ae brand lab

Especial sostenibilidad: el avance ininterrumpido en la agenda sostenible de las empresas

En tiempos de mayores exigencias respecto a la sostenibilidad por parte de los stakeholders, muchas empresas empezaron a avanzar en su camino de un nuevo modelo. Para algunas de ellas, la crisis actual no ha supuesto un retroceso en lo avanzado. Para los especialistas, el escenario actual es una oportunidad para salir con ímpetu hacia un sistema en el que la sostenibilidad no es la excepción, sino la regla.
Viernes, 30/10/2020 Sol Park

El 23 de marzo, el presidente colombiano Iván Duque declaró que la cuarentena nacional iniciaría a la medianoche del día siguiente. Durante semanas, muchos ciudadanos del país cafetero se quedaron en sus casas y las calles de Bogotá, famosas por su tráfico infernal, quedaron vacías. Unas de las pocas cosas que arruinaba el imaginario de una ciudad desierta fueron los sonidos de las construcciones, los taladros neumáticos, las alertas de las retroexcavadoras, los obreros conversando...

En Colombia, las actividades de construcción y las industrias relacionadas fueron reactivadas en un poco más de un mes del inicio de la cuarentena, mientras que las obras de infraestructura esenciales nunca pararon. Así, Cementos Argos gradualmente fue intensificando sus labores en Colombia, como también en Panamá, Puerto Rico, Honduras, República Dominicana, las Antillas y Estados Unidos.

Pese al corto periodo que tuvo Cementos Argos para retomar las obras y adaptar las condiciones a esta nueva realidad, la transición no implicó un cambio radical en los procesos productivos. Más bien, al contar con una estrategia de sostenibilidad –en este caso el de seguridad y salud de los colaboradores– enraizada en su estrategia de negocios, la transformación fue simple.

Desde antes de la pandemia de COVID-19, la compañía había establecido un protocolo de protección personal y cuidado del prójimo, como el uso de equipos como mascarillas, cascos y guantes, por lo que solo tuvieron que adaptarlo a las condiciones de higiene. En el caso de los empleados que normalmente trabajan en las oficinas, la práctica del teletrabajo ya estaba instalada en la cultura, y la labor administrativa tampoco se vio interrumpida.

Por otra parte, aunque la multinacional colombiana no sufrió un impacto financiero tan fuerte en comparación a otras industrias, la intensidad de las construcciones sí se vio disminuida, lo que significó la reducción de 9,1% en ingresos en el segundo trimestre de 2020, que tampoco ha sido capaz de agitar su estrategia de sostenibilidad.

 “No tenemos una estrategia de sostenibilidad por un lado y una estrategia de negocio por el otro”, dice María Isabel Echeverri, vicepresidenta de Sostenibilidad de Cementos Argos. “Cuando tienes la sostenibilidad tan involucrada en tu estrategia de negocio, y metas claras de reducción de emisiones y fabricación de productos ecológicos, no es fácil frenar de un día para el otro y decir: estoy en crisis, no voy a seguir desarrollando mis prácticas”, afirma. Cementos Argos continúa utilizando combustibles alternativos, como llantas recicladas en vez de carbón, y disminuye la reducción de materiales particulados al fabricar su “cemento verde”, que tiene el mismo precio de un cemento tradicional, pero con 38% menos emisión de CO2 y 30% menos energía en la producción.

Empresas como Cementos Argos demuestran la importancia de tener una agenda de sostenibilidad, sobre todo en coyunturas de crisis como la que se vive hoy en el mundo a raíz de la pandemia. Y si bien antes de esta, la aplicación de los criterios ASG (ambiental, social y gobernanza) venían ganando terreno en inversionistas que enfocan su atención en empresas que fuesen más conscientes del impacto de su modelo de negocio en el medio ambiente y sus diversos grupos de interés, hoy, a raíz del COVID-19, la gestión de la sostenibilidad es clave para responder a la crisis actual y lo seguirá siendo para generar valor durante la postcrisis.

