A las 15:12 del martes 29 de marzo un avión A-320 de la aerolínea Latam Airlines que cubría la ruta Medellín – Cartagena, en Colombia, tuvo que aterrizar de emergencia poco después de despegar por una falla en una de las llantas del tren delantero. Ese incidente generó un colapso en el Aeropuerto de Medellín, que obligó a cancelar una docena de vuelos y retrasó otros tantos. Entre los miles de pasajeros afectados se encontraba un grupo de empresarios que requería volar a Bogotá para una crucial reunión de negocios y, aunque la oferta de vuelos hacia la capital suele ser alta, esa tarde no había opción comercial que les permitiera llegar a tiempo. Dada la urgencia, los ejecutivos acudieron a la aviación privada a través de Flapz, un plataforma colombiana que funciona como un marketplace y que en poco tiempo le asignó una aeronave y les permitió trasladarse a Bogotá y cumplir con su compromiso.

“Estamos revolucionando el acceso al ecosistema de la aviación privada”, dice Iván Radic, country manager de Flapz Chile, al contar la experiencia que ejemplifica cómo este emprendimiento, nacido en Colombia durante la pandemia, busca atender lo que describe como una necesidad para un sector exclusivo, colocando a disposición más de 350 aeronaves para realizar traslados a los destinos que los clientes requieran. “Este modelo cuenta con tecnología bastante disruptiva que permite conectar en tiempo casi real a los pasajeros con cientos de operadores en la región”, señala.

Al ser un marketplace, Flapz funciona de manera simple como cualquier otra plataforma para el comercio online: el pasajero ingresa al sitio y selecciona el destino -si está preestablecido- o genera un aviso del lugar al que requiere ir. En este último caso la compañía le entregará una cotización en un período de tiempo con una opción de aeronave -que puede ser jets, turbohélice o helicóptero, según la distancia. Por tratarse de un servicio exclusivo, los precios no son económicos, aunque la compañía ofrece tarifas más atractivas en la opción de “vuelos por cupos”, que son asientos disponibles que surgen de último momento cuando una aeronave retorna a su lugar de origen.

Por ejemplo, uno de los vuelos preestablecidos en la plataforma es la ruta Bogotá - Medellín, la misma que requerían los empresarios que se quedaron varados en el aeropuerto. En ese caso el monto a pagar es de US$ 1.252 por un avión Piper PA-31 Navajo de 6 asientos, lo que implica un valor por personas de unos US$ 200. Esa misma ruta es ofertada por la aerolínea Avianca en US$ 83 (solo ida) si decide incluir equipaje y escoger asientos.

En cuanto a la opción de “vuelo por cupo”, Flapz tenía disponible al momento de cotizar, un vuelo desde la isla de Chiloé, al sur de Chile, hacia la capital Santiago por un costo de US$ 300 por persona o US$ 2.000 la aeronave completa (de 8 asientos). Esa misma ruta tiene un valor para la fecha más inmediata de US$ 135 con equipaje en Latam Airlines y de US$ 125 en la low cost Jetsmart.

Para los vuelos internacionales las tarifas son aún más variables, considerando que el servicio se adapta a las necesidades del cliente, pero además depende de la oferta del operador en cuanto al tipo de aeronave, capacidad, horario y combustible. Por ejemplo, desde Chile las rutas más buscadas son hacia Buenos Aires, Río de Janeiro, Sao Paulo, San Martín y Aruba, y la hora de vuelo vale aproximadamente entre US$ 2.500 y US$ 4.000. Es decir, para un vuelo de Santiago a Río, estimado en 4 horas, el arriendo de la aeronave podría costar unos US$ 10.000 y para Buenos Aires estaría en unos US$ 6.500 el jets. Vale acotar que son aeronaves que cuentan con 6 asientos en adelante. En vuelos comerciales, la ruta de Santiago a Buenos Aires tiene un costo entre US$ 200 y US$ 300 según el servicio y la aerolínea, mientras que para Río se consiguen desde US$ 300 con escalas hasta US$ 500.

Para una mejor comparación se buscó cotizar ambas rutas en business class o primera clase, pero ninguna de las aerolíneas tenían disponibles estas opciones para los destinos seleccionados.

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Flapz inició operaciones en octubre de 2020 en Colombia y al año siguiente se estableció en Chile. Este año tienen previsto entrar en México y en 2023 planea hacerlo en Perú. Esta rápida expansión en la región está apoyada por los sólidos resultados que han logrado hasta el momento. “En términos reales nuestro crecimiento ha estado por encima de lo esperado. Nuestra meta para 2021 era el 50% de lo que vendimos”, cuenta Radic. Se refiere a los US$ 1,5 millones en ventas alcanzados entre ambos países mediante 150 vuelos, que le permitieron transportar alrededor de 700 pasajeros. Para 2022 las estimaciones proyectan triplicar ese resultado, con al menos US$ 1 millón en Chile y unos US$ 3 millones en Colombia.

El resultado de Chile dependerá -según Ivan Radic- del levantamiento de las restricciones de viaje, que al momento de la entrevista se mantenían. Poco después se anunció una flexibilización, pero no el levantamiento total.

¿EL BOOM DE LA AVIACIÓN PRIVADA?

