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Éramos pocos actores en Argentina… pero llegaron las Fintech

El boom de emprendimientos financieros digitales amenaza al oligopolio bancario argentino, y se potencia a contrapelo de la crisis económica y la estanflación que asfixia al país
Lunes, 16/12/2019 Adolfo Urra

“Ahí, en esa mesa, están los chicos de sistemas. Son ocho, pero vamos a traer ocho más”, dice Manuel Mauer. La luz invernal de la mañana de Buenos Aires inunda el semipiso que da a Avenida del Libertador. Informalidad y orden se combinan sorpresivamente en Agilis, gracias al staff millennial que trabaja en silencio. A lo lejos se divisa la línea color dulce de leche del Río de la Plata. No parece que el lugar sea un banco. Bueno, no exactamente un banco, sino un fragmento de banco. Agilis se dedica solo a préstamos personales.

En Argentina “tenemos bancos que le prestan casi al que no lo necesita y Fintechs que le prestan al que se compra un par de zapatillas. Lo que faltaba no era tanto el crédito, sino el crédito de calidad, en términos de plazo y montos”, resume Mauer, cofundador y COO de uno de los emprendimientos digitales en finanzas que hace más ruido.

Para el emprendedor la diferencia entre Agilis y una entidad financiera clásica se basa en el uso de tecnología, a través de la que buscan “escaparle al esquema binario de los bancos”, sentencia. Usando data mining, marketing digital y modelos de scoring crediticio (sistema automatizado que ayuda a decidir si conviene o no dar un préstamo) atraen, o encuentran, a un segmento de la población que es dejado de lado por los bancos de ladrillo.

La idea intuitiva detrás de todo el proyecto de Mauer es que “es bobo no darle nada a ese cliente que queda fuera”, aunque las instituciones convencionales no lo habiliten. En especial cuando tienen una casa o un auto. Así es como los chicos de Agilis ofrecen créditos de libre destino, con un promedio de US$ 20.000 (un millón en moneda local, antes de la última devaluación en Argentina).

Agilis ilustra a la perfección una de las características del boom de las Fintech en Argentina: son negocios a medida de universos, por un lado, muy focalizados y, por otro, extendidos y masivos territorialmente. “Una de las ventajas es que (las Fintech) vienen a solucionar un problema que detectaban como usuarios o desde dentro de un banco”, lo expresa de otra manera Marta Cruz, cofundadora y directora de NXTP, aceleradora que desde 2015 se focaliza en las Agtech y Fintech latinoamericanas. Como ejemplo, Cruz menciona a emprendimientos como Pago Rural (“para el agro, que presta a los agricultores para que puedan hacer compras en efectivo a las semilleras”) o Siembra, en Córdoba, que hace lo mismo, pero para la adquisición de maquinaria agrícola. También Cruz agrega a Afluenta, competidora de Agilis, y a Increasecard, que permiten a comerciantes minoristas y a empresas como Latam o Staples, saber cuándo y qué cantidad van a cobrar por las ventas realizadas por medio de tarjetas de débito y crédito, a través de un panel en tiempo real.

Los ejemplos son casos de un universo creciente, a contrapelo de la crisis económica argentina y la estanflación que vive el país. Si en 2017 había 113 Fintech, hoy llegan a las 200, calcula Juan Pablo Bruzzo, presidente de la Cámara de Fintech de Argentina y CEO de la Fintech Moni. “Hay 180 Fintech que conforman la cámara. Es un colectivo muy amplio y a su vez muy heterogéneo. Existen muchas Fintech nuevas y algunas más consolidadas, y desde acá intentamos dar el marco para que todas puedan empezar”, explica sobre la misión de la entidad.

En cuanto al tamaño del mercado, en 2018 se estimaba que las Fintech movieron US$6.000 millones. En este 2019, pese a las turbulencias, la expectativa es al alza: “Aún no tenemos cerrado el número”, anticipa Bruzzo. “Sin embargo, el crecimiento en transacciones, seguro que más o menos se duplicó. No puedo dar todavía el número específico, pero está creciendo muchísimo en todos los aspectos. Y diría que el principal crecimiento va a venir por pagos, ya que los pagos digitales son como la base de la pirámide de las Fintech”.

