Santiago. Hoteles prácticamente vacíos, visitantes que cancelan sus reservas y una advertencia de no viajar a Chile son las réplicas que dejó el devastador terremoto y tsunamis en la industria turística chilena.

El sismo, uno de los más potentes en la historia desde que existen registros, golpeó a populares destinos turísticos como el balneario de Viña del Mar y al casco histórico del puerto de Valparaíso, que es Patrimonio de la Humanidad.

El terremoto de magnitud 8,8 también arrasó con diversos poblados costeros como Pichilemu, considerado como la capital del surf del país, y San Juan Bautista, ubicado en el archipiélago de Juan Fernández y que fuera inmortalizado por Daniel Defoe en su libro "Robinson Crusoe".

Además, dejó en el suelo parte del patrimonio turístico de Chile, como sus centenarias iglesias, mientras que las populares caletas de pescadores del sur del país, una escapada de fin de semana para muchos chilenos, fueron borradas del mapa por los tsunamis.

"Va a pasar harto tiempo para que todo vuelva a la normalidad, de querer viajar. Estamos con harto miedo todavía", dijo Marion Steele, una asistente social de 38 años que vive en la capital chilena.

El potente sismo dejó al menos 500 muertos identificados, cientos de personas presuntamente desaparecidas y más de 200 réplicas a la fecha que han seguido atemorizando a la población.

El Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) señaló que íconos turísticos de Chile como San Pedro de Atacama en el norte, la paradisíaca Isla de Pascua y sus moais en el Pacífico Sur y las imponentes Torres del Paine en el sur no tuvieron ningún daño y que se encuentran operando con normalidad.

Sin embargo, el turismo hacia esas zonas también podría verse afectado por los problemas de transporte y conectividad, indicaron diversas fuentes cercanas a la industria.

"Durante las primeras dos semanas posterremoto, el nivel de cancelaciones de reservas llegó a 50% y cercano a 30% para abril. De mayo hacia delante se ha anulado menos", dijo Mauro Magnani, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de Chile.

Difícil acceso.  El terremoto también dañó gravemente la infraestructura del país, convirtiéndose en un dolor de cabeza para los turistas.

La moderna terminal del aeropuerto internacional de Santiago quedó muy dañada, lo que dificulta la llegada y salida de pasajeros.

En tanto, las carreteras quedaron golpeadas y muchos puentes colapsaron, lo que se traduce en un mayor tiempo de viaje.

El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una alerta de viaje sobre Chile, donde se pide evitar los viajes turísticos y aquellos no esenciales hasta el 1 de abril.

"Suponemos que Estados Unidos en muy poco tiempo más nos va a sacar de una lista de preocupación. En definitiva, este país tiene las espaldas como para reconstruirse", dijo Carlos Jorquera, presidente de la Cámara Nacional del Comercio.

"Tenemos que esperar al turista en una zona que ya esté reconstruida. Las empresas de turismo, los hoteles van a tener que reparar rápidamente en los próximos seis, siete meses", agregó.

La cantidad de turistas extranjeros se redujo este verano 2,3% con respecto al mismo período del 2009.

Entre enero y febrero del 2010, 725.000 extranjeros llegaron al país frente a los 741.675 en el mismo período del 2009. Esa baja, explicó Sernatur, se debió a un descenso de los turistas argentinos en la temporada de verano.

La gran prueba de fuego para el turismo es ahora la fiesta religiosa de Semana Santa, una época del año en la que miles de chilenos y extranjeros visitan especialmente la zona central del país y que este año cae a principios de abril.

"Todavía hay un pánico generalizado, la gente no está priorizando el tema de viajar y particularmente el mercado extranjero que no está acostumbrado a esto", dijo Guillermo Zuñiga, gerente general del hotel San Martín de Viña del Mar, un balneario ubicado a 120 kilómetros de Santiago.

Sin embargo, el temor a viajar también se podría traducir en una oportunidad de conseguir tarifas más bajas.