Un modelo de recuperación distinto

Actualmente, la idea de capitalismo de stakeholders, que entiende que las empresas no funcionan únicamente para sus accionistas, es cada vez más prominente entre los grupos económicos que dicen abrazar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Para los especialistas, se trata de una estrategia que no solo no debe detenerse en el contexto actual, sino que debe potenciarse.

 “Está claro que si hubiéramos invertido más en temas ASG, guiados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, estaríamos mejor preparados para este desafío sanitario y también para la recuperación económica”, dice Gema Sacristán, directora general de negocios de BID Invest, el brazo privado del Banco Interamericano del Desarrollo (BID). “Esta crisis es una oportunidad importante para impulsar una recuperación diferente. Se ha demostrado que el modelo no funcionaba. Entonces, debemos colocar la sostenibilidad medioambiental y social en el centro de la recuperación para que nos conduzca a una economía distinta”, plantea.

 “Es un error conceptual considerar que la agenda de la sostenibilidad queda en un segundo plano mientras la empresa se recupera económicamente”, dice Julián D’Angelo, coordinador ejecutivo del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial (CENARSECS) de la Universidad de Buenos Aires. “Es más, la apuesta por la sostenibilidad permite a las empresas atravesar con más comodidad esta crisis, porque si uno acompaña su modelo de negocio y productivo con una propuesta de ahorro de energía, disminución de uso de materiales no renovables, proveer un ambiente seguro y gratificante para sus empleados y crear una buena imagen entre sus clientes, genera un círculo virtuoso”, agrega.

Parte de la solución y más allá

Para Julián D’Angelo, las empresas que siempre tuvieron una mirada cortoplacista y de maximización de ganancia, siguen igual en el escenario de pandemia. Las compañías que ya apostaban por la sostenibilidad, no obstante, han mantenido lo indispensable e incluso asegura estar sorprendido por los esfuerzos de estas para paliar los efectos de la crisis sanitaria y económica.

Pero estas áreas de acción son solo una parte de su gran hoja de ruta. “Pese a las dificultades, estamos alineados con la economía del futuro y no vamos a dejar de apostar por ella”, dice Juan Anzieta, gerente de Medio Ambiente y Comunidades de la compañía forestal de origen chileno Arauco. El ejecutivo argumenta que sus activos no son rentables a corto plazo –las principales plantaciones son los eucaliptos y pinos, que se tardan aproximadamente 12 y 20 años en desarrollarse, respectivamente– por lo que una crisis no va a afectar este plan.

Así, los proyectos de sostenibilidad son actividades ordinarias en su estrategia de negocios. En el caso de sus trabajos asociados al cambio climático, las dos áreas de acción son la mitigación de las actividades que lo provocan y la adaptación ante los efectos que sin duda van a impactar en la compañía. Por ejemplo, “todos los incendios en Chile son causados por el hombre, entonces debemos crear una fuerte concientización local y mejorar los aspectos sociales que intervienen en el surgimiento de los incendios”, explica Anzieta.

Por su lado, la empresa de iluminación, Signify (ex Philips Lighting), adelantó su programa de economía circular, como también multiplicó por ocho su capacidad de producción de productos de iluminación UV-C que, según la investigación conjunta con los Laboratorios Nacionales de Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Universidad de Boston, inactiva el virus que causa el COVID-19 en segundos.

Signify se ha marcado el objetivo de contar con productos 100% plástico cero en 2021, lo que significaría una disminución de 2.500 toneladas de plástico, alrededor de 125 millones de botellas PET menos en los vertederos. “Estamos alcanzando la neutralidad de carbono. Seguimos con nuestro proyecto vertido cero, y el proyecto de empaques más sustentables fue de las máximas prioridades de nuestro CEO. Entonces, el COVID-19 no afectó a nuestro calendario de sostenibilidad y, afortunadamente, estamos en curso”, explicó la vicepresidente de Sostenibilidad, Medio Ambiente, Salud y Seguridad de Signify, Nikola Kimm, a AméricaEconomía en una rueda de prensa.

