Los gobiernos de Bolivia y Holanda acordaron hace pocos días la puesta en marcha de un proyecto conjunto para la instalación de una fábrica de baterías de litio en el país andino y la transferencia de tecnología y conocimientos en esta industria.

En ese marco, el príncipe Jaime de Borbón sostiene que la fortaleza de la propuesta de su país en relación a la que presentaron otros Estados es que es un aporte específico para la economía boliviana.

- ¿Cuál es la cooperación que otorgará Holanda a Bolivia?

- Bolivia y Holanda suscribieron una carta de intenciones que establece la cooperación en tres áreas. La primera es colaborar a Bolivia para que tenga su propia fábrica de baterías de litio que se usan en coches eléctricos, la segunda es crear un laboratorio para hacer investigaciones al nivel de los que hay en Holanda y, finalmente, vamos a cooperar en un programa de capacitación para que los profesionales bolivianos puedan manejar el laboratorio y trabajar en la planta.

- ¿Cuál es la mirada de Holanda a sus lazos con el país?

- Las relaciones bilaterales entre los Países Bajos y Bolivia tienen ya 63 años. Holanda es uno de los Estados que brinda mayor cooperación a su país, por lo que tenemos un enlace muy fuerte. Ahora, en una nueva fase, esperamos que nuestra relación se consolide más, sobre todo en el aspecto económico. Bolivia tiene muchos recursos naturales y Holanda cuenta con la tecnología más moderna para la fabricación de baterías de litio. En ese sentido, venimos a aportar el conocimiento y la tecnología que es necesaria para Bolivia.

- ¿Cómo se efectuará el intercambio de conocimiento?

- El programa contempla la capacitación de dos estudiantes a nivel doctorado, 40 becas para maestrías y cursos para los técnicos que visitarán Holanda, además habrá un intercambio de conocimiento entre los técnicos de ambos países.

- ¿Cómo se iniciaron los contactos para este acuerdo?

- Hasta ahora hubo varios Estados que han mostrado su interés para la industrialización del litio y todos ellos estaban interesados en el mineral y no deseaban realizar otro aporte. Nosotros no utilizamos el litio en nuestra economía, pero tenemos todo el conocimiento para fabricar las baterías. Por ese motivo, este es un intercambio sin interés directo en el litio pero sí en el desarrollo de este sector.

- ¿Cuáles son las fases principales de este proyecto?

- La capacitación de los profesionales bolivianos durará cuatro años y esto se puede hacer bastante rápido, mientras que la instalación del centro de investigación se hará en dos años y la fábrica se montará en dos años y medio. Por ello, hasta 2017, se prevé la industrialización del litio.

- ¿Qué experiencia tiene su país en la industria del litio?

- Todas las universidades tienen un presupuesto para crear centros de excelencia y han elegido a la Universidad Técnica de Delft de Holanda para desarrollar la tecnología en baterías de litio porque se piensa que en el futuro será indispensable la fabricación de coches eléctricos por el cuidado del medio ambiente y por una menor dependencia del petróleo. Vemos un movimiento importante en ese mercado. Por eso, creemos que en el futuro si Bolivia exporta litio y fábrica baterías de litio no sólo habrá seis países productores en el mundo, ya que Bolivia pasará a ser el séptimo. Y si hay más baterías, el costo de los vehículos bajará.