Quito. El gobierno ecuatoriano ha decidido continuar con su iniciativa Yasuní ITT, que pretende dejar en el subsuelo una cifra cercana a 1.000 millones de barriles de petróleo para evitar la contaminación ambiental, luego de una reunión de evaluación que sucedió el pasado lunes en Carondelet, sede del gobierno en Quito.

“El gobierno ha dicho que la alternativa uno (dejar el petróleo bajo tierra), es la opción preferencial; no hay ninguna otra apreciación al respecto que no sea esa: preservar la iniciativa, defenderle, lograr una mayor corresponsabilidad en el mundo rico que es el mundo que más contamina y se arroga el derecho de contaminar sin pagar un centavo por ello”, confirmó este martes el secretario de Planificación, Fander Falconí.

El funcionario analizó que el mundo se encuentra en una encrucijada económica marcada por la crisis de Europa, que dificulta al país sudamericano reunir los recursos necesarios para continuar con su iniciativa, unos US$3.600 millones, de los cuales hasta el momento se ha recaudado US$364 millones.

“Lamentablemente para todo el ciclo económico internacional, los países europeos se encuentran en una grave crisis económica desde el 2008-2009 y esto arrastra sus economías: Grecia, Portugal, Irlanda, España tienen problemas económicos y esto dificulta la captación de recursos de la iniciativa”, dijo Falconí en la Asamblea Nacional, donde presenta el plan del Buen Vivir 2013-2017.

“El gobierno cree en la iniciativa, es fundamental para consolidar todo lo que existe en el Yasuní”, consideró.

A finales de julio el gobierno volverá a evaluar al proyecto en el sentido de definir nuevas estrategias para impulsarlo.