Consumidores

Uno de los stakeholders que ha cambiado sus estándares de exigencia en los últimos años son los consumidores, “el mayor grupo de interés para una empresa”, según Gema Sacristán. “Por un lado, los consumidores demandan más transparencia y, por otro, influencian a las empresas con su acción de compra”, dice la líder de BID Invest. “Te dicen: ‘ten cuidado, me gusta tu chaqueta pero si está hecha en China o no me garantizas estándares de trabajo infantil, voy a preferir una prenda más cara, pero que contribuye a la generación de valor y empleo en mi comunidad’”, agrega.

En ese sentido, H&M está inmersa en una fuerte campaña de transformación de conversión de sus materiales y procesos de producción ya que “somos conscientes de que gran parte del impacto ambiental de nuestros productos radica en los materiales que utilizamos”, admite a AméricaEconomía la gerente de Sostenibilidad de H&M Chile, Perú y Uruguay, Vanessa Silva. Así, la compañía ha aumentado la oferta de productos hechos con materiales reciclados o de origen sostenible. Actualmente la cifra es 57% y busca que para 2030 tener una oferta 100% de prendas sostenibles.

En el caso de Cementos Argos, sus consumidores no son el público masivo como H&M, sino otras empresas constructoras de diferentes tamaños. María Isabel Echeverri admite que la industria de la construcción es tradicional y una de las que menos ha innovado y renovado en el ámbito tecnológico y sostenible. Por esta razón, la compañía moderniza los materiales y en la cadena de valor de la construcción y busca trabajar en alianza con sus clientes para encontrar nuevos modelos de construcción más sostenibles.

 “Llamamos a nuestros clientes a proyectos sostenibles y no es tan fácil, pero creo que cada vez más los constructores son más conscientes de la necesidad de modernizarse, flexibilizar sus costos, renovar la manera en que establecen sus proyectos y cómo lo valoran y planean”, dice Echeverri.

Inversores y líderes por la sostenibilidad

Pese al gran desplazamiento de los estándares de los stakeholders no tradicionales de las compañías –las comunidades, empleados y consumidores– finalmente, la toma de decisiones reside en el C-Level. Si los líderes no son capaces de comprender las tendencias globales hacia la sostenibilidad, tampoco lo harán sus organizaciones.

Según el Estudio Anual de Gobierno Corporativo 2020 de GovernArt y VigeoEiris, solamente el 20% de las empresas latinoamericanas tiene más de la mitad de los miembros independientes en la junta de directivos, lo cual indica que la mayoría de las empresas no tiene un gobierno equilibrado que proteja las distintas partes interesadas. Además, en promedio, las mujeres representan solo el 8,8% de las juntas directivas estudiadas.

Por otra parte, el estudio evidenció una grave falta de transparencia en las compañías latinoamericanas, ya que el 54% no revela sobre la remuneración de sus ejecutivos, solo el 10% de las empresas divulga los protocolos de asignación de incentivos y ninguna informa sobre los objetivos relacionados a estos incentivos. En relación a los asuntos ASG, el 17% de las empresas reporta haber revisado durante las reuniones del directorio, 28% tiene un comité de sostenibilidad dentro del directorio y solo ocho empresas afirman que el jefe de sostenibilidad presenta informes regulares a este comité.

“Las empresas latinoamericanas carecen de transparencia en cuanto a la integración de objetivos vinculados a su desempeño ASG en el plan de remuneración variable, lo cual sirve como una importante herramienta de rendición de cuentas para abordar estos asuntos”, sentencia el estudio.

“La política pública y su transparencia juegan un papel importante en las compañías porque para crecer necesitan inversión que llega de distintos activos, como de los mercados capitales y bancos, pero también de un grupo de inversionistas cada vez mayores, como los millennials e inversores de impacto, que están muy interesados en las prácticas sostenibles”, dice Gema Sacristán de BID Lab. “Entonces, hay una gran oportunidad en la región para transformar el paradigma de la inversión, al unir la necesidad de financiación de las compañías con los inversores que tienen nuevas demandas por sostenibilidad”, agrega.

De hecho, según Moody’s Investors Service, la emisión de los bonos sostenibles –bonos exclusivamente destinados para financiar proyectos nuevos o existentes que beneficien social o medioambientalmente– estableció un récord con US$ 99.900 millones durante el segundo trimestre de 2020, un 65% de incremento respecto a los tres primeros meses del año. Moody’s pronosticó que la emisión total de este tipo de bonos en 2020 puede alcanzar una cifra de US$ 375.000 millones.

