Johannesburgo. Los estadios del Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010 podrían cambiar la imagen de Africa para siempre, o quedar como espectaculares monumentos de extravagancia y derroche en un país que sigue luchando por expandir los frutos del Gobierno de la mayoría.

Sudáfrica ha desconcertado a los escépticos que dijeron que los estadios jamás serían terminados a tiempo para el torneo que comienza el 11 de junio y está cerca de completar 10 centros deportivos de primera categoría que pueden ser comparados con los mejores del mundo.

Pero aunque esa controversia ha terminado, no ha disminuido el debate sobre si el primer Mundial de Africa debería haber sido más modesto, utilizando millones de dólares para ayudar a un ejército de pobres que viven en la miseria 15 años después del fin del apartheid.

Cuando Pretoria ganó el derecho a ser sede del torneo del 2010 en el 2004, fijó el presupuesto para estadios en alrededor de 3.000 millones de rands (390 millones de dólares).

Luego de sumar dos escenarios extra y algunos deslumbrantes revestimientos arquitectónicos, esa cifra ahora ha escalado a al menos 13.000 millones de rands (1.700 millones de dólares).

Los críticos dicen que el dinero fue derrochado y debió gastarse en aliviar la pobreza -que alimenta el alto índice de crímenes violentos en Sudáfrica- construyendo millones de casas nuevas para reemplazar las barriadas pobres de la época del apartheid y combatir el alto número de casos de VIH.

Los críticos también alegan que muchos de los estadios rápidamente se convertirán en reliquias sin usar después del torneo.

"Cuando construyes grandes estadios, estás desviando esos recursos (...) de construir escuelas u hospitales y entonces tienes estas enormes estructuras que quedan vacías y se usan con limitación. Se convierten en 'elefantes blancos'", indicó el fallecido activista anti-apartheid Dennis Brutus en el documental "Fahrenheit 2010".

"¿Alguna vez será posible que un político del partido (gobernante) CNA que dice tener el mandato de los negros pobres en este país se pare en algunas de estas áreas pobres y justifique por qué el Gobierno creyó conveniente gastar 1.000 millones de rands o más en un estadio? No puede hacerse", dijo a Reuters Frans Cronje, vicepresidente ejecutivo del Instituto de Relaciones Raciales Sudafricano.

Discusión. Pero hay otro lado en la discusión que dice que el Mundial le da la oportunidad a Africa de revertir los estereotipos de hambruna, pestilencia y guerra que siguen afectando al continente.

El galardonado con el Premio Nobel de la Paz y héroe anti-apartheid, el arzobispo Desmond Tutu, ha dicho que el Mundial tendrá un impacto tan grande para la población negra como la elección del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y enorgullecerá una nación que sigue dividida.

"Con todas las cosas negativas que están ocurriendo en Africa, éste es un momento magnífico para nosotros. Si vamos a tener elefantes blancos, que así sea", señaló.

Los economistas también dicen que la construcción para el Mundial ha protegido a Sudáfrica de la recesión mundial y contribuirá con cerca de 56.000 millones de rands (7.300 millones de dólares) a la economía.

"Ha sido una enorme bendición para Sudáfrica en vistas de la recesión", dijo Gillian Saunders de los consultores de negocios Grant Thornton.

La Copa del Mundo no puede separarse de su contexto, un país que aún está marcado por el apartheid en el que el fútbol era la pasión de la mayoría negra, que a veces en el pasado debió mendigar estadios al rugby administrado por blancos para realizar sus partidos.

"Bajo el gobierno del apartheid, los complejos futbolísticos en áreas desfavorecidas fueron descuidados y había una completa falta de reconocimiento al deporte", dijo este año el comité organizador local.

Los recientemente construidos estadios van más allá de lo que es estrictamente necesario para protagonizar un partido de fútbol, incluso uno visto por la mayor audiencia televisiva del mundo.

Desde el enorme arco y tren en el cielo sobre el estadio junto al océano de Durban a la majestuosa arena de Ciudad del Cabo entre Table Mountain y el Atlántico, a los pétalos blancos que envuelven al complejo de Port Elizabeth y el enorme estadio con forma de vasija de Soccer City en Johannesburgo, los nuevos centros deportivos son magníficos.

Incluso los escenarios más pequeños de Nelspruit y Polokwane tienen su propios y únicos adornos arquitectónicos, aunque sin grandes equipos de rugby o fútbol en estas zonas ni en Port Elizabeth es más difícil rebatir las acusaciones de que se convertirán en "elefantes blancos" tras unos pocos partidos del Mundial.

Afirmación. Sin embargo, quizás puede considerarse que el estilo espectacular de los estadios va más allá del fútbol: la afirmación de las capacidades de un joven, democrático país frente a las dudas y el cinismo tanto dentro de la nación como en el extranjero.

"Para muchos niños pequeños pateando un balón en las calles de las barriadas pobres y y los campamentos ocupas del mundo, el fútbol es aquello con lo que sueñan", dijo el comentarista Tinyiko Sam Maluleke.

"No negaré a millones de niños en Africa y en todas partes la oportunidad de ver a sus ídolos luciéndose en territorio africano. El 2010 se trata sobre mucho más que el dinero y las definiciones de los libros sobre el desarrollo", afirmó al periódico Mail y al Guardian.

Cronje dijo que el Mundial no sacaría a Sudáfrica de la pobreza "pero hace algo más. Pone a Africa muy directamente frente al resto del mundo (...) la impresión de Africa como continente cambiará".

"Nadie que sea pobre y viva en una choza va a vivir en circunstancias distintas cuando se toque el silbato final (...) pero podría ocurrir que en el largo plazo la gente recuerde el Mundial y diga que fue un hito de cambio en el continente y en la forma en la que el continente es percibido", sostuvo.

Un funcionario del Mundial de Sudáfrica, que habló bajo condición de anonimato, dijo a Reuters: "El fútbol significa mucho para esa gente en nuestro país. Esto no es una panacea pero ha levantado el espíritu de nuestro pueblo, los ha hecho creer más en sí mismos".

(1 dólar = 7,697 rands)