casos operan en forma intradiaria.

Los que vencen en agosto (NGQ3) tuvieron un marcado rebote desde la zona de los US$3,40 por millón de BTUs en febrero hacia niveles de 4,50 en abril. A partir de allí, los precios revertieron a la baja la tendencia de mediano plazo.

En los últimos días, la zona de los 3,50 está actuando como soporte y es clave dado que de perforarla podría generar una nueva prueba de los mínimos del año, ubicados en el área de los 3,40.

Hacia el alza, en cambio, una ruptura de la línea de tendencia descendente podría producir un primer objetivo ascendente en los US$3,80 que funcionó como resistencia en enero y febrero. Por encima de allí, los 4, que fueron soporte en varias ocasiones entre marzo y principios de junio, serían un segundo objetivo a alcanzar.

Además de los contratos a futuro, una alternativa para apuestas bajistas de mediano plazo es el United States Natural Gas (UNG). Este ETF invierte en contratos a futuro de este hidrocarburo y tiene un costo implícito que genera un importante efecto negativo sobre sus retornos.

Los contratos de gas natural largos suelen tener un precio más alto que los de corto, por lo que se los conoce como “contango”. A medida que van venciendo este instrumento debe reemplazarlos por otros con un final más extenso, lo que representa un gasto para el valor de sus activos con el paso del tiempo.

A la hora de posicionarse a la baja en este commodity con una perspectiva de mediano y largo plazo, el UNG es una alternativa bastante eficiente, dado que además de lo que pueda pasar con el precio del gas, los costos tienden a afectar de manera considerable sus retornos.

Para una apuesta alcista de alta volatilidad en el mercado accionario, Chesapeake (CHK) es un candidato a tener en cuenta. La empresa es dueña de muchos de los más importantes yacimientos en los Estados Unidos y una de las principales beneficiarias de una subida de su cotización.

Sus papeles han sido muy golpeados por la caídas de los últimos años, sumando a su alto nivel de endeudamiento y algunos problemas con su equipo directivo. El riesgo es muy alto, pero si el gas natural logra recuperar sus valores, la compañía cuenta con un enorme potencial para seguir ascendiendo.

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