Para Cementos Argos, no contar con un socio único mayoritario, sino estar en el mercado público de valores y tener más de 15.000 accionistas, entre ellos fondos de pensiones de diferentes países, fondos de inversión extranjera, compañías aseguradoras y personas naturales, ha sido clave para tomar la decisión hacia una estrategia de crecimiento sostenible.

“Al no tener que rendir cuentas a un grupo de interés en específico, como una gran familia, nos posibilita y obliga a trabajar para el bienestar de todos”, dice Echeverri. “Por otro lado, nuestros inversionistas están convencidos de que los riesgos se minimizan al invertir en una compañía que apuesta a sus medidas ambientales, sociales o de gobierno”, agrega.

Además de la presión externa, Echeverri comenta que es clave el convencimiento de la clase directiva de la compañía y de su matriz, Grupo Argos, en la sostenibilidad para generar valor. Como evidencia, la vicepresidenta comenta que uno de los requisitos para ser miembro del directorio es tener conocimientos ambientales y sociales, por lo que la exministra colombiana de medio ambiente, Cecilia Rodríguez, es parte de la junta.

Cementos Argos sigue con la tendencia global, que surge luego de la crisis de 2008, de crear normas de cumplimiento dentro del propio grupo directivo de las empresas e incentivadas por recomendaciones y leyes nacionales. Por ejemplo, Colombia aplicó un código en 2014 que consta de 33 medidas y 148 recomendaciones sobre igualdad de trato y derechos de los accionistas, juntas generales de accionistas, junta directiva, arquitectura de control y transparencia general.

La Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) del Perú, por su parte, lanzó en 2014 un nuevo código para el buen gobierno corporativo y el mercado de valores de Lima ha desarrollado un Índice de Buen Gobierno Corporativo que es un indicador estadístico que refleja el cumplimiento de las empresas nacionales con los principios de buen gobierno corporativo. Ya en Argentina, en 2016 se creó ley que creó la responsabilidad penal empresarial que obliga a las grandes corporaciones a tener normativas internas, códigos de ética, organismos de cumplimiento.

Por otro lado, México y Chile permiten a las compañías emitir varios tipos de acciones restringidas, como las acciones con voto preferencial y limitado (comportamientos prohibidos en Colombia y el Perú). Además, los requisitos legales solo consideran un 10% de propiedad como mínimo para que un accionista pueda ejercer algunos derechos de voto. El estudio de gobierno corporativo considera que estas son las razones por la que las empresas de estos dos países son últimos en la evaluación respecto a los derechos de accionistas.

¿Es posible una recuperación distinta?

En 2013, H&M emitió su compromiso de trabajo y salarios dignos para toda la cadena de valor para 2018. Pero en junio de este año, despidió a 1.200 empleados en India y a 3.000 en Bangladesh, presuntamente por los efectos económicos causados por el COVID-19, aunque las otras fábricas del proveedor indio se mantuvieron abiertas y la afectada era la única sindicalizada, y los empleados bangladesís afirmaron que los despidos estaban vinculados con su activismo

“Por supuesto que ninguna compañía es perfecta, todas tienen sus luces y sombras”, dice D’Angelo, de CENARSECS. El académico afirma que, además, hacer greenwashing, socialwashing o coronawashing –tergiversar el impacto medioambiental o social de sus proyectos financiados, o cuando los anuncios son meramente performativos– es cada vez más difícil y peligroso. No solo por las razones exploradas durante el reportaje,  simplemente, porque cualquier persona con un celular y acceso a redes sociales puede crear un contenido viral y “es el golpazo más fuerte que hay para una empresa, no hay nada más que pueda afectar a la rentabilidad de un negocio que una denuncia”.

Según Edelman Trust Barometer, el 65% de los encuestados, de 13.200 individuos de 11 mercados globales, respondieron que los CEO deben tomar responsabilidad y liderar en la superación de la pandemia, en vez de esperar las restricciones y demandas por parte del gobierno. Así, Sacristán confirma que las compañías son más conscientes que nunca de que están frente a la crisis regional más grave de la historia, por lo que existe mucho movimiento para la colaboración y superación a nivel de asociación gremial y entre pares. “No hemos visto a nadie que diga que le da igual”, dice.

