Giorgio Caso, gerente general de la firma, comentó que la cercanía al territorio nacional fue lo que los impulsó en el 2011 a tomar la decisión de incursionar con una operación simultánea en Mazatenango, Quetzaltenango, Retalhuleu y Coatepeque.

“Nos dimos cuenta de que era un mercado muy interesante y con un potencial enorme de desarrollo”, afirmó Caso.

Aunque optimista, Caso también reconoce que en el sector existe una fuerte competencia de parte de onegés radicadas desde hace muchos años en el país.

“Nuestras expectativas eran más grandes, pues pensábamos que teníamos un mercado más virgen, pero nos dimos cuenta de que existe competencia”, resaltó.

La empresa le apuesta a un crecimiento anual de 30% de clientes y cartera, basándose en una metodología grupal con responsabilidad solidaria denominada “crédito-mujer-producto”, por medio de la cual ya han colocado recursos en 4.020 grupos de beneficiadas en la mayoría de departamentos.

En opinión de Caso, uno de los retos que tiene el sector es contar con información “robusta” por parte de las centrales de riesgo, para tomar mejores decisiones en cuanto a quién otorgar créditos.

Para Édgar Búcaro, experto guatemalteco en microfinanzas, la llegada de Compartamos, aunque constituyó una alternativa de financiamiento para los guatemaltecos, fue crítica para otras instituciones similares, pues se constituyó como un fuerte competidor.

La agresividad para entrar en el mercado, las nuevas metodologías y la disponibilidad de recursos prestables de entre US$20 millones a US$30 millones fueron factores que tomaron desprevenidas a varias microfinancieras, aseguró Búcaro.

El experto añadió que Compartamos llegó y “rompió el mercado”, es decir que empezó a ofrecer bajas tasas, mayores montos de crédito y plazos más amplios, lo que complicó la situación en el mercado.

Búcaro alertó, sin embargo, que ante la falta de legislación que regule el mercado y la dispersión de la información financiera, podrían aumentar fuertemente los niveles de morosidad, en especial si se duplican o triplican los créditos a un mismo individuo.

“Es absolutamente vital que se apruebe la ley para regular el desorden que existe”, refirió Búcaro, al referirse a la necesidad de contar con información en un buró de crédito, así como a la importancia de tener reglamentos para la creación, registro, operación y supervisión del sector de microfinanzas.

Sector competido. El Banco compartamos tiene 23 años de existir en México.

En mediano plazo, Compartamos, S.A., tiene como meta establecerse en Honduras y El Salvador.

De acuerdo con los datos, a marzo último la cartera de microcréditos del sector en el país sumó US$102.21 millones.

Según la Red Centroamericana de Microfinanzas, la cartera en riesgo de las IMF de Guatemala pasó de 7.4% a finales del 2002 a 7.87% en marzo último.

Además de las cooperativas de ahorro y crédito, bancos como Banrural, G&T, Industrial, Azteca y de Antigua incursionan en el sector del microcrédito.