Aunque suene sorprendente la proyección, en realidad no lo es. Una parte de la banca tradicional ha sido uno de los motores del dinamismo del sector en Argentina. Ello, por medio de alianzas, spin-offs, receptividad con emprendedores.

Un caso interesante es el de Arfintech, un fondo de inversión enfocado en Fintech que se creó en 2017. Si bien es iniciativa del fallecido Alejandro Estrada, fundador de DineroMail y Moni, por mencionar un par de sus emprendimientos; y de Andrés Meta, accionista de Credicuotas y Bind, hay ocho bancos “convencionales” detrás de Arfintech: Supervielle, Macro, San Juan, Valores, Industrial, BST, Valores, Columbia y Piano. Y es la aceleradora NXTP Labs quien cogerencia el fondo. 

“Los ocho bancos se unieron y le agregan valor (a los emprendimientos). Todos miramos las mismas compañías; todos podemos usar el mismo producto (generado por el emprendimiento), y si alguno quiere adquirirlo, puede hacerlo”, explica la metodología Marta Cruz, de NXTP Labs. 

Un caso exitoso del fondo es VU Security. “Está enfocado en ciberseguridad y se especializó en fraude. Hay que recordar que el valor más importante que tienen las compañías Fintech es la información”, justifica Cruz. VU Security ya tiene cerca de 80 clientes, en 18 países. Entre ellos, Falabella, Globant, Banco Santander, Koibanx (smart contracts y blockchain) y 1,2,3, Seguro, entre otros. Otro banco que incursionó fue el Comafi, que se puso detrás de Nubank, el quinto mayor emisor de tarjetas de crédito en Brasil y el mayor banco digital fuera de Asia. “Nubank comenzó una revolución financiera hace seis años y cambió la industria para siempre en Brasil, al ampliar la competencia y ofrecer mejores servicios a millones de consumidores. Ingresamos a México hace poco y ahora estamos dando un nuevo paso para llevar nuestra revolución también a Argentina”, indicó David Vélez, fundador y presidente ejecutivo de Nubank. “Actualmente, casi 16 millones de argentinos no tienen acceso al sistema bancario. Esto es más de la mitad de la población adulta del país y queremos contribuir a cambiar esta situación”, agregó Vélez.

Los descontentos

Pero las Fintech tienen enemigos en Argentina. Meses atrás, Javier Bolzico, presidente de Adeba, entidad que representa a los bancos de capital local, aseguró en un evento público que “la cancha está inclinada para las Fintech”, un reproche que basa su queja en que estas pagan menos impuestos y no están sometidas a regulación por parte del Banco Central, instituto emisor que en Argentina mantiene la política establecida por Federico Sturzenegger, a cargo de la entidad entre 2015 y 2018: “Mientras las Fintech no capten depósitos, no vamos a regularlas”.

Los bancos no se quedan tranquilos. Menos desde la irrupción de Mercado Libre, que ofrece una tasa de interés a quienes dejen dinero en sus cuentas. De hecho, la Adeba encargó un estudio con el objetivo de demostrar que las Fintech son un obstáculo para “una verdadera inclusión financiera”. Pero lo de Mercado Libre está lejos de ser una sorpresa. “Hoy empiezan a caratularse como Fintech compañías que antes no eran consideradas así. Y un ejemplo son los marketplace”, advierte Cruz. ¿Habrá novedades cuando el nuevo presidente, Alberto Fernández, asuma el cargo el 11 de diciembre? ¿Se creará un marco regulatorio para las Fintech, hoy prácticamente inexistente?