Por ejemplo, todas las compañías consultadas para este reportaje, junto a 150 empresas globales más, firmaron la carta redactada entre Science Based Targets, una iniciativa que ayuda a las empresas a fijar objetivos para reducir la emisión de los gases de efecto invernadero y tomar medidas para limitar la temperatura por debajo de 2C° en comparación a los niveles preindustriales, el Pacto Global de la ONU y We Mean Business (la coalición que cataliza a los líderes empresariales a acelerar su transición hacia una economía baja en carbono). La declaración insta a los gobiernos nacionales a crear una salida de esta crisis económica y sanitaria basada en una visión sostenible, colocando el acento a la reducción de emisiones, garantizar un aire limpio y proporcionar empleos de calidad.

Pero los esfuerzos de los privados no son suficientes y la evidencia internacional deja un sabor amargo. La COP25 de 2019, presidida en Chile pero realizada en España, el evento internacional de sostenibilidad en el que finalmente se iba a crear un consenso para la regulación de los mercados de carbono, fracasó completamente. Además, “la agenda de sostenibilidad está sacudida por la pandemia y la crisis, tampoco hay que ser inocente”, dice D’Angelo.

El informe anual sobre el estado de los ODS de la Agenda 2030 es pesimista y revela que la pandemia está haciendo retroceder el avance de la agenda. Por ejemplo, el reporte afirma que el COVID-19 causó que la pobreza global aumentara luego de décadas de reducción y que las mujeres tengan aún más cargas en el hogar. Por otra parte, 3.000 millones de personas todavía carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos en su hogar.

Esta situación refleja que estamos frente a la peor crisis económica desde la gran depresión, los grupos vulnerables son los más afectados y la comunidad mundial rehúye el compromiso para revertir la crisis climática. Mientras que el COVID-19 podría resultar en menos de 6% de emisión de gases de efecto invernadero para 2020, todavía no alcanza el 7,6% recomendado para limitar el calentamiento global a 1,5C°.

“¿Es realista dejar encerradas a las personas para reducir las emisiones o vamos a crear un modelo de movilidad urbana distinto?, ¿cómo vamos a abordar las grandes desigualdades de América Latina en el acceso de salud básica y servicios vitales, en la brecha digital y las consecuencias que el desempleo va a traer?”, se pregunta Sacristán. “El mundo está tan interconectado que va a ser complejo tener una recuperación exitosa si solo miramos a nosotros mismos, nuestras propias empresas o país. Necesitamos realmente un modelo económico distinto y estos dos grandes compromisos a nivel mundial, los ODS y el Pacto de París, tienen que marcar la salida”, concluye.

Paula Santilli, de Pepsico: “No hemos demorado ni atrasado ni postergado ninguno de nuestros planes en reducción de residuos”

Paula Santilli y Mónica Bauer, CEO y vicepresidente de asunto corporativos en Latinoamérica de la segunda empresa que más basura plástica genera en el mundo, conversaron con AméricaEconomía sobre los avances en el cuidado del medio ambiente y los esfuerzos adicionales para combatir la crisis generada por el COVID-19.

“Tomamos nuestros objetivos de sostenibilidad muy seriamente y no hay pandemia que nos separa del camino”, afirma Paula Santilli, la CEO de Pepsico Latinoamérica a AméricaEconomía. “Todo lo contrario, creo que la pandemia no hace más que reforzar que debemos profundizar y agilizar lo cometido”, agrega.

Según su reporte de sustentabilidad de 2019, han realizado avances importantes en seis áreas principales: agricultura, agua, envase, productos, clima y personas. Por ejemplo, el 86% de la caña de azúcar y el 82% del aceite de palma utilizada por la compañía está certificada por Bonsucro y RSPO respectivamente, acercándose a su objetivo de certificar el 100% para finales de este año.

