Tegucigalpa, Honduras. El programa del subsidio eléctrico que se aplica en Honduras y en otros países del mundo está bajo la lupa del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

El FMI ha brindado en los últimos años asistencia técnica para orientar ese apoyo a los abonados más pobres de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). En ese sentido, el actual gobierno aprobó una serie de reformas legales para reducir de 300 a 150 kilovatios hora la categoría de consumo que sería beneficiada, sin embargo, el número de pequeños consumidores es alto y los recursos necesarios para el sostenimiento del programa son elevados.

La Empresa Nacional de Energía Eléctrica ha sido sometida a una serie de reformas para la aplicación de nuevos modelos de negocios en la parte de la distribución, recuperación de pérdidas y alumbrado público. Sin embargo, las autoridades de la ENEE han anunciado que continuarán con el programa de focalización de subsidios.

Actualmente, unos 610.000 denominados pequeños consumidores de la ENEE reciben energía gratis, al facturar menos de 150 kilovatios hora. Un nuevo plan revelado recientemente por las autoridades de la estatal eléctrica indica que apenas 250.000 abonados continuarán gozando de ese beneficio.

Para lograr ese objetivo, la ENEE  cuenta con un mapeo en donde se encuentran sus clientes, lo que permitirá continuar con un trabajo de sectorización, el que ha dado buenos resultados, ya que en la base de datos se detectó que decenas de miles de clientes residen en colonias de clase media alta y no estaban cancelando ese servicio por estar por debajo del umbral de 150 Kwh.

De acuerdo con un informe brindado por una fuente de esa empresa, en junio pasado doce colonias capitalinas dejaron de recibir el subsidio eléctrico. Agregó que en la lista hay entre diez y 15 colonias que también serán incorporadas.

El tema de la revisión de los subsidios eléctricos ha venido siendo parte del debate público en los últimos diez años, sin embargo, las medidas aplicadas no han podido corregir las distorsiones de las tarifas, las que anteriormente contenían una serie de beneficios cruzados.

Sin embargo, ha sido este gobierno el que mayor celeridad le ha dado a este proceso de reforma, ya que la ENEE atraviesa una profunda crisis fiscal provocada por factores internos y externos, entre ellos las pérdidas técnicas y no técnicas, los subsidios y el encarecimiento de los derivados del petróleo, especialmente el bunker y el diesel, refinados con los que se genera el 60% de la energía del sistema interconectado.

Impacto financiero. El Heraldo tuvo acceso a una serie de documentos preparados por la Secretaría de Finanzas, en donde se exponen los montos erogados para sostener el subsidio eléctrico.

“Se ha trabajado en su focalización, a fin de beneficiar solamente a las personas de menores ingresos. Por ejemplo, en el caso de la tarifa eléctrica, el umbral de consumo de focalización se redujo de 300 a 150 Kwh/mes. Sin embargo, el aumento en las tarifas de la energía provocó que se incrementara el valor del subsidio”, revela un estudio fiscal correspondiente a 2010.

En 2009 el gobierno destinó 1.020 millones de lempiras (US$49 millones) y en 2010 se redujo a 866,2 millones. No obstante, en 2011 se experimentó un incremento de 6,5%, al cerrar en 890,4 millones de lempiras.

Otro documento indica que “cabe señalar que el subsidio al consumo de energía eléctrica aprobado por el Congreso Nacional en 2012 era para los abonados con un consumo inferior a 150 Kwh; sin embargo, solo estaba presupuestado hasta 100 kw/h para este renglón 492 millones de lempiras, lo que dejó un desfase de 538,1 millones en esta partida presupuestaria, que debió atender incrementando el nivel de deuda flotante”.

El subsidio eléctrico en el período 2009-2012 consumió 3.806,7 millones de lempiras. Para este año, el presupuesto para este programa puede oscilar entre 850 y 950 millones de lempiras.

Según un informe estadístico de la ENEE, en 2010 los ingresos por la venta de energía eléctrica ascendieron a 14.769,7 millones de lempiras (US$710,2 millones), en 2011 subieron a 17.851,7 y en 2012 aumentaron a 19.320,2 millones. De enero a junio de este año se han programado 7.994,8 millones de lempiras.

Para el otro año se espera que entre en vigencia el nuevo pliego tarifario, el que sustituirá al de 2009. Cada cinco años debe actualizarse para ajustar el precio promedio del barril de bunker. 

Así lo ve el FMI. Para el Fondo Monetario Internacional se requieren algunas reformas para adoptar otras medidas que favorezcan a los sectores de la población que realmente necesitan el subsidio.

El FMI subraya que “los subsidios son costosos de financiar para los gobiernos y pueden obstaculizar los esfuerzos por reducir los déficits presupuestarios, y apoyar directamente a los pobres”.

Además, se deben impulsar reformas institucionales para despolitizar la fijación de precios de la energía, como, por ejemplo, la adopción de mecanismos automáticos de fijación de precios.

La reforma de los subsidios también puede ser compleja si procura reducir las ineficiencias y los costos de producción, como suele ocurrir en el sector de la electricidad.

“Los gobiernos se preocupan a menudo de que el encarecimiento de la energía les reste competitividad. La reforma de los subsidios también puede ser compleja si procura reducir las ineficiencias y los costos de producción, como suele ocurrir en el sector de la electricidad”, subraya el informe del Fondo Monetario.

El gobierno de Honduras tiene en su poder el documento denominado “Reforma de los subsidios energéticos”, el que fue preparado por expertos del FMI. En ese análisis se plantean algunas soluciones para beneficiar a los pobres a través de transferencias condicionadas.