En un aspecto puntual no hay que esperar: el 30 de octubre el instituto emisor anunció que “las entidades financieras locales deberán contar con la conformidad del Banco Central para acceder al mercado de cambios para realizar pagos al exterior por el uso de la tarjeta de crédito, de débito o prepagas a partir de noviembre”. Entre las actividades reguladas se encuentran la recarga de billeteras virtuales (proveedores de servicios de pago, como Paypal) y la adquisición de criptoactivos como el bitcoin. Hasta hace pocos días cualquiera con tarjeta de débito o crédito, que dispusiese un límite alto de gastos, podía pagar con pesos la compra de activos como las criptomonedas. Pero como en el universo de las criptomonedas algunas replican el valor del dólar, lo cual habilitaba, indirectamente, a comprar dólares al tipo de cambio oficial, el banco central ha puesto también la mira a ese tipo de operaciones.

¿Es un cambio de tendencia? “En la gestión de Sturzenegger ellos tenían la postura de no regular”, ratifica Mauer. No obstante, no regular no significó desinteresarse: se creó, en ese entonces, una instancia de reuniones y trabajo bautizada como “Mesa de Innovación Financiera”, a la que se invitó a bancos, redes de cajeros automáticos, empresas de tarjetas de créditos y a las Fintech, entre otros. Juntos crearon tres grupos de trabajo: Medios e Infraestructura de Pagos (MIP), Tecnologías y Sistemas Transversales (TST) y Canales Alternativos de Crédito y Ahorro (CAL). Según el mismo Banco Central (BCRA), “estos grupos son de perfil técnico y tienen la misión de desarrollar una propuesta de política, por cada ronda de trabajo (usualmente dos en el año), concreta y fundamentada para entregar al BCRA sobre un tema puntual que corresponda a cada eje ordenador”. Esa propuesta, no obstante, no derivó en nuevas normativas del ente; buscaba más bien establecer criterios de autorregulación. Entonces, más allá de la coordinación del BCRA, “es la industria la que propone la política, surgida del consenso de los participantes”, aclara la entidad.

Bruzzo, de la Cámara de Fintech de Argentina, cree que no se revertirá la tendencia preexistente con la administración de Alberto Fernández. “Nosotros podíamos contarles qué hacíamos, darles sugerencias; ellos procesaban, tamizaban y tomaban decisiones en función de eso. Mi primera expectativa, que estoy seguro de que se va a cumplir, es que esa mesa de diálogo seguirá existiendo en uno u otro formato. No hace falta que sea el mismo actual”, comenta. Y tiene un argumento fuerte para esa expectativa: “Ir hacia la inclusión financiera es el impacto más fuerte que las Fintech pueden generar y nadie está en contra de eso, con lo cual, ante un cambio de administración, creo que el apoyo a la inclusión financiera, a través de las Fintech, entre otros jugadores, seguirá estando”. 

Aunque por ahora se trata de meras especulaciones, a medida que el segmento Fintech dedicado a ofrecer créditos crezca, se abre la posibilidad de eventuales problemas. Naturalmente algunas planean vender sus carteras, porque al no haber regulaciones, a mediano plazo podrían producirse situaciones complejas, en particular porque ya se advierte que la recesión durará también todo 2020.

Bruzzo no advierte nubes en este horizonte. “Hay que diferenciar que existen dos tipos de ventas de cartera. La venta de cartera distress, en las que el cliente dejó de pagar, digamos, y las securities. Si hablamos en general de venta de carteras de clientes activos, es una práctica común que el riesgo lo tome quien está comprando la cartera. No es distinto para una Fintech, que para cualquier financiera”. Además, “la compañía que esté comprando esa cartera va a estar evaluando el riesgo. Claramente, con las Fintech, en general, al apuntar a una población más desatendida, el riesgo es más alto. Pero lo importante es entender cuál es el riesgo y tener un pricing adecuado para ese riesgo, y lo mismo para el que está comprando esa cartera”, explica Bruzzo.