Al mismo tiempo, la compañía disminuyó el 6% en emisión de gases del efecto invernadero, sus operaciones en Estados Unidos y en nueve países de Europa pasó a utilizar solamente energía renovable, mientras que en México el 65% proviene de energías eólicas. Finalmente, firmó el pacto global de las Naciones Unidas para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 C° por encima de los niveles preindustriales y alcanzar emisiones netas de cero a más tardar en 2050.

Pese a los esfuerzos, la transnacional ha sido severamente criticada por organizaciones medioambientales, tales como Tearfund. La organización sin fines de lucro británica analizó la polución plástica en seis países en desarrollo y concluyó que cuatro corporaciones globales de bebidas – Coca Cola, PepsiCo, Nestlé y Unilever – son las responsables de desechos plásticos capaces de cubrir 83 canchas de fútbol al día y estimó que la quema de los envases de plástico puestos en el mercado por las empresas equivale a las emisiones de dos millones de coches. En abril de este año, la ONG afirmó que estas compañías no están haciendo lo suficiente para reducir su impacto global en residuos plásticos.

- Pepsico es la segunda compañía que más residuos plásticos genera en el mundo. ¿Son suficientes sus planes? ¿Hay más planes adicionales holísticos para solventar este tema para la región, que se ve desproporcionadamente afectada?

- Paula Santilli: No hemos demorado ni atrasado ni postergado ninguno de nuestros planes. Estos siempre son 360 grados, holísticos, ya que no podemos hacer esto solo. Necesitamos en primer lugar al consumidor, para que venga a devolvernos los envases, por ejemplo. También necesitamos que los proveedores e investigadores nos den mejores soluciones para materiales nuevos, probar nuevas cosas e investigar juntos.

Ningún plan de sustentabilidad nuestro es monocelular, sino interdisciplinario, con gobiernos y academia. La responsabilidad para encontrar soluciones al tema medioambiental es conjunta, en el que estamos todos involucrados. Esto no podemos hacerlo solos, necesitamos trabajar con universidades, comunidades científicas y organizaciones para poder llegar a este espacio.

Mónica Bauer: Agregaría que definitivamente el tema nos preocupa y nos ocupa. Tenemos una estrategia muy centrada en empaques basada en tres pilares: primero, reducir el uso de empaques, luego hacer mayor uso de reciclaje, de hecho tenemos una meta 2025 de hacer 200% de nuestros empaques reciclados, biodegradables o compostables, y el tercero es la reinvención.

Entonces, el compromiso está, son metas muy ambiciosas. Por ejemplo, en Latam tenemos el 88% de nuestra meta para 2025 del 100% de empaques reciclable, compostable and biodegradables (RCB), ya listo. Seguimos buscando opciones para nuevos empaques, como también haciendo el ejercicio de recolección. Nos parece que esta última parte es una estrategia intermedia hasta tener, ojalá muy pronto, el empaque perfecto. Pero mientras estamos incentivando y educando al consumidor y haciendo modelos de economía circular, donde haya una participación intersectorial.

- ¿Cuáles son las iniciativas de PepsiCo para la recolección?

- P.S.: Estamos trabajando mucho en un envase de vidrio totalmente retornable. Otra iniciativa es que compramos la empresa israelí llamada SodaStream (cuyas máquinas preparan bebidas carbonatadas caseras).

Por otro lado, tenemos la iniciativa en Centroamérica llamada Ecoins, que busca educar correctamente al consumidor y a los recicladores de envase para que aprendan a reciclar correctamente y de forma remunerada. Sabemos que cuando hay una compensación, el hábito se convierte en algo más fácil y llevadero.

M.B: Hay otros dos ejemplos exitosos. El primero es la botella reciclable Reco, que introducimos en varios países del Cono Sur y damos un incentivo al consumidor para que retorne la botella al punto de venta. También en México, a través de Terracycle, hicimos un ejercicio de recolección y reciclaje con tasas altísimas, casi al mismo nivel que Europa. Así tratamos de aprender y amplificar este aprendizaje a otros mercados para acelerar esta trayectoria con la industria.

- Su reporte de sustentabilidad afirma que han mejorado en un 9% la eficiencia del uso del agua operacional. ¿Qué implica esta mejora?

