Buenos Aires. La producción y las exportaciones argentinas de biodiesel cayeron 39,7% y 58,4%, respectivamente, en los primeros ocho meses del año, según un informe difundido este lunes que advirtió el "delicado" estado del sector.

El reporte fue emitido por los consultores de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES), que dijeron que la principal causa de la merma fue el conflicto comercial entre el gobierno argentino y la Unión Europea (UE).

"En los primeros ocho meses de 2013 la producción de biodiesel cayó 39,7% y las exportaciones tuvieron un fuerte descenso (en valores) del 58,4%", dijo el IES.

De enero a agosto, "la producción llegó al 1,1 millón de toneladas con una caída del 39,7%, fruto de la fuerte caída de la demanda externa", dijo el estudio.

Añadió que "el delicado panorama del sector se debe al conflicto comercial con la Unión Europea que ha derrumbado las exportaciones, que en 2012 representaron casi el 90% de los envíos de nuestro país".

También impactó en la baja producción del primer trimestre del año la menor producción de aceite de soya, principal insumo para el biodiesel, fruto de la mala cosecha de soya de la campaña 2011/12, que empalmó luego con las restricciones mencionadas al comercio exterior, agregó el IES.

Argentina e Indonesia son los principales productores a nivel mundial de biodiesel, a la vez que los mayores exportadores a la UE.

En el caso del país sudamericano, las exportaciones representaron el 69,7% de la producción de 2011.

Ese año, entre enero y agosto se exportaron 634,4 miles de toneladas de biodiesel, con una baja interanual de 49,7% frente a igual lapso de 2012.

En valores, las exportaciones del producto registraron US$602,9 millones, para una merma interanual de 58,4%

Por destinos, el principal en valores fue España, que concentró el 41,3% de los envíos, seguido por Perú (17%), Estados Unidos(13,8%) y los Países Bajos (12,9%).

Este año, Buenos Aires y Bruselas protagonizaron una escalada bilateral por las ventas del producto.

El 28 de mayo, la UE ordenó aplicar aranceles de 6,8 a 10,6% al producto argentino, al entender que dañaba a su industria, lo que Buenos Aires rechazó al considerar "proteccionista" la medida.