Cuando el presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES), Luciano Coutinho, abrió una oficina en Montevideo en agosto, el acto fue más que simbólico. La representación del BNDES en Uruguay es el resultado de un esfuerzo del banco para aumentar su relevancia en América Latina. Hoy, el banco de desarrollo creado para estimular la economía brasileña, y que cuenta con recursos abundantes, se ha convertido en uno de los jugadores más importantes en el proceso de expansión de las empresas brasileñas en la región.

Para tener una idea de lo profundo que se ha impregnado el BNDES de su nueva política, los proyectos aprobados y en análisis en Brasil para exportaciones al resto de América Latina suman US$ 15.600 millones. Los desembolsos para la región se duplicaron entre 2007 y 2008, en comparación con los últimos dos años, y seguirán creciendo. En los primeros ocho meses de 2009, se desembolsaron US$ 600 millones sólo para la financiación de empresas brasileñas que proveen servicios en América Latina.

Esta cifra puede parecer pequeña si se compara con los US$ 60.000 millones que pretende desembolsar el BNDES en 2009. Dicho monto pone al banco en igualdad de condiciones con entidades tradicionales de financiamiento del desarrollo en América Latina, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF). 

La mayor participación del BNDES se concentra en Brasil. No obstante, su presencia es importante para otros países de la región como Argentina, que recibió alrededor del 60% de los desembolsos internacionales acumulados por BNDES en el primer trimestre de 2009. Un ejemplo es el proyecto de expansión de las gasíferas Albanesi y Cammesa Albanesi, para lo cual fue contratada la constructora Odebrecht. Ahí, el BNDES empezará con una financiación de US$ 882 millones.

Carencia de recursos. El acceso a estos recursos es esencial para el desarrollo argentino, especialmente después de que, tras su default en 2002, el país perdiera el acceso al financiamiento externo.

La necesidad argentina es un ejemplo de la situación financiera de América Latina como un todo. Enrique García, presidente de la CAF, dice que la falta de recursos es intensa en la región. La medida tradicional de la holgura o dificultades financieras de un país es la tasa de ahorro, la que representa qué porcentaje de los ingresos nacionales pueden ser invertidos para obtener resultados de mediano y largo plazo. Esta tasa se mide como un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). “Para crecer un 5% anual los países de América Latina deben invertir el 26% de su PIB”, dice García. “El problema es que el ahorro promedio en estos países disponible para inversiones es sólo el 21% del PIB”. Los cinco puntos representan una brecha de entre US$ 150.000 millones y US$ 200.000 millones que deben provenir del exterior. “De ahí la importancia de BNDES, cuyo tamaño en la región es incuestionable”, dice.

En un intento por aumentar la oferta de crédito, los países de América Latina pronto podrán contar con una nueva institución financiera para el desarrollo: el Banco del Sur. Éste fue lanzado en 2007 por el presidente venezolano Hugo Chávez, con la firma de un acuerdo entre Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay. “Será una iniciativa importante para reducir el desequilibrio en la estructura financiera en la región para infraestructura e integración comercial”, dice el economista Andrew Biancarelli de la Universidad UNICAMP en Brasil. “El capital inicial de US$ 20.000 millones no es grande, pero será un paso importante para que las decisiones de los proyectos binacionales o plurinacionales en el continente americano se tomen en un organismo sudamericano y no brasileño”, dice Carlos Lessa, ex presidente del BNDES y uno de los predecesores de Coutinho.

Pero BNDES no se limita a financiar proyectos de infraestructuara. Prácticamente no hay ningún negocio grande en Brasil que no haya pasado por sus oficinas. Hoy esa actividad ha atravesado las fronteras nacionales. Impulsar la internacionalización de las empresas brasileñas está en el tope de la agenda de Coutinho, financiando exportaciones y proporcionando capital para adquisiciones. Un buen ejemplo es el apoyo que BNDES ha dado en la internacionalización de la aeronáutica Embraer, ofreciendo términos favorables de financiamiento y facilidades para pagar a los potenciales compradores de sus aviones.

Sin el apoyo del BNDES, el desempeño internacional de las empresas brasileñas sería mucho menor. Tendrían más dificultades, por ejemplo, para realizar adquisiciones en el extranjero. El apoyo del BNDES tiene un efecto multiplicador en la economía. Alrededor del 60% de lo que se utiliza en los proyectos internacionales que la entidad financia –como máquinas, herramientas y repuestos– es producido en Brasil.

Transparencia. La importancia de BNDES como ente financiero del desarrollo es incuestionable, pero su papel en el apoyo internacional de las empresas brasileñas no se ha salvado de las críticas. El economista Marcio García, profesor de la Universidad Católica de Rio de Janeiro, dice que es aceptable que las decisiones del banco no consideren sólo la lógica de negocio, sino que también tome en cuenta una estrategia para ampliar la importancia geopolítica de Brasil. O sea, se justifica que BNDES corra mayor riesgo que un banco privado, usando el dinero del contribuyente para apoyar a las empresas nacionales. Sin embargo, el propio García da cuenta de que hay algunos puntos problemáticos.

Uno de los más graves, dice, es la ausencia de reglas transparentes sobre los riesgos que corren el banco y su contraparte, sobre los beneficios para Brasil en términos de creación de empleo y crecimiento económico. “Sin reglas ni transparencia no sabemos qué está en el BNDES y en las instituciones públicas que financian la actividad privada”, dice García.

Evaluar el rendimiento sobre el capital invertido es esencial para cualquier institución financiera. En el caso del BID, por ejemplo, se analiza constantemente. A finales de 2008 el BID aprobó una matriz para calcular con mayor precisión el impacto de sus inversiones, agilizar la toma de préstamos y mejorar el retorno de los fondos. Los técnicos del banco reconocen que existe un grado razonable de incertidumbre en este proceso. En este sentido, la transparencia es crucial y el BNDES no ha sacado la mayor calificación. 

La incertidumbre acerca de las reglas no es sólo un problema en las operaciones internacionales del banco. Para García, así como la necesidad de contar con indicadores para evaluar el crédito para la internacionalización, el BNDES necesita de límites en el interior. “El BNDES está para suplir una falta del mercado, no para reemplazar a los bancos privados”.

Es bueno que Brasil cuente con un BNDES para financiar a las empresas y mantener la respiración de la economía en tiempos de crisis. La ausencia de estructuras similares ha tenido un impacto devastador en Argentina, por ejemplo. El gran peligro, dice García, es utilizar la crisis como una justificación para la expansión.

Coutinho no está de acuerdo. Dice que el BNDES ha tenido un papel complementario en el mercado. “Los bancos privados de Brasil tienen dificultades para prestar a largo plazo, debido a la estructura de su financiación”, dice. “Sin embargo, no creemos que la intención del BNDES sea expulsar a la banca privada, sino permitir su entrada”. Coutinho señala que el BNDES ha sido uno de los pilares para el establecimiento del mercado de capitales brasileño, y su función es estimular un mercado de crédito a largo plazo. “El gran desafío para la economía brasileña es ahorrar e invertir más, para que el BNDES pueda concentrarse en proyectos a largo plazo y de alto riesgo, el papel típico de un banco de desarrollo”.