- P.S.: Medimos el consumo de agua en todos los niveles de nuestra cadena de valor. Empezando con la agricultura. Por ejemplo, una de nuestras líneas más importantes en Latinoamérica es nuestra plantación de papas. Aquí hemos disminuido el consumo de agua hasta un 40% en toda la región.

Hace 25 años, tenías esta imagen de riego de un canal inundado, luego pasamos a los pivotes de riego. Hoy estamos regando individualmente cada planta en los horarios donde sabemos que la planta está más receptiva para absorber agua. Además, distribuimos el agua por microaspersores y no aplicamos a las hojas, sino solo las raíces.

Luego también necesitas agua para los procesos de producción. Ahí también reducimos el consumo de agua en forma significativa, específicamente en el cuidado de agua de limpieza. Finalmente, tenemos el compromiso de reabastecer el 100% a los mantos acuíferos el agua que usamos en algunos de nuestros productos, como las bebidas. Lo hacemos a través de una alianza con Nature Conservancy y World Water, y en 2019 hemos reabastecido aproximadamente 1.600 millones de litros en todas las cuencas, sobre todo las que tienen mayor estrés hídrico.

M.B: La tecnología es un habilitador clave para este pilar. Estamos instalando, y está súper avanzado, la tecnología de membrana MBR que nos permite reutilizar el 100% del agua para un mismo proceso una y otra vez.

Finalmente, la fundación PepsiCo hizo un fondeo de US$ 3 millones al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el proyecto Hydro-BID que mapea dónde hay escasez o exceso de agua. Se ha convertido en una herramienta muy importante para gobiernos municipales para prever sequías e inundaciones, y así generamos un impacto positivo no solo en términos de agua, sino también para inhibir algunas de catástrofes.

- También estamos viendo disrupción en la cadena de producción agrícola causada primordialmente por el cambio climático. ¿Cómo observa PepsiCo este fenómeno que sufren sus proveedores latinoamericanos y qué están haciendo para disminuir este impacto?

- M.B: Sin duda, todo el tema de clima es muy importante. Estamos haciendo un compromiso público con varias empresas en la ONU de 1,5 grados de temperatura y lo que estamos haciendo es buscar finalmente reducir todos los gases del efecto invernadero en toda la cadena. Por ejemplo, durante el año pasado, nuestra planta Cerrillos en Chile se convirtió en la primera en Latinoamérica 100% abastecida por energía renovables a través de paneles solares. 

Claramente nos falta, pero los avances han sido importantes. Logramos reducir el 6% de emisiones absolutas de gases del efecto invernadero y en varios países estamos trabajando 100% con energías renovables. En varios países como Chile, República Dominicana y México usamos sistemas fotovoltaicos y estamos haciendo una inversión de reconversión a vehículos a híbridos y eléctricos.

- Con el cambio del comportamiento del consumidor y las nuevas tendencias que han surgido durante esta pandemia, ¿creen que esto va a continuar y a raíz de esto van a cambiar sus planes de inversión en la región?

- P.S.: Ciertamente los hábitos del consumidor se han visto modificados por esta pandemia. Por ejemplo, la gente claramente está desayunando en la casa, mientras antes todos salíamos corriendo y comprábamos algo en el camino. Es difícil aseverar a esta altura de la pandemia qué de estos cambios van a permanecer y cuáles van a volver a ser como antes. Creo que sí va a haber un nivel de cambio que permanezca y estamos intentando entender lo más claramente que se pueda. Nuestro trabajo siempre es acompañar a este consumidor, casi anticiparnos a sus deseos si es posible.

M.B: Como dice Paula, el futuro es incierto, pero tenemos un compromiso de mejorar el perfil nutrimental de todo nuestro portafolio, reduciendo azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas. Por ejemplo, hoy en nuestros 26 principales mercados hemos reducido el azúcar en 45% aproximadamente en nuestro portafolio de bebidas y 62% en alimentos, mientras que en 23 de nuestros mercados principales estamos muy avanzados en nuestro compromiso de grasas saturadas para el 2025 y lo mismo pasa con el tema del sodio, tenemos un 61% de transformación.