Mauer estima que, más allá de este tema específico, “en algún momento algo va a haber que regular. Para mí no es saludable que no haya ningún tipo de regulación. La bola de cristal no la tengo, pero nadie se va a pegar un tiro en el pie. Este es un sector que está generando puestos de trabajo a una velocidad impresionante”, destaca. Las últimas cifras disponibles (2017) hablaban de que el 80% de las Fintech argentinas tenían ya más de 50 empleados y el 10% más de 100. De hecho, más de la mitad no podía encontrar a las personas adecuadas.

Apuesta inédita

El potencial de las Fintech argentinas resultó atractivo para BID Invest, institución del sector privado del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuando en marzo pasado realizó una inédita inversión de US$3 millones en la empresa de servicios financieros digitales MONI Online, una Fintech que opera principalmente en Argentina.

La apuesta financiera de BID Invest incluye la posibilidad de sumar otros US$2 millones en la próxima ronda de capital de la compañía.

El financiamiento, que constituye la primera operación de BID Invest con una Fintech, permitirá expandir la cartera de crédito de MONI en los sectores sub bancarizados y ampliar su oferta de productos en el mercado del crédito.

En Argentina, esta Fintech ha otorgado más de 500.000 préstamos, entre los que se encuentran créditos de hasta seis meses de plazo y el pago de servicios y de compras por el e-commerce, a través de su plataforma digital.

Otras piedras en el camino

Pero no es oro todo byte que brilla. Ni tampoco las Fintech amenazan con acabar con los bancos convencionales. Porque, de hecho, las Fintech tienen dificultades gigantes para acceder a capital. Según los últimos datos disponibles, el 65% de las empresas argentinas funcionan exclusivamente con capital propio en su primer año. Así las cosas, se trata de una barrera de entrada poderosa: quienes no tienen contactos en entidades formales o acceso a capital de riesgo se arriesgan a desaparecer en una versión temprana del famoso “Valle de la Muerte”.

Bruzzo reconoce el problema. “En el último tiempo, ha sido complicado buscar capital para compañías basadas en Argentina, por lo menos para aquellas que están operando únicamente acá”, dice. Lo que ha pasado es que, desde el último año, año y medio, es decir, desde principios de la crisis de abril de 2018, la visión de los inversores sobre Argentina ha sido más cuestionada. “Eso se nota clarísimo”, añade Bruzzo. Cruz, por su parte, de NXTP Labs, recuerda que en Argentina “emprendemos por necesidad” y no únicamente por creatividad. El corolario es que, dada la inestabilidad establecida como normalidad, “no todos van a ser exitosos”, aunque haya necesidad del servicio en cuestión.

Y no es una apreciación melancólica. Bruzzo contrasta a México, “que es un país, obviamente, con variables macroeconómicas mucho más interesantes, con una población mayor. Allí las inversiones en startups de Fintech son enormes”. Pero la diferencia no está fogoneada únicamente por el porte. “Si uno compara inversiones en compañías de tamaños similares en Argentina, con las de México, el descuento es enorme. Es más, no estaríamos hablando de descuento, sino directamente de una no inversión”, grafica.

Mauer, de Agilis, mira también un obstáculo muy directo para el desarrollo de las Fintech en Argentina: “La cantidad de crédito destinado al consumo (a nivel nacional) estuvo muy estancado” desde comienzos de 2018. Y el panorama para 2020 es incierto: “Uno imagina que debiera de haber una política para esto”, plantea, de parte de quien asuma el gobierno en diciembre. Así, “hoy es muy difícil que una empresa externa quiera invertir”, lamenta.

Pero aún en este escenario, las Fintech siguen apareciendo y, algunas, arribando. Es el caso de MakerDAO, Organización Autónoma Descentralizada que administra la stablecoin DAI. Las stablecoins, también conocidas como “criptomonedas estables”, reducen la volatilidad del mercado de algunas criptodivisas de referencia como bitcoin o ethereum. Al estar fijado al valor de otro activo de la economía real, poseen un precio estable. Estas criptomonedas son “tokens” que siguen la valorización del dólar estadounidense, pero también pueden estar atadas al valor de bienes materiales como el oro o incluso inmuebles.