El country manager de Flapz Chile no tiene dudas de que la aviación privada vive un buen momento y reitera a lo largo de la entrevista con AméricaEconomía que se trata de un boom “que llegó para quedarse”. Además, avala su tesis con una cifra no menor. “La aviación privada ha crecido un aproximado de 200% a nivel mundial desde el inicio de la pandemia porque está ofreciendo alternativas distintas a la aviación tradicional”, sostiene.

En ese sentido, revela que ese crecimiento exponencial se vio reflejado el año pasado en Sudamérica con unos 60.000 vuelos privados, lo que le permite asegurar que se trata de un negocio “absolutamente sostenible” dado a que están atendiendo necesidades que aparentemente hoy no están cubriendo las aerolíneas comerciales, como ahorro de tiempo, discreción, comodidad, múltiples destinos y personalización del servicio.

Precisamente esa necesidad de ahorrar tiempo y contar con el confort de una primera clase, que algunas aerolíneas han ido eliminando es -a juicio de Iván Radic- el motor que ha dado un nuevo auge a este negocio.

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“Las aerolíneas se están yendo a los modelos low cost, por lo tanto, los pasajeros de altos ingresos ven cada vez más disminuída su oportunidad de volar de forma más cómoda o más privada dentro de la región”, explica Radic. Esa necesidad que surge a partir de la transformación de la industria aérea fue precisamente lo que motivó a la creación de este marketplace. “Vimos que había una necesidad real”, dice.

Según explica, además de la pérdida del confort que da una business class, las líneas aéreas “están volando a destinos más tradicionales”, lo que a su juicio limita las opciones de los viajeros. “Llevar a nuestros clientes a destinos distintos a los que les proporcionan las aerolíneas comerciales también surgió dentro de las necesidades”, comenta. De ahí que dentro del servicio de Flapz esté la opción de volar a cualquier destino que requiera el cliente, siempre y cuando esté dentro del alcance de los operadores.

A esto se suma otro dato que bien pudiera ser de las mayores ventajas de la aviación privada: el factor tiempo. “Los aeropuertos están cada vez más saturados y eso está haciendo que la experiencia de viaje sea más complicada. Nosotros ofrecemos a través de los vuelos privados hasta 5 horas de tiempo ganado (ahorrado) desde el trámite de llegar al aeropuerto hasta partir a su destino”, destaca el gerente de Flapz Chile.

Parte de ese ahorro viene dado a que los vuelos privados despegan desde los llamados Fixed Base Operations (FBO) y no desde un aeropuerto convencional, lo que les permite evitar las tradicionales filas para abordar, así como la entrega y retiro del equipaje, toda vez que los clientes viajan con él en cabina.

“Lo que la aviación privada hace es generar mayor accesibilidad, mayores oportunidades y mayor oferta, por lo tanto es un complemento a la aviación comercial”, defiende Iván Radic.

El gerente de la firma está convencido de que esta alternativa será cada vez más aceptada en el corto plazo, incluso, después de que la aviación comercial recupere su capacidad de prepandemia. “El cliente ha ido descubriendo las ventajas que ofrece la aviación privada, mientras que lo comercial está girando cada vez más al modelo low cost, obligando a los clientes a pagar aparte por servicios como equipaje y comida”, señala.

UNA ALTERNATIVA FLEXIBLE

El marketplace Flapz trabaja con un centenar de operadores a los largo de la región, lo que le permite brindar flexibilidad a sus clientes. Por ejemplo, solo en Chile cuentan con 450 puntos a donde pueden trasladar a los pasajeros, en Colombia tienen unos 300 puntos para aterrizar y en Estados Unidos cerca de 4.000. De ahí que el cliente pueda decidir a dónde ir y la plataforma lo conecta con el operador de aviación privada que más le convenga en un plazo de tiempo acotado.

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Por ese trabajo de enlazar la oferta con la demanda, la plataforma cobra un fee que en algunos casos viene dada en la cotización del operador y en otros, es asignado por ellos mismos. Por razones de competencia y confidencialidad la compañía no detalló el porcentaje por operación, pero sí reveló que el año pasado tuvo una rentabilidad aproximada del 12%.

“Nosotros podemos diseñarle un traje a la medida al cliente, dependiendo de sus necesidades”, dice Radic. “Prácticamente podemos ir a cualquier país en donde se pueda operar porque tenemos relación con muchos operadores dentro de la región”, insiste. Como muestra de esta “flexibilidad”, aun cuando sus centros de operaciones están en Colombia y Chile, el año pasado tuvieron dentro de sus solicitudes un vuelo charter desde Panamá hacia Ámsterdam que lograron cumplir con éxito.

Y si bien el grueso de sus clientes son pasajeros de altos ingresos que buscan una experiencia de vuelo mejorada, la compañía ha estado apuntando a otros nichos como los vuelos de negocios -duramente golpeados por la pandemia-, las organizaciones deportivas -como clubes de fútbol que requieren volar de una región a otra para sus encuentros- y clientes B2B, donde entran las agencias de viajes y operadores turísticos, a quienes brindan alternativas según los requerimientos de sus clientes.

Pero aunque sea una alternativa, la aviación privada no está exenta de sufrir los efectos de la coyuntura mundial, como el alza de los precios de combustibles y la ola inflacionaria. Es un tema que preocupa, sí, pero que por ahora no altera los planes de Flapz.