Guayaquil. La medida de explotar los yacimientos petroleros del parque Yasuní ITT recibió el respaldo del analista económico, Walter Spurrier, quien afirma que no solo sostendrán el nivel de producción nacional en los campos, sino que a lo largo de los 20 años de explotación generará unos US$70 mil millones para las arcas fiscales.

En estos yacimientos, en el mejor de los casos, podrían existir unos 1.000 millones de barriles que generarán unos US$100.000 mil millones, de los cuales se resta unos US$30.000 millones en costos de producción, al final el Estado percibe unos US$70 mil millones. Es decir, los gobiernos recibirán unos US$3.500 millones anuales en el tiempo que dure su explotación, sí es a 20 años, estimó Spurrier.

El analista dijo que desde hace décadas no se ha hecho exploración petrolera que haya detectado nuevos campos en el Oriente. Y en el actual gobierno lo que se ha hecho es que los campos ya conocidos y que no estaban produciendo se los ha incorporado. Eso significa que para este año y el próximo habrá una leve recuperación de la producción petrolera.

Expuso que el escenario actual hace avizorar que la producción caerá drásticamente de aquí a dos años. De tal forma que los campos de ITT (Ishipingo-Tambococha y Tipunini) deben incorporarse para complementar la merma de los otros campos, incluso podrían aumentar la producción.

Spurrier respaldó la posición del presidente Rafael Correa de explotar los campos del ITT y precisó que desde que se planteó la iniciativa de conservar el Yasuní y no explotar argumentó que no era viable, porque lo que pidió Ecuador era mucho dinero desde el punto de vista de los donantes y era muy poco desde el punto de vista del país, porque era una fracción mínima lo que recibiría.

“El país ha progresado mucho en la última década, esencialmente porque ha habido estabilidad económica (..) pienso que corremos el peligro de más delante de tener un traspie importante y perder mucho de lo ganado si es que no explotamos los yacimientos del ITT”, anotó.

El analista indicó que la explotación responsable sí es viable en la zona y fue demostrado cuando se construyó el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). "En el sector de Mindo (zona subtropical ubicada al noroccidente de Quito) se habló mucho de que se iba a destruir el ecosistema pero no ocurrió”, recordó.

En el caso del Yasuní no deben construirse carreteras y los implementos deben ser transportados por helicóptero; además, de con prácticas ambientales correctas, sí es posible explotación responsable, opinó.