La recuperación en Europa de los sistemas acuáticos y la lucha social y política en Latinoamérica por el acceso al agua pueden converger en un aprendizaje mutuo para avanzar hacia el cumplimiento del derecho humano a este recurso, afirmó el experto español Pedro Arrojo.

Arrojo, físico de profesión, participó esta semana en La Paz en el taller internacional "Hacia el cumplimiento del derecho al agua y al saneamiento en Bolivia", organizado por el ministerio de Medio Ambiente y Agua con respaldo de la Unión Europea (UE) y la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (AECID).

En entrevista con Efe, el también profesor de la Universidad de Zaragoza explicó que la posibilidad de esta "convergencia" entre Latinoamérica y Europa en materia de aguas es parte de un máster de gestión fluvial integrada y sostenible que ha promovido junto con otros profesionales.

"En Europa, después de haber sido los bárbaros antiecológicos del mundo, estamos de vuelta en materia de valores ambientales y hemos hecho una nueva ley europea de aguas, que es la Directiva Marco de Aguas, que es muy sólida y muy fuerte en materia de valores ambientales", resaltó Arrojo.

Esta norma plantea recuperar "el buen estado ecológico" de los ríos y cuencas en Europa hasta el 2015, año en el que los tribunales podrán "empezar a actuar" si es que no se ha logrado esa meta.

Esa legislación sumada a otras experiencias, como la gestión de cuencas en España, pueden "aportar ideas interesantes" a los retos trazados en Europa y Latinoamérica para recuperar los ecosistemas acuáticos o a "recuperar el alma agua de la Madre Tierra", como podrían llamarle en Bolivia, según el experto.

Arrojo reconoció que el Viejo Continente "no tiene nada que aportar en valores sociales, en derechos humanos, en derechos de ciudadanía", por lo que, a su juicio, las aportaciones en este sentido y para lograr el acceso universal al agua y el saneamiento llegarían de América Latina.

El experto español recibió en 2003 el Premio Goldman de Ecología en EE.UU., considerado como el Nobel de Medio Ambiente, por su labor en defensa de una nueva cultura del agua basada en la gestión eficiente, el ahorro y la conservación de los ecosistemas hídricos.

En el taller efectuado en La Paz, Arrojo expuso los logros y retos mundiales en el cumplimiento del derecho humano al agua y saneamiento, reconocido como tal por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2010, por iniciativa de Bolivia.

Según el español, uno de los cambios notorios que se dieron a partir de este reconocimiento de la ONU fue que los movimientos sociales, sobre todo en Europa y América Latina, "se sienten empoderados para exigir a sus gobiernos que se trasponga a la legislación nacional ese principio de derecho humano".

Citó el caso del referendo de 2011 en Italia, cuyos ciudadanos se pronunciaron entonces en contra de una ley que abría las puertas a la privatización del agua, y la iniciativa ciudadana que promueve desde el año pasado la Federación Sindical Europea de Servicios Públicos para que se reconozca el derecho al acceso al agua.

Según Arrojo, Europa "va detrás, aprendiendo de América Latina" que es, a su juicio, pionera y promotora de los cambios para que el acceso al agua sea universal y para que este servicio sea administrado por la gestión pública.

Con todo, el profesor consideró que "el hecho en sí mismo de la gestión pública no garantiza ni el derecho humano ni siquiera una buena gestión" del agua, si bien hay casos "excelentes" de una administración estatal eficaz y transparente del servicio, como en Sudáfrica, en Sevilla o en los países de Europa central.

Para Arrojo, el reto es "diseñar y gestionar nuevos modelos de gestión pública participativa bajo control social", algo que no se consigue simplemente con la declaración de la ONU, sino que "hay que construirlo".

Aunque los países latinoamericanos encabezan la "lucha política" por el derecho humano al agua, Arrojo opinó que aún hay sombras y contrastes que deben superar, como mejorar la gestión pública de los servicios básicos o "asumir la realidad de que agua potable no significa agua entubada clorada".

"Estas contradicciones están condicionando mucho el avance de esa honesta y sincera voluntad política de que al final el derecho humano sea accesible realmente con agua potable, no con agua entubada y clorada", señaló Arrrojo.

Con todo, remarcó que "eso no le quita ni un ápice de mérito" a los esfuerzos de los gobiernos de esta región.

Según el experto, en el caso europeo, el acceso al agua potable y al saneamiento está garantizado y fue una prioridad "desde hace bastante tiempo", pero "es una conquista" que hoy está en peligro por la crisis financiera que azota a los países desarrollados y que ha dejado sin viviendas a miles de familias.