Durante agosto, en medio del rebrote inflacionario, producto de la devaluación violenta de ese momento, y tras conocerse que se diluían casi totalmente las posibilidades de reelección del actual presidente Mauricio Macri, DAI logró un crecimiento del 20% en sólo un día. ¿Por qué? “Dai se posiciona como solución a la volatilidad, justamente por tratarse de una criptomoneda que garantiza la estabilidad 1 DAI = 1 dólar, con operatividad 24/7, simple a la compra de USD, sin spread bancario (diferencia que existe entre el precio de compra y venta de la divisa), sin fluctuaciones como otras criptomonedas”, explica Mariano Di Pietrantonio, Community Lead de MakerDAO para la región.

“Argentina es uno de los países más importantes en criptomonedas, a nivel mundial”, agrega Di Pietrantonio, porque “aquí se combinan grandes talentos, programadores, desarrolladores y conocimiento financiero”. Así que el equipo de DAI, en Buenos Aires, define su accionar como el heraldo de una banca “descentralizada”, capaz “de ampliar el acceso a los servicios financieros a mucha más gente, no solo en Argentina, sino en toda América Latina”.

En cuanto a los recientes anuncios del Banco Central, Di Pietrantonio indica que no los afectan: “Cualquier persona puede comprar cryptos en Argentina, utilizando pesos por medio de los exchanges locales. Que, además, tienen opción de transferencia de banco, Rapipago o MercadoPago. Siendo así, no nos afectaría para nada”.

¿Breton Woods digital?

En esta lógica, el equipo argentino de MakerDAO tiene altas expectativas para el año que viene. “Son muy grandes -revela Di Pietrantonio-. El sistema será actualizado para poder emitir DAI con otros tokens (no solo con ethereum, como ocurre actualmente) como, por ejemplo, securities. Imagináte tener un edificio tokenizado y poder emitir un préstamo en DAI utilizando esa propiedad como garantía. Sería como hipotecar tu propiedad sin intermediarios”, imagina Di Pietrantonio.

Aunque el concepto tiene ese aspecto descriptivo esotérico, como ocurre con casi todos detalles de la operatoria interna de las criptomonedas, DAI, afirma el emprendedor, es muy transparente: “Si entrás en mkr. tools (la plataforma de analytics de MakerDAO), podes ver en todo momento la cantidad de ethereum en los smart contracts de DAI”. Al momento de hacer esta nota, hay 1,3 millones de ethereum que equivalen a US$ 298 millones. Pero como es un sistema descentralizado, donde cada usuario emite lo que quiere y maneja sus riesgos, según sus preferencias, podemos ver que en conjunto se emitieron 77 millones de DAI, dejando el resto todavía sin emitir y como garantía en ethereum. Entonces, el sistema tiene casi cuatro veces en garantías por sobre lo que existe en circulación, dando a entender lo robusto del sistema. Una especie de Bretton Woods cripto (en referencia a las auspiciosas resoluciones monetarias y financieras tomadas en 1944 por Naciones Unidas)”. Para Di Pietrantonio, lo que se viene en términos de innovación y crecimiento es realmente fascinante.

Bretton Woods sentó las bases para la “Edad Dorada” de Occidente. Tres décadas de desarrollo económico, disminución de la desigualdad y alza de la calidad de vida. Un contraste feliz con el estancamiento y la destrucción previa. Y ahora parece que Argentina necesita su propio Bretton Woods interno. ¿Serán las Fintech una parte de ese mecanismo que le permita superar sus traumas económicos, en especial la ausencia de una moneda propia que cumpla con sus funciones plenas? ¿O las Fintech acelerarán su habitual desorden y anomia? 

“Argentina es un país permanentemente amenazado. No con bombas, como Israel. Pero igual no se sabe qué va a pasar”, concluye Cruz. Y no lo dice con una mueca amarga, sino con una sonrisa bien humorada.