El gobierno brasileño ayudará a los productores de café con líneas de crédito para garantizar la compra de la cosecha y su almacenamiento, así como un precio mínimo de sustentación, ante la caída de los precios internos que afecta al sector.

Las medidas las anunció este miércoles la presidenta del país, Dilma Rousseff, durante una visita a Varginha, importante ciudad productora de café en el estado de Minas Gerais (sureste del país) para que "los caficultores tengan condiciones tanto para producir como para comercializar su cosecha, y ese es el objetivo".

Según la Confederación Nacional de la Agricultura (CNA), los precios de venta de café en Brasil, mayor productor y exportador mundial de café, bajaron en el último año un 24% en las principales regiones productoras, lo que lo ubicó por debajo del precio de producción y que provocó las quejas de los caficultores.

Rousseff anunció una línea de crédito que podrá ser solicitada por los caficultores que necesiten recursos mientras almacenan su producto a la espera de mejores precios, así como la liberación de recursos para la política de precio mínimo de compra del grano, que permite a los productores recibir un precio de sustentación en caso de que las cotizaciones se ubiquen por debajo de los precios de producción.

"De esa forma evitaremos que los pequeños productores, que necesitan recursos a corto plazo, vendan su cosecha a precios desventajosos", explicó la mandataria.

Rousseff también aseguró que el gobierno brasileño comprará el café que no pueda ser comercializado o exportado a un precio mínimo de 343 reales (unos US$150) el saco de 60 kilos, inferior a los 360 reales (unos 156 dólares) que piden los agricultores.

La medida prevé que el Gobierno brasileño compre hasta 3 millones de sacos en contratos con vencimiento hasta marzo de 2014, lo que supone casi el 6 por ciento de la cosecha prevista para este año, de 48,59 millones de sacas, un 4,4 por ciento inferior a la de 2012.

Actualmente los caficultores están colocando su producto a cerca de 270 reales (unos 117,4 dólares) el saco